
MANUEL ALCARAZ RAMOS
Y su contexto es conocido y no ha sido nunca desmentido: la edil, molesta porque Alejandro Soler, al acceder a la Alcaldía, prescindió de los servicios de su esposo, antiguo chófer del anterior alcalde -lo que, imagino, se debió a algún tipo de polémica partidaria y no a sus insuficiencias como profesional de la conducción- pactó una moción de censura con el PP que fue salvada in extremis por problemas internos de los conservadores. Para evitar que pudiera prolongarse la inestabilidad, la presunta traidora y tránsfuga en potencia ha sido premiada con un escaño europeo -y su suculento sueldo- por la cúspide de su partido -las listas son cerradas y bloqueadas-. No falta quien augura un contrato de asesor para su marido. No es preciso que llegue a esto para que la diputada in pectore y los que la promocionan, hayan demostrado, ya, su catadura moral.
Porque es inevitable, sobre todo para las personas de izquierda, preguntarse, sin necesidad de caer en un puntillismo exasperante, sobre las circunstancias del caso y sobre lo que enseña. En esencia, a mi modo de ver significa que el PSOE, como el PP, está dispuesto a usar de instituciones y de recursos públicos con tal de resolver «problemas internos». Pero esa abstracción se concreta de otro modo: algunos van a apropiarse de esos recursos en beneficio personal. Lo voy a decir claro y llano: a mí eso me parece más corrupto que, por ejemplo, recibir el regalo de unos trajes a cambio de favores políticos. Porque la conducta insolidaria se prolongará, el valor de la cuantía recibida será mayor y, sobre todo, porque doblega la lógica democrática ante la arbitrariedad de unos cuantos egoístas bien colocados. En este caso, por si fuera poco, se marca un camino: si traicionas a tu propio partido, traicionando la voluntad popular, se te premiará; no, sin embargo, si traicionas a sus líderes, a los que hacen las listas. Se ha esbozado la explicación complementaria de que esta mujer era necesaria para cubrir con las exigencias de ¡la paridad!… ¿había también que insultar a quienes han luchado y luchan por la igualdad de género?
No soy tan ingenuo como para no saber que, a veces, hay que aceptar algunas transacciones entre lo ideal y lo posible. Pero, desde la tradicional distinción que hizo Weber entre ética de la convicción -común- y ética de la responsabilidad -propia de la política-, no alcanzo a entender tampoco ni sentido ni utilidad. Si alguien está convencido de la bondad de la propuesta es que, simplemente, se revuelca es abyecto por tonto. Parece sensato, pues, invocar la responsabilidad. ¿Pero es responsable esta medida que marca un camino a seguir a los que se valen de la política para atacar a sus compañeros y sepultar los ideales?, ¿aprenderá el PSOE alguna vez que este culto imbécil a lo familiar, a lo fraccional, le aleja en el País Valenciano del poder?; ¿ha olvidado el precio que tuvo -que tuvimos- que pagar por meter en listas a gente de la ralea de Sáez y Tamayo, y a otros tamayitos que acaban con sus huesos en la cárcel o en la ignominia, arrastrando con ellos el prestigio de la izquierda?, ¿cuándo entenderá que en ese desprecio de lo moral siempre acaba ganando, electoralmente, el PP?, ¿cuándo sabrá que el pan para hoy se le acaba invariablemente volviendo hambre para muchos días? Dicho de otra forma: si esto se acepta como «normal», ¿puede algún dirigente socialista, incluyendo los que son mis amigos, decirme dónde está la línea roja que no puede traspasarse?, ¿podéis decirme qué tiene que ver esto, por ejemplo, con la frescura del mensaje y el significado del «no nos falles Zapatero» que tan bien ejemplarizó Leire Pajín, y que fue lo que os condujo al poder?
Aún, se nos dice, hay una esperanza: que la concejala sea imputada por el asunto del posible desvío de dinero municipal al pago de facturas del PSOE. Sublime. He querido creer, hasta hoy, la teoría del error, aunque nunca he dejado de pensar que por esos errores he pedido muchas veces dimisiones al PP. Pero desde que se confirma la inclusión de la concejala de Hacienda en una lista, en estas circunstancias, tiendo a pensar que hay algo más que errores. Y no soy yo sólo, lo aseguro. Fíen pues los sabios y éticos dirigentes socialistas en estas artimañas rastreras. Fíen en que, según la última encuesta, sólo un 27% de electores españoles tiene decidido votar en las Europeas: ¿les preocupa eso?, ¿reflexiona algún sabio y ético estratega sobre el peligro, en esta situación de crisis, de abonar la tesis de que todos son iguales y que la política es tarea de vampiros, incrementando el descrédito de la democracia?, ¿o es que tan sabios y éticos han llegado a la conclusión de que la democracia consiste en tener poltronas senatoriales, chóferes maridados y publicidad gratuita? Para ellos, está claro, Elche bien vale una misa.
Lo malo es que, me parece, la bofetada que el PSOE se va a llevar en Elche puede ser soberana y señalar el inicio del fin de una etapa marcada por la buena gestión y la sensatez. Elche bien vale una misa, para algunos. Pero no para otros, no así, al menos, para los que creemos que se está preparando el escenario ideal para entregar la Alcaldía al PP. No, no vale una misa si los votantes sólo podemos esperar que nos den lo que se suele dar en las misas. No si no queremos, una vez más, comulgar con ruedas de molino, atragantándonos con la decencia perdida. El escaño de Estrasburgo quizá valga una misa y decenas de miles de euros. Pero no con mi voto.
Manuel Alcaraz Ramos es profesor de Derecho Constitucional de la UA.
Diario Información
Elche bien vale una misa. O no
Pues es un artículo que no está mal, y confirma nuestra opinión a quienes pensamos que el parlamentarismo es pura farsa, y que los políticos, sean nacionales o locales son títeres de poderes económicos y que sólo se prestan a ello para satisfacer intereses económicos egoístas y poco confesables.
La concejala, próximamente nueva eurodiputada, y su marido, el antiguo chófer y «machaca» de Diego Maciá se han retratado perfectamente. Son unos tipos de muy baja ralea que están en política para enchufarse una buena pila de dinero a su cuenta corriente.
De paso retratan al resto de sus correligionarios. El PSOE de Elche se baja los pantalones y sitúa a la traidora -como bien dice el artículo- en un puesto de trabajo soñado por miles de parados. Es un auténtico escándalo la remuneración que perciben los parásitos del europarlamento, esa institución que se destaca por su opacidad y lejánía ante los ciudadanos, por su inoperancia y por su enorme cámara siempre vacía de sus señorías, más ocupadas en menesteres imagino más importantes que aguantar los tediosos debates multilingües que allí se dan y en votar esas leyes que nadie conoce bien pero que siempre benefician a algún lobbye económico.
La eurodiputada y su marido la van a pasar estupéndamente los próximos años relajándose en alguna isla caribeña o invirtiendo en bienes raíces a cuenta del dinero de nosotros, los paganos. Y riéndose a carcajadas del PSOE y del PP, las dos formaciones locales que compiten con éxito en la meritoria labor de utilizar el medio que sea -el que sea- con tal de seguir o conseguir chupar de la teta económica del poder.
Qué asco dan, qué vergüenza. Efectivamente estos señores y señoras -todos y cada uno de ellos- en su vida han oído hablar de ética, de moral, de honradez o de dignidad.
Y nosotros/as dejando que nos mangoneen… Así nos luce el pelo.