Cumplidos cuatro años de la 2ª Intifada Palestina, la situación empeora para la población de los territorios ocupados con el aumento de la represión por parte del Estado de Israel. La práctica de detenciones administrativas -sin cargos ni juicio- y los encarcelamientos masivos y arbitrarios han aumentado de forma sólo comparable a la 1ª Intifada.

Desde el comienzo de esta revuelta, ha habido cerca de 28.000
detenciones. Hay 200 menores entre las más de 4.500 personas que se hacinan en las cárceles israelíes. Recientemente 3.500 presos
palestinos y árabes no palestinos iniciaron una huelga de hambre como forma de lucha contra las torturas, el trato degradante, las
humillaciones a las que se les somete, el régimen de aislamiento y para que se les permita recibir visitas de familiares y amigos, además de acceso a tratamiento médico, alimentación sana y actividades educativas.

En su búsqueda asesina de una nación con más tierra y menos palestin@s, el Estado de Israel pretende convertir (aún más) los territorios
ocupados en una gran cárcel. Con la construcción del muro del
apartheid, se está acelerando la destrucción del norte de Cisjordania, así como de zonas de Jerusalén y Belén. Como en los tristes tiempos del gueto de Varsovia, se pretende sitiar y destruir a todo un pueblo. Este muro de la vergüenza forzará al 17,9% de la población cisjordana al aislamiento. Otro 32,4% quedará separado de sus tierras, superando así el 50% de l@s palestin@s: aproximadamente un millón de personas
cercadas.

A todo esto, se suma el aumento del paro, la pobreza y la explotación en toda la zona. Los constantes cierres de rutas impuestos por los controles (militares o de colonos) impiden la libertad de movimientos y causan la pérdida de ingresos a l@s trabajadores con empleo en Israel o en los asentamientos.

La expulsión de casi un millón de palestin@s en 1948, marcó el inicio de una interminable diáspora. De algo más de 6 millones de personas, 4.667.000 son refugiad@s que tienen prohibido el regreso, así como sus descendientes, a pesar de haberse exigido el derecho al retorno del exilio desde infinidad de foros internacionales.

Oídos sordos también hacia los millones de voces que, desde cada rincón del planeta, claman contra la última campaña de matanzas. Aplicando el bíblico eufemismo de «días de penitencia», el ejército sionista pretende la impunidad del asesinato indiscriminado y la masacre sistemática…

Es hipócrita y criminal la complicidad de los estados occidentales, como EEUU y los integrantes de la UE, que siguen apoyando a Israel. A pesar de que la UE «condena» el levantamiento del muro, mantiene el trato económico preferente y la venta de armas. De nuevo, los intereses genocidas del Estado-Capital se anteponen a l@s trabajadores y los pueblos.

Tal como hacen l@s compañer@s de «Anarquistas Contra el Muro» en Israel y muchos otros grupos en todo el mundo, demostremos, en un día de movilización internacional libertaria, nuestra solidaridad con el pueblo palestino y con los insumisos israelíes. Nuestro rechazo a este muro y a todas las fronteras. Nuestro apoyo a l@s pres@s y a la lucha del pueblo contra el terrorismo de estado.

¡ABAJO EL MURO DE LA VERGÜENZA! ¡ABAJO TODOS LOS MUROS!