El arte de vencer (Premio de la Fundación Biodiversidad a la Mejor Creación Literaria 2009)

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Estimado señor Vázquez:

Me dirijo a usted para informarle de que a las 20.16 horas un piloto comunicó el avistamiento de un objeto en la pista de aterrizaje. El operario que acudió a retirarlo descubrió que se trataba de una tortuga que caminaba por la pista sin rumbo determinado. Procedimos a su captura y ya ha sido devuelta al mar, sana y salva. La operación se ha realizado sin más complicaciones.

En estos momentos, la pista está despejada y operativa para el tráfico que se reiniciará mañana a las 9.00 horas con los vuelos habituales.

Sin otro particular, le deseo buenas noches.

Mariano Icava, Jefe de Torre de Control

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Estimado señor Vázquez:

Debo comunicarle que un grupo de ocho quelonios ha invadido inopinadamente la pista de aterrizaje. El hecho se ha producido antes del amanecer, a tan sólo una hora de la llegada de la primera aeronave de la jornada. Hemos procedido con la mayor celeridad para despejar la pista y el vuelo HPS 227 ha aterrizado sin problemas. Las tortugas están siendo trasladadas en estos momentos a la playa y el aeropuerto funciona con normalidad.

Un saludo,

Mariano Icava, Jefe de Torre de Control

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Estimado Señor Vázquez:

Aún no comprendemos cómo ha podido ocurrir pero las tortugas han regresado y esta vez se trata de un grupo más numeroso. Desconocemos si se trata de los mismos ejemplares que nos visitaron en los días anteriores o son nuevos. El equipo de mantenimiento se ocupa de despejar la pista no sin dificultad debido al tamaño de alguna de las tortugas si bien éstas no oponen resistencia.

He de comunicarle que, como medida de precaución, estoy desviando los vuelos a los aeropuertos cercanos ya que en estos momentos me es imposible garantizar que la pista sea segura para aterrizajes y despegues.

Asimismo he solicitado la colaboración del Centro de Recuperación de Especies Marinas para garantizar la seguridad de los quelonios. Ellos, me refiero al equipo del Centro de Recuperación de Especies, también se encargarán de investigar las razones de este extraño comportamiento animal que no creo que tenga nada que ver con un interés repentino por nuestras recién reformadas instalaciones. Le mantendré informado.

Expectante,

Mariano Icava, Jefe de Torre de Control

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Estimado señor Vázquez:

El problema de las tortugas persiste. A ellas se ha sumado el grupo ecologista local que está vigilando que el desalojo se realice del modo adecuado para no dañar a los quelonios –nada más lejos de nuestra intención– que se obstinan en hacer suya nuestra pista ¿No estarán mejor en el mar, fresquitos, disfrutando de las olas y el salitre? Digo yo.

Sin más, me despido por hoy.

Mariano Icava, Jefe de Torre de Control

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Estimado señor Vázquez:

Siempre pensé que el ser más cabezota sobre la faz de la tierra era mi suegro pero estas tortugas le superan con creces. Cada vez son más y ya no se limitan a las incursiones nocturnas, ahora aprovechan cualquier descuido para ganar terreno. Creo que el apoyo del grupo ecologista les está reafirmando en sus pretensiones.

Según el informe del Centro de Recuperación de Especies Marinas las tortugas simplemente están tratando de desovar en nuestro aeropuerto aunque con escaso éxito. Supongo que cavar un hoyo en el hormigón sin martillo neumático no es tarea sencilla. Sostienen que en cuanto descubran que la pista no es el lugar adecuado cejarán en su empeño, aunque es sólo una hipótesis.

Me temo que de seguir así tendremos que cerrar el aeropuerto.

Mariano Icava, Jefe de Torre de Control

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Estimado señor Vázquez:

Definitivamente las tortugas no sólo son cabezotas, también, en contra de la creencia popular, son veloces. Hoy les ha llevado menos de 60 minutos –los que el reglamento establece para ser dedicados al almuerzo– invadir por completo la pista. Los dos empleados de mantenimiento hacen lo que pueden y yo mismo he bajado para ayudarles a desalojar a los invasores pero no damos abasto. Además, no sé si por imprudencia o diversión se están aficionando a morder los cables del alumbrado poniendo en grave peligro su integridad física y haciendo oídos sordos a nuestras advertencias.

He tomado la determinación, con el objetivo de evitar males mayores, de cerrar el aeropuerto hasta que se restablezca la normalidad.

Perplejo ante el rumbo que han tomado los acontecimientos, le envío un saludo.

Mariano Icava, Jefe de Torre de Control

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Estimado señor Vázquez:

Siento que no comparta mi decisión de cerrar las instalaciones y que no entienda, cito textualmente que “cuatro tortugas de nada puedan paralizar un aeropuerto”.

