
TOMÁS SOLER MARTÍNEZ
El Ajuntament d’Elx, como el que no quiere la cosa, se ha metido en un berenjenal sin salida. Como bien apunta el ingenioso refranero español: la avaricia rompe el saco. Ese afán enfermizo del actual grupo de ediles socialistas de perpetuar su lugar privilegiado en los anales de la historia local, le va a costar caro a Elche, y a su palmeral, si este proyecto del Mirador cuaja colmando una distorsión paisajística de proporciones antológicas. El sentido común de nuestros gobernantes ha llegado a tal grado de vulgaridad retardada que, desde la idea original de construir un monumento de magnitudes faraónicas -nada menos que se barajaba a Norman Foster-, hasta polucionar la vista venerable de nuestro portentoso palmeral con una atracción tan pedestre como una noria metálica, ha transcurrido el equivalente a años luz de incompetencia. Una equivocación bruta, ignorante.
En una reciente visita a Elche tuve la ocasión de pasarme por la Lonja medieval de la Plaça i Baix y ver la exposición de los proyectos finalistas. A mi modesto entender, ninguno de ellos tiene un rango arquitectónico internacional de cualidades emblemáticas, que es lo que se buscaba inicialmente. Pero ahora, con la selección definitiva, ya anunciada, la originalidad iconográfica que se perseguía en el Mirador ilicitano se ha desvanecido de forma estrepitosa al aceptar una solución artística ordinaria, explotada ya por muchas metrópolis turísticas.
Si ninguno de los anteproyectos posee categoría estética que avale los 10 millones mínimos de euros que costaría financiarlo, se deberían archivar y a otra cosa mariposa. Mejor prevenir que curar. Así, que la machacona retórica de buscar un símbolo ilicitano único, digno de nuestra ciudad, se ha esfumado calamitosamente después del fallo del concurso.
¿La noria símbolo coexistente con el palmeral ilicitano? ¿En que cabeza sensata cabe la aprobación de tamaña irresponsabilidad? Además, añadan otro factor más humillante para el orgullo ilicitano, el de aceptar una noria de tercera división cuando se la compara, por ejemplo, al London Eye o Millenium Wheel de la capital inglesa o, peor aún, al Singapur Flyer, reconocida como la noria mirador más grande del mundo. ¡Qué turista no ha visitado últimamente Londres! Ya lo adivinan ¿no?, respuesta general: «La de Londres impresiona más y es más espectacular». ¿O es que Elche se puede codear con Londres en lo que respecta a norias?
En fin, ¿es que los responsables directos de construir este cataclismo paisajístico -nuestros concejales- se han resignado y se conforman con una noria mirador mediocre, de las del montón? ¿Es eso lo que se proponían con su empalagoso Mirador? ¿Es así cómo venden sus grandilocuentes proyectos al pueblo?… para, al fin y a la postre, ser segundones. Vaya fiasco.
Los ilicitanos han querido siempre ser protagonistas, nada de endosarnos papeles secundarios ¿o es que no lo digieren? ¿Cuando tenemos dos Patrimonios de la Humanidad únicos en el mundo, por qué desprestigiarnos ahora con una ordinariez como la que se acaba de seleccionar? ¡Qué barbarie intelectual más caótica y repugnante! Todo originado por una maniática idea de los socialistas de inventarse este mirador que, razonado imparcialmente, nunca tuvo ni pies ni cabeza.
¿Por qué sinrazón inexplicable tenemos un Ayuntamiento tan tozudo, incapaz de reconocer sus errores garrafales? Aún hay tiempo de salvar este descarrío monumental. ¿No es de sabios rectificar? Me pregunto si han consultado a la UNESCO para que sus técnicos den el visto bueno antes de erigir este cachivache mecánico en el corazón del palmeral en un punto geográfico que merece algo más original. Les advierto que el Programa Patrimonios de la Humanidad se fundó para proteger la herencia cultural y natural de la humanidad, no para deteriorarla. ¡Pregunten a los expertos de la UNESCO por favor, a ver si después de emplear tanto tiempo en este affaire inconcebible, por atrevidos, aún se les cae el pelo! Eso sería el colmo del colmo.
¿Qué persona sensata se imagina una noria intrusiva de este calibre perturbador en el cañón del Colorado o las cataratas de Iguazú -parajes naturales también declarados patrimonios de la humanidad- para tener mejor vista aérea de sus entornos y la perspectiva panorámica general del conjunto? Sólo un cerebro de chorlito podría concebir tamaña visión sicodélica. Todo este tema del Mirador del Palmeral ha hecho correr ríos de tinta en los últimos meses. Sin embargo, la oposición general de los ilicitanos contra este proyecto desde su incepción -por razones económicas, o de otro tipo- no ha hecho mella en nuestras autoridades que han manejado la opinión pública con una desfachatez totalitarista francamente apabullante.
Después se quejan de las dictaduras. La polémica continuará y si esa noria monstruosa que ha ganado el concurso llega a construirse, los ediles responsables de este pegote aberrante a nuestro horizonte ancestral, pasarán a la Historia no como héroes dignos de respeto, sino como villanos garantes de ultrajar nuestro arquetípico paisaje botánico. Como vulgarmente se dice, habrán cavado su propia fosa. El temps és el millor mestre.
La Verdad