
En los años 60, Jane Elliot, una profesora de primaria de Iowa( EE.UU), llevó a cabo un taller con su clase de primaria para que experimentaran en primera persona las consecuencias del racismo. Eso dio lugar al famoso experimento «Ojos azules, ojos marrones».
En 1968, conmocionada por el asesinato de Martin Luther King Jr, Jane Elliot, una profesora de primaria de una pequeña localidad de Iowa (EE.UU.) decidió trabajar activamente con sus alumnos y alumnas de tercer curso en un taller de prevención del racismo.
El llamado «Blue eyes, brown eyes-experiment» duró sólo unos pocos días, y consistió en separar a los alumnos y alumnas en función del color de sus ojos.
Un día, el grupo de ojos claros escuchaba cómo ellos y ellas eran mejores sólo por el color de sus ojos, más listos y buenos. Su comportamiento era alabado y recibían diversos privilegios, mientras los miembros de la clase con ojos oscuros recibían un trato discriminatorio. Al día siguiente, se llevó a cabo el ejercicio contrario, y fueron los alumnos de ojos oscuros los que recibieron un trato preferente.
La maestra Jane Elliot analizó más tarde con toda la clase cómo se habían sentido, cómo el trato diferenciado influía en su autoestima, y cómo pensaban que esta misma situación podía influír en el desarrollo de las personas que se veían discriminadas por cuestiones de raza o etnia.
Más adelante, realizó este mismo taller con varias clases de escolares y diferentes colectivos de adultos, entre ellos funcionarios de prisiones, con resultados similares.
El experimento fue grabado en vídeo, y es posible verlo online. Este experimento no está extento de controversia, pero el documental puede ser un recurso muy interesante para reflexionar acerca de las consecuencias que la discriminación y los prejuicios tienen sobre las posibilidades académicas de los alumnos y alumnas que la sufren.
Enlaces de interés:
Jane Elliot en la Wikipedia (inglés)
Página web de Jane Elliot (inglés)
Violencia y No-Violencia
Es muy importante que ya en primaria los niños puedan aprender a ver, mejor con talleres,esta cuestion de la violencia, racial, psicológica, moral, de género, física…que aprendan a reconocer sus efectos pero también estaría muy bien, darles a conocer como dar una respuesta no violenta a la violencia con la que se van a en-frentar en su vida, sin duda alguna.
Poder enseñar a ver, abrir los ojos y también el dotarles de herramientas no violentas de respuesta, sería saludable para ellos y para todos.
La Comunidad para el desarrollo humano, sobre todo en Latinoamérica, trabaja en esta línea.