
ÁNGEL COLLADO | MADRID
España se mantiene en la clasificación mundial como una potencia en exportación de armas y demás material de Defensa. Al margen de la crisis económica general, cerró 2007 en octavo lugar y ha terminado el ejercicio de 2008 con un ligero incremento de un 0,6 por ciento en la cifra de ventas a otros países (hasta los 934,4 millones de euros), según los datos que la Secretaría de Estado de Comercio ha presentado en el Congreso.
La patronal del sector, la Asociación Española de Fabricantes de Armamento y Material de Seguridad y Defensa, eleva el valor de las exportaciones hasta los 1.443 millones en sus últimos datos oficiales basados en la facturación al exterior y destaca la apertura de nuevos mercados durante 2006 como factor fundamental de crecimiento.
El salto de las fragatas
Según datos del Ministerio de Industria, del que depende ahora Comercio, el volumen de las exportaciones de armas ha crecido un 130 por ciento desde 2004, cuando Rodríguez Zapatero llegó a la Moncloa. El gran salto se produce a partir de 2006, sobre todo por el éxito que ha supuesto la venta de barcos, en especial las fragatas.
En el informe se incluyen las partidas de material antidisturbios destinadas a países tan poco respetuosos con los derechos humanos como Cuba y Venezuela y el hecho de que Irán sea el primer destino de nuestras exportaciones de productos y tecnologías de doble uso: civil y militar.
El Gobierno de Zapatero ha cumplido con su obligación de informar al Congreso sobre las exportaciones de armas, pero lo ha hecho con toda la discreción posible, la tarde antes del puente del Corpus y sin que los grupos de la oposición tuvieran tiempo de estudiar, contrastar o responder a los datos ofrecidos por la secretaria de Estado, Silvia Iranzo. Los portavoces del PP, Ignacio Cosidó, y de CiU, Jordi Xuclá, expresaron sus quejas en la Comisión de Defensa y pedirán aclaraciones y más detalles en los próximos meses.
Con los grandes
El documento de Comercio contiene datos muy incómodos para la imagen pacifista del Gobierno además del genérico que coloca a España como una potencia en la industria de Defensa, sólo detrás de los países con más tradición en la venta de armas: Estados Unidos, Rusia, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia y Holanda.
Durante 2008, el Gobierno autorizó la venta de productos de seguridad y «material antidisturbios» -incluidos gases lacrimógenos- a las policías de países como Angola (por 28 millones de euros) y Bolivia (1,1 millones). En el mismo caso están Venezuela, con compras por valor de 1.777.459 euros, e incluso Cuba, con 8.190 euros.
Comercio reconoce las complicaciones en las ventas de «productos y tecnologías de doble uso», en principio con destino civil pero susceptibles de utilización militar. De hecho, el Gobierno tuvo que vetar ocho operaciones de se tipo por temer que se desviaran para fabricar «armas de destrucción masiva». No especifica en el informe cuál era el país peticionario.
Irán es el principal destino de las exportaciones españolas de ese tipo. Con 61,95 millones de euros, el país de régimen fundamentalista recibe el 40,2 por ciento de las exportaciones españolas.
Las compras iraníes son de tubos de acero para la fabricación de calderas de vapor y aires acondicionados, tubos de acero y válvulas para la industria del automóvil, petrolífera, petroquímica y del gas, un cromatógrafo de gases para el análisis de azufre en gas natural, un transformador monofásico para la industria petroquímica y repuestos, herramientas y accesorios de turbinas para los mismos sectores.
Cromatógrafo para Irán
Se da la circunstancia de que entre las operaciones que el Gobierno canceló por considerar que el pedido de «tecnología dual» podía desviarse a producir armas de destrucción masiva figura la venta de una fresadora (por valor de 826.311 euros) y el de un cromatógrafo (por 21.072 euros), que sí figura como admitido en la relación de exportaciones a Irán.
Estados Unidos, con China y Libia, son los países receptores de la mayor parte del resto de productos de doble uso.
Diario ABC