Negocio Contradictorio
La exportación de armamento fabricado en España es tan desconocida como sorprendente. Obedece a una lógica que nada tiene que ver con nuestra política exterior de Defensa. Baste decir que Marruecos, país con el que España mantiene más de un contencioso, recibe nuestros misiles, bombas y torpedos. Sin embargo, es a Europa adonde España exporta mayor cantidad de material bélico, incluidas Inglaterra, Alemania, Italia, Grecia, Francia y Bélgica…, que importan casi el noventa por ciento anual de ese material que fabricamos. De todos los clientes, tenemos uno excepcionalmente pintoresco: EE UU.
Lejos de incrementar sus compras anuales de casi catorce millones de euros que hacía en tiempo de paz, al declarar la guerra a Iraq las redujo en un 50 por ciento en el año 2003. Sólo cabe la explicación de que al incorporarse el Ejército español a las tareas de pacificación en territorio iraquí los norteamericanos pensaran que las armas que pudieran comprarnos ya las llevaban gratis nuestros soldados. Igual de curioso resulta que a la dictadura cubana, a la que tanto censuramos, enviemos armas de fuego para que mantenga su duro régimen totalitario. Se nos achaca, en fin, que vendamos material bélico a varios países en colisión, cuando son los que más lo necesitan y no sólo se lo compran a España. Es, pues, un negocio contradictorio este de las armas, pero en él prima el dinero como en los demás.
Miguel Martín.