
El motivo de estas líneas surge de la lectura de diversos textos relacionados tanto con los movimientos sociales en general como con el antimilitarismo en particular (vamos a insertar fragmentos de esos textos en este artículo, así como la manera de acceder a éstos y poder leerlos así integramente), y de observar la realidad en la que se mueven los diversos grupos que realizan un trabajo antimilitarista. Ahora mismo, la pregunta que deberíamos estar planteándonos dentro del antimilitarismo es: «el militarismo esta cambiando… ¿debe cambiar el antimilitarismo?».
En su texto «El antimilitarismo en su encrucijada»(1) el colectivo Gasteizkoak planteaba que «no parece que en nuestras sociedades capitalistas corran vientos favorables para el antimilitarismo ni para las grandes revoluciones sociales. Por eso(…) hemos de hacer un esfuerzo para que nuestros análisis profundos y abstractos sepan trasladarse a propuestas concretas que nos posibiliten ir avanzando hacia esos horizontes transformadores«.
Coincido con estos análisis, creo que en cierta manera el antimilitarismo sigue estancado en planteamientos y prácticas que repiten esquemas de finales de los 80 y principios de los 90, pecamos de falta de imaginación y creo que no estamos dando una respuesta adecuada a los cambios que se están produciendo en los estados y en el militarismo que practican. Por ejemplo, veamos la propuesta de campaña de «Desobedece las Guerras»(2):
Objetivo principal:
• Acercar y facilitar a personas y colectivos la práctica de la Desobediencia como un valor constructivo y una herramienta de transformación aplicable a cualquier aspecto de la vida.
Objetivos relacionados con la actividad Antimilitarista:
• Volver a centrar el trabajo antimilitarista en “lo militar” partiendo de un trabajo antiguerra de base y continuado que vaya calando poco a poco (no una campaña puntual).
• Impulsar una mayor coordinación de todo el trabajo antiguerra que ya se viene realizando pero de forma puntual y descoordinada. Coordinar objetivos, acciones, formación, elaboración de materiales, metodología de cómo llegar a la gente…
• Facilitar la coordinación antimilitarista en torno a una línea de acción unitaria en la que se integren todos los trabajos antimilitaristas que vayamos a desarrollar.
• Romper el silencio, la rutina, la pasividad ciudadana, planteando disidencia y alternativas de base desde la Noviolencia, la Desobediencia, la No-Colaboración, y el Apoyo Mutuo.
Desobediencia ¿por qué, para qué? ¿si un colectivo antiabortista o un grupo de orientación xenófoba y/o racista practicara la «desobediencia» lo estaría haciendo como un «valor constructivo», como «herramienta de transformación»? Se habla también de «volver a centrar el trabajo antimilitarista en «lo militar” y de facilitar «una línea de acción unitaria en la que se integren todos los trabajos antimilitaristas que vayamos a desarrollar» y estos dos aspectos creo que son un error en el planteamiento de «Desobedece las Guerras». En su texto «El Encanto Irresistible del Anarquismo Global»(3) el compañero Andrej Grubajic plantea que «en otras palabras, queremos movernos desde el movimiento a la sociedad no solo persuadiendo a la gente de que se ‘una’ a nuestro movimiento, si no a través de un lenguaje y una práctica polÌtica que trace las conexiones entre distintas prácticas e intenta disolver las diferencias entre dentro y fuera del movimiento, es decir, moverse realmente ‘desde el movimiento a la sociedad’ «. Para «romper el silencio, la rutina, la pasividad ciudadana» es necesario que nuestro mensaje sea creíble y comprensible a partes iguales. No todo el mundo comprende fácilmente eso de escribir «noviolencia» todo seguido…
Sin querer mitificar nada, creo que es evidente que, si alguna vez las propuestas y prácticas de los movimientos sociales han sido asumidos en gran medida por la sociedad (y no lo planteo el término «sociedad» como algo ajeno o extraños a nosotras, desde mi punto de vista somos parte de esa «sociedad») entonces un caso paradigmático es la insumisión. En «De la insumisión y el movimiento de movimientos. 1989/2004″(4) podemos recordar leyendo:
«a mediados de los 90(…) la insumisión se había desbordado, y proliferaban mil insumisiones(…) [desde el ecologismo social hasta mili-kk, desde curas insumisos hasta el área de la autonomía, desde herri batasuna hasta el movimiento libertario]. mil escenarios: insumisión que aceptaba las sentencias e insumisión que se negaba a ir a juicio, insumisión no violenta e insumisión que no era ni violenta ni no violenta. poniéndose en juego a cada paso. aprendiendo a perderle el miedo al miedo. talleres de acción directa no violenta, talleres de cárcel, entrenamientos, ocupaciones, encadenamientos, manifiestos, manifestaciones, apoyos que se multiplicaban. y la puerta que abrimos abrió otras puertas, y la pss, diseñada como dispositivo minoritario, se convirtió en un camino caminado por centenares de miles de cuerpos que no tenían ningún interés en ‘hacerse hombres'(…) en cualquier caso, durante algunos años, ‘ir a la mili’ se convirtió en la excepción, y eso fue posible gracias a la insumisión, al consenso y al conflicto«.