Quizá no he sido lo suficientemente gráfico a la hora de explicarle la situación pero le garantizo que es desesperada.

Y no, no corren más que yo, pero son escurridizas. Y tozudas.

Mariano Icava, Jefe de Torre de Control

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Estimado señor Vázquez:

Me niego rotundamente a tomar las medidas expeditivas que me sugiere contra los quelonios.

Y no, no me gusta la sopa de tortuga.

Indignado y sorprendido,

Mariano Icava, Jefe de Torre de Control

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Estimado señor Vázquez:

¡¿Ecologista yo?! ¿Por quién me toma?! Discúlpeme el tono pero nadie me había proferido un insulto semejante en mi vida y si de algo puedo presumir es de no serlo.

Aclarado este punto, le comunico que el asunto de las tortugas continúa en claro avance en su favor: Tortugas 1- Autoridad Aeroportuaria 0.

Se han adueñado por completo de la pista y se acercan al edificio central. Además, uno de nuestros operarios ha sufrido un mordisco en el pulgar del pie derecho y ha precisado cuidados médicos aunque la herida no reviste gravedad. Creo que se trataba más de una advertencia que de un ataque a traición.

Seguimos trabajando para solucionar este asunto.

Agotado me despido.

Mariano Icava, Jefe de Torre de Control

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Estimado señor Vázquez:

He tratado de indagar en las motivaciones que llevan a las tortugas a no deponer su obstinada actitud ¿Sabe usted que nuestra infraestructura se adueñó de parte de la bahía que en rigor y por tradición secular pertenecía a las pobres tortugas? Entre usted y yo creo que están reclamando por la fuerza algo que les pertenece por derecho ancestral y consuetudinario.

Consternado y asediado,

Mariano Icava, Jefe de Torre de Control

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Estimado señor Vázquez:

No, no me he vuelto, y cito textualmente “un pirado abogado defensor de los derechos de los bichos con caparazón” creo que lo que es justo es justo. Las tortugas estaban antes y nosotros llegamos y les quitamos el espacio ¿Negociamos? No, a nadie se le ocurrió ¿Cómo llevaría usted que le construyera una pista de cemento y ocupara parte del precioso jardín y la piscina de su chalet? Mal, supongo. Pues siéntase tortuga por un momento.

Mariano Icava, Jefe de Torre de Control

PD: No, no son ninja. Estaba esperando esta broma desde que empecé con los informes.

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Estimado señor Vázquez:

Lejos de mi intención compararle con una tortuga. Le pido disculpas. Tras la convivencia de los últimos días he descubierto que son animales simpáticos, organizados y de principios. Aunque algo tozudas.

Manteniendo posiciones,

Mariano Icava, Jefe de Torre de Control

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Estimado señor Vázquez:

Dijo Simón Bolívar que el arte de vencer se aprende en la derrota y yo he decidido, junto con mi equipo aeroportuario, asumir la mía y dejar las instalaciones libres. Para ello, la última partida de presupuesto la he destinado a levantar la pista devolviendo a esta zona de la costa su aspecto original. Las máquinas ya se han puesto en marcha y en un par de días todos volveremos a ver la arena de la playa.

Las tortugas están facilitando las tareas de la empresa contratada y han dejado de mordisquear los cables del alumbrado.

El edificio central, por situarse a más de un kilómetro hacia el interior, no sufrirá modificación alguna aunque he remitido un escrito a las autoridades recomendando su reutilización para actividades acordes con el gusto de las vencedoras.

No se preocupe por el tráfico aéreo ya que, como habrá podido constatar en estos días, los dos aeropuertos cercanos son capaces de asimilar nuestros vuelos sin ningún tipo de problema, lo que hacía del nuestro algo innecesario.

Por último y por la presente, le comunico mi dimisión irrevocable e inmediata.

Mariano Icava, Jefe de Torre de Control

PD: La especie que nos invadió legítimamente y por la que usted mostró nula curiosidad más allá del exterminio, era Caretta caretta, conocida vulgarmente como tortuga boba, Irónico, ¿verdad?

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Estimado señor Vázquez:

Lamento mucho lo de su ataque de ansiedad y me alegro de que ya esté recuperado del susto. A su mejoría espero que contribuya esta misiva y la fotografía adjunta en la que podrá comprobar que las instalaciones del aeropuerto se encuentran tal y como han estado desde el día de su inauguración.

Espero sepa disculpar mi exceso de creatividad en los anteriores informes remitidos que, si bien relataban un episodio no acaecido, es algo que podría ocurrir en cualquier momento, tanto más si usted se empeña en construir una más que innecesaria segunda pista y en ampliar el aparcamiento.

Deseándole un pronto y total restablecimiento,

Mariano Icava, Jefe de Torre de Control

PD: ¿Aceptó usted mi dimisión? Hágalo. Me lo merezco.

One thought on “La victoria será de las tortugas”

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