
PIZARRON
“Pero 100 años después, debemos enfrentar el hecho trágico de que el negro todavía no es libre. Cien años después, la vida del negro es todavía minada por los grilletes de la discriminación. Cien años después, el negro vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material. Cien años después el negro todavía languidece en los rincones de la sociedad estadounidense y se encuentra a sí mismo exiliado en su propia tierra”.
MLK
El 28 de agosto de 1963 Martin Luther King brindó su discurso «Yo tengo un sueño» en los escalones del monumento a Lincoln en Washington D.C. Esta pieza oratoria quedó en el primer puesto entre los discursos del siglo XX según los estudiosos de la retórica. Nace en Atlanta, Georgia el 15 de enero de 1929 y es asesinado el 4 de abril de 1968 a la edad de 39 años en Memphis, Tennessee – Estados Unidos.
El mundo entero conmemoró el natalicio número 80 de este líder que encarnó los Derechos Civiles en una época turbulenta donde la segregación racial impedía la participación de los negros en la vida pública norteamericana. A un negro le era impensable asistir a una universidad publica, en los buses tenía la obligación de cederle el asientos a los blancos, existían bares exclusivos para los negros y la actividad política estaba restringida totalmente. Las condiciones de vida del negro Norteamericano se entienden en las palabras de MLK en su discurso “Tengo un sueño”: “Nunca estaremos satisfechos en tanto el negro sea víctima de los inimaginables horrores de la brutalidad policial. Nunca estaremos satisfechos en tanto nuestros cuerpos, pesados con la fatiga del viaje, no puedan acceder a alojamiento en los moteles de las carreteras y los hoteles de las ciudades. No estaremos satisfechos en tanto la movilidad básica del negro sea de un gueto pequeño a uno más grande. Nunca estaremos satisfechos en tanto a nuestros hijos les sea arrancado su ser y robada su dignidad por carteles que rezan: «Solamente para blancos». No podemos estar satisfechos y no estaremos satisfechos en tanto un negro de Mississippi no pueda votar y un negro en Nueva York crea que no tiene nada por qué votar. No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta que la justicia nos caiga como una catarata y el bien como un torrente”.
Discípulo moral de Henry David Thoreau y de Mahatma Gandhi emprende una cruzada en defensa de los derechos civiles de los negros norteamericanos, razón por la cual es varias veces encarcelado y sometido al escarnio publico. Hace suyas las filosofías de la Desobediencia Civil y la No Violencia alcanzando grandes logros jurídicos y constitucionales pues gracias a su tesón y al de sus seguidores algunos de sus postulados son incluidos en la Constitución Política Norteamericana. En su discurso toma palabras de muchos textos sagrados y de los más destacados lideres de la historia; igualmente asimila el lenguaje de celebres textos culturales. Para pensadores como Campbell y Huxman MLK acude a la alusión, definiendo a esta como “referencia indirecta a nuestro acervo cultural compartido, como la Biblia, la mitología griega y romana, o nuestra historia”.
A los ochenta años de su natalicio algunos pensadores, como T. Rasul Murray –uno de los organizadores de la Marcha a Washington- consideran que la lucha de MLK fue un fracaso analizada en el contexto de nuestros días ya que “nuestras expectativas en ese tiempo eran mayores que lo que logramos hasta ahora. Hay una presencia continuada de pobreza y racismo en este país, sumada a la encarcelación desproporcionada de jóvenes negros”. Igualmente expresa que “Existe en este país una gran resistencia a reconocer y responsabilizarse por las consecuencias de la esclavitud y una pelea importante sobre la Acción Afirmativa. Estas son señales que muestran que la gran visión todavía no se ha completado”. El sueño de MLK continua vigente y únicamente será posible cuando los derechos civiles, políticos, económicos y culturales de los negros se expresen en la realidad de la vida cotidiana de cada país. No es coincidencia que la pobreza y la marginalidad encuentre sus mayores cifras en regiones donde la población negra es mayoritaria. Mientras no superemos esta realidad el sueño de MLK continuará vigente en la conciencia de los pueblos y en la mente de los hombres. Hoy, a manera de homenaje a su lucha, recordemos una de sus frases: “Una nación que gasta más dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca a la muerte espiritual”.
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