Por tanto, el problema no es tanto una línea o campaña unitaria que coordine los diferentes trabajos de los grupos antimilitaristas, sino el conseguir que nuestros planteamientos y prácticas sean asumidos por el mayor número de gente posible, independientemente que de se autodenomine antimilitarista o no. La insumisión fué, efectivamente, una campaña, pero se desarrolló en unas circunstancias difilmente repetibles, repetir esquemas es un verdadero error, de esa experiencia debemos recoger que prácticamente no había distancia entre el «movimiento» y la «sociedad», y eso es lo que deberíamos intentar repetir y no el diseño sobre el papel de la campaña de insumisión. Por ejemplo, habría hacer una lectura totalmente positiva de lo masivas que fueron las movilizaciones en contra de la guerra de Irak, aunque no fueran precisamente antimilitaristas al 100%, lo importante es el rechazo que se evidenció a esa guerra en concreto. Habría que ver como podemos que se rechace con igual fuerza todas las guerras sin distinción. Tenemos que plantearnos un trabajo dentro y fuera de nuestro movimiento, para que PRECISAMENTE cada vez tenga menos sentido hablar de ese «dentro» y de ese «afuera».
DENTRO: abandonar las maneras tradicionales y vanguardistas de intervenir en política, hacer que cada vez más los movimientos sociales y el antimilitarismo practiquen lo que predican, y «abandonar el activismo»(4): abandonar nuestra “mentalidad activista”, dejar de vernos a nosotros y nosotras como activistas y como pertenecientes a una comunidad de activistas más amplia separada del resto del mundo, expertas del cambio social, alguien de alguna manera privilegiado o más avanzado que otras en la apreciación de la necesidad de un cambio social. También cuestionar y reinventar las prácticas asamblearias, por ejemplo lo que se expone en «¡Todo el poder para las asambleas?»(5): «nuestras virtudes y potencialidades podrían adquirir muchas en las asambleas si, al mismo tiempo, vamos poniendo en tierra muchos otros cimientos y construyendo desde prácticas más indeterminadas y menos burocráticas que las necesariamente exigibles para conseguir la de muchas asambleas- más satisfactorias relaciones sociales con quienes tenemos más cerca, por lo menos.»
FUERA: lo planteado unas líneas más arriba, hay que utilizar un lenguaje y una práctica polÌtica que conecte de manera horizontal y participativa a los diferentes movimientos sociales, y que a la vez que elimine las diferencias entre «dentro» y «fuera» del movimiento, movernos de una vez fuera de nuestros reducidos grupos sectarios o de gueto, trabajar de la sociedad haciéndola partícipe de nuestras ideas y prácticas. Más que sesudos análisis y/o campañas unitarias necesitamos propuestas concretas, fácilmente entendibles y asumibles. El antimilitarismo no tiene por que buscar desesperadamente como delimitar su espacio propio frente a otros movimientos sociales a la hora de trabajar, debe buscar como hacer que su trabajo y propuestas se «desborden», como ocurrió con la campaña de insumisión o en cierta medida con la masiva respuesta en las calles por la masacre en Irak.
Por todo ello, creo que propuestas como la Objeción Fiscal a los Gastos Militares hay que repensarlas. Actualmente la OF no es ni mas ni menos que una forma de financiación de proyectos y colectivos afines al antimiliarismo, su capacidad antagonista es casi nula, más que nada por lo bien que el estado la ha manejado. Hay que buscar formas para que la denuncia del gasta militar cale más hondo, y ver la manera en la que prácticas como la OF se generalicen mucho más y que sea un verdadero quebradero de cabeza para el estado. El mismo nombre de «Objeción Fiscal» no es precisamente útil, y hay mucha gente que ni siquiera hace la declaración de la renta pero puede estar radicalmente en contra del gasto militar.
El militarismo adopta formas cada vez más atractivas, como demuestra los premios que ha ganado la campaña publicitaria del ejército profesional y todos los ámbitos en los que intenta penetrar(6) (en el encuentro de tecnología e informática «Campus Party», en eventos para jóvenes como «Juvenalia», creando un juego «on line» para que nos familiaricemos con las misiones de «paz»…). El antimilitarismo debe aprender de todo esto, por ello un portal web de contenidos antimilitaristas en sentido amplio, que se haga eco del resto de luchas de otros movimientos sociales y que presente todo de manera atractiva y con humor puede ser una jugada muy inteligente, ya que muy poca gente se acerca a las distintas webs antimilitaristas para leer sobre conscripción, consenso, noviolencia u objeción fiscal, y esto es así, nos guste o no. Después de toda la eclosión del movimiento de resistencia global/antiglobalización, con todas sus luces y sombras, parece que cada vez tiene menos sentido un enfoque de las luchas que no sea amplio, global y divertido.
En definitiva este texto no es más que una reivindicación de una «concepción amplia del antimilitarismo»(7): donde se evidenciaba que «es la sociedad y no el militarismo la destinataria de nuestro trabajo». Ahora mismo se está gestando una ley orgánica, que obligará al ejecutivo a solicitar permiso al Parlamento para enviar tropas al exterior con «el respaldo mayoritario de las fuerzas parlamentarias», empieza la andadura del EUFOR (la fuerza militar europea que desde hace poco se responsabiliza de la «pacificación» y la «estabilidad» en Bosnia-Herzegovina, tras relevar a la SFOR de la OTAN)(8), un ex marine estadounidense testifica que su unidad mató a más de 30 civiles desarmados en Irak(9) y hoy leemos en un diario madrileño esta conversación entre Donald Rumsfeld y algunos soldados destinados también Irak:
¿Por qué tenemos que buscar en los vertederos piezas rotas para blindar nuestros vehículos?. Rumsfeld contestó: «Uno va a la guerra con el Ejército que tiene, no con el que le gustaría tener.» Otro soldado preguntó durante cuánto tiempo va a seguir usando el Pentágono su potestad de alargar el tiempo de servicio de los soldados en el Ejército. Rumsfeld dijo que esa situación era propia de la vida de un soldado en tiempos de guerra.
¿Que tenemos que decir a estas (y a otras muchas) cosas que suceden cada día a nuestro alrededor? No podemos seguir por más tiempo sosteniendo un movimiento que parte de rígidos esquemas cada vez más alejados de la realidad cotidiana y que demasiadas veces parece que sufre de autismo. No podemos seguir esperando otra campaña como fué la de insumisón, porque entre otras muchas razones ésta no llegará nunca. Hay que desenmascarar el militarismo y todo lo que ello implica, pero desde una perspectiva amplia y que juegue sus cartas de una manera hábil, para que llegue al máximo de gente posible. Desertemos del antimilitarismo obsesionado con «lo caqui», porque otro mundo mejor es posible.
SAQUEMOS LA GUERRA DE LA HISTORIA Y DE NUESTRAS VIDAS:
(1) http://www.nodo50.org/tortuga/article.php3?id_article=1042
(2) http://www.nodo50.org/tortuga/article.php3?id_article=338
(3) http://www.nodo50.org/tortuga/article.php3?id_article=1090
(4)
http://www.nodo50.org/tortuga/article.php3?id_article=1045
(5)
http://www.nodo50.org/tortuga/article.php3?id_article=863
(6)
http://www.soldados.com
(7) http://www.pangea.org/lalletraa/textos/n55/n55.htm#reflexiones
(8)
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=8509
(9)
http://www.elmundo.es/elmundo/2004/12/08/internacional/1102469668.html
> Deserta del antimilitarismo
Todo hay que decirlo, sería bueno que el paso a nuevas formas de antimilitarismo más incluyentes no incluyera hablar de desobediencia civil en los mismos terminos que el juez de turno, García Vargas, Enrique Mugica o el presidente de las Nuevas Generaciones del Partido Popular de Valladolid(perdon por lo vetusto de las referencias).
Si, valorando una campaña de desobediencia civil, decimos que desobediencia es algo que tambien podrían hacer los nazis, o lo equiparamos a «cada quien hace lo que le da la gana», pues estamos renunciando a explicar lo que es la desobediencia civil.
En estas mismas páginas, en una ventanita que pone algo asi como «declaración ideológica», encontramos la siguiente parte de una definición de desobediencia civil: «No busca imponerse sobre el conjunto, sino lanzar mediante la acción organizada y
pública una interpelación a la sociedad desde su base, ofreciendo diversos grados de participación y haciendo visible la situación de injusticia».
Asociar semejante pretensión a lo que puedan tener los nazis, revela cómo minimo desconocimiento de lo que son los nazis, y en todo caso, nos deja sin considerar una vía de acción que no por no masiva deja de ser interesante.
Por lo demás, el texto me parece muy acertado, aunque me llama la atención que un texto que anima a no centrarse en lo caqui dé principalmente ejemplos de militarismo caqui; y lo de que el activismo sea divertido, seguramente no es necesario proponerselo para que lo sea. El directo velará por que asi sea.
> Deserta del antimilitarismo
Entiendo lo que dices, pero se puede «lanzar mediante la acción organizada y pública una interpelación a la sociedad desde su base» ideas totalmente reaccionarias, y además «ofreciendo diversos grados de participación y haciendo visible la situación de injusticia». La desobediencia civil, desde mi punto de vista, no te valida automáticamente por el simple hecho de practicarla, hay que ver que motivaciones y que objetivos hay en torno a esa praxis.
Y es verdad, hablo de no centrarme en lo
caqui y caigo precisamente en eso, tienes toda la razón. Debería haber tocado cosas como militarismo en la sociedad, control social etc etc Es el pan de cada día con la «guerra contra el terrorismo global». ¡¡¡Tomo nota!!!
Sobre los «problemas del directo» en Madrid somos auténticos expertos/as. Se rumorea que un grupo de frikis intentó apagar una llama al soldado desconocido… ¡¡¡con un extintor que resultó estar vacío!!!
Un saludo.
> Deserta del antimilitarismo
No quisiera convertir un debate sobre lo que plantea el texto en un debate sobre el texto y las palabras del texto (y por tanto no pregunto en que medida puede ser reaccionario «interpelar a la sociedad» -cuando lo reaccionario suele ser adormecerla o halagarla, aunque sea con esloganes como «hay una generación que ya no tiene miedo»-, ni en que medida puede ser reaccionario «hacer visible una situación de injusticia»).
Lo que hay que discutir no es tanto la desobediencia civil en sí misma, sino si las acciones que planteáis esos del moc están a la altura de los objetivos de la desobediencia civil… Pero cuestionar la desobediencia civil en abstracto (sin evaluar las experiencias concretas) no deja de ser ahogarse en la autocritica, quizás incurrir en el sindrome de Estocolmo, y quizás, bajarse del coche en marcha.
Siguiendo a Alfred Hitchcock: «No lo dude nunca: si, en el curso de su trabajo como creador, siente que se desliza por el terreno de la duda y de lo confuso, refugiese en lo verdadero y en lo que ya ha sido experimentado… «Run for cover»: es un método que conocen bien los exploradores o los guias. Cuando uno se da cuenta de que se ha equivocado de camino o de que se ha extraviado en la selva, no debe nunca intentar encontrar la pista cortando a través de los bosques, o confiando en su instinto. La única solución es rehacer escrupulosamente el camino recorrido a fin de volver a encontrar el punto de partida, o el punto a partir del cual se ha equivocado».
Y en fin, varios de esos puntos de partida creo que están en el texto que inicia este debate, asi que tampoco debe haber mucho más que aclarar por este lado.
> Deserta del antimilitarismo
Suscribo una por una todas las manifestaciones de David y de Crates. Hay que dar un salto adelante sin perder más tiempo.
> Deserta del antimilitarismo
Me alegro de que seáis antimilitaristas los tres, y de que tengáis esperanza, como yo, y a pesar de todo, en nuestra capacidad de reacción ante los cambios sociales. No lo hacemos tan mal, pero siempre pensamos que lo que vamos haciendo no llega a casi nadie, y es que considero excesivo el recelo que muchas veces tenemos cuando nos coordinamos con otros colectivos para currar, por ejemplo, y así no se avanza mucho.
Gafotas, me ha encantado la reflexión, y también la de Crates. A ver si nos sirve de algo. Un beso, Cigala.
> Deserta del antimilitarismo
Muy buenas las reflexiones sobre el antimilitarismo… Ahora ya no se puede plantear la resistencia contra los ejércitos de la misma manera que se hacía en los 80’s o 90’s. El mundo cambió y el final de la guerra fría acabó con la necesidad de reclutamientos obligatorios, aunque si en España se abolió la mili obligatoria fue también por el factor resistencia que aquí hubo… en otros países como Alemania ha habido más conformismo general respecto al tema y así les va, con el reclutamiento todavía obligatorio o con un año de trabajo gratis para el Estado.
Lo que creo, es que el antimilitarismo tras haber sido asumido por sectores tan amplios de la sociedad, ha quedado inutilizado como mensaje. La palabra «insumisión» ha pasado a ser un cliché más estilo cómic de Azagra, como un residuo de las luchas pasadas para repetirlo en las noches de botellón. Además, el deseo de la paz es algo tan universal… nadie desea una guerra y hasta en partido AUN (el de Ynestrillas)se declaró en contra de la invasión de Irak. La guerra siempre ha sido un instrumento del capital y el ejército un medio de control, por más que con esto me repita como el ajo. Si el estado intenta pintar al ejército cómo una plataforma laboral atractiva y útil, creo que el MOC o cualquier otro movimiento antimilitarista debe empezar por luchar contra la guerra de la mejor manera que se puede: mostrando sus desastres y mostrando también los desastres del ejército, las humillaciones que se sufren, los suicidios en los cuarteles… cómo la integración de las mujeres en el ejército acaba siendo una patraña pues un gran porcentaje se lo dejan debido al acoso de sus machotes compañeros. Debería mostrarse más cruda realidad y menos colorido, vamos.
Bueno, ésto es sólo una opinión y ante todo sabed que el artículo me parece cojonudo.
> Deserta del antimilitarismo
Creo que es importante recalcar que el AUN (igual que España 2000 y otros partidos fascistas de la misma orbita) estaban en contra de la invasion de Irak por dos motivos bastante distintos a los nuestros:
1) Por ser EEUU una fuerza imperial opuesta a la que quieren ser ellos (imperio español).
2) Por ganar una franja de votos descontentos con el PP por su gestion de la politica exterior.
No hay que olvidar que estos partidos se posicionan claramente a favor de una guerra (abierta o no) contra Marruecos e Inglaterra por los asuntos de Perejil (y otros similares) y Gibraltar (aunque considero que en caso de tener la oportunidad de gobernar no se atreverian a dar el paso de declararle una guerra a UK).
> Deserta del antimilitarismo
hablais del antimilitarismo muy bien, no os planteais que es el motor de la historia? la guerra, una revolucion pacifista nunca a dado resultados en canvio una por la via armada si, ejemplo: guerra del vietnam, revolucion comunista en russia, independencia de varios paises mozambique, angola, etc… vuestra postura, la del pacifismo es favorecer el liberalismo i destruir la memoria de los camaradas que lucharon en la segunda guerra mundial y otras muchas guerras, Ernesto «CHE» Guevara era un militante consensuado con su causa y que yo sepa no usaba el pacifismo.
Ademas, el pacifismo tambien es favorecer al fascismo, porque mientras nos quedamos de brazos cruzados gritando PAZ PAZ i PAZ, los fascistas ( con todas sus variantes ) asesinan a camaradas i destruyen nuestro movimiento el fascimso es IMPOSSIBLE destruir-lo por la via pacifica ay otras vias i mas efectivas i mas rapidas, no recordais la segunda guerra mundial como se acabo con el fascismo?? por la vía armamentisitica i no por la pacifica.
En resumen, no compartos vuestras ideas, porque favorecen al liberalismo ( si hay paz los negocios y el mercado funcionana si hay revolucion no ), al fascismo i a ese sistema.
DESPERTA FERRO!!!!!!!!!!!!!!
> Deserta del antimilitarismo
Te olvidas de que esas revoluciones comunistas que citas han producido todas ellas regímenes de terror y muerte iguales o peores a lo que había (bueno, en el caso de Mozambique no lo tengo muy claro).
Ernesto Guevara firmaba sentencias de muerte y salía en los billetes de Cuba, como uno de sus nuevos amos.
Si te gustan esas referencias, adelante. En la selva de Colombia hay un fusil esperándote, y a lo mejor una bala para tu sien ya ha sido fabricada allí.
Pero deberías leer un poquito más de historia e informarte sobre el proceso de independencia de la India, las luchas de Luther King por los derechos de la minoría negra, la desobediendicia civil en Dinamarca y Noruega durante la ocupación nazi, las campañas de César Chavez en defensa de los jornaleros mexicanos en EEUU, luchas todas ellas exitosas y llevadas a cabo con el uso de la Noviolencia Activa.
Y no ha hecho más que empezar. La violencia militar es un medio sobradamente empleado durante siglos. Ahora es el turno de la noviolencia. La nueva sociedad que queremos construir no se hará desde la imposición ni desde la toma del poder por parte de unos pocos, sino desde la oposición de la sociedad nueva que apenas estamos empezando a construir.
Saludos