
«Mozart vivía en la miseria por no tener derechos de autor. Si los hubiera tenido el y su familia hubieran vivido mejor y él hubiera sido más libre para crear».
MINISTRA DE ¿CULTURA?… SINDE Y MOZART…
Lo acabo de leer en un twiteo de @gallir y casi me caigo de espaldas…
La Ministra de, ejem, ejem, Cultura, Ángeles González Sinde, afirma lo siguiente:
«Mozart vivía en la miseria por no tener derechos de autor»
¿Pero por qué tenemos tan mala suerte con esta mujer?… Es un verdadero castigo… Algo hemos tenido que hacer mal, algo muy gordo, para que merecernos que la Cultura de España esté en manos de una señora capaz de decir semejante estulticia… cada vez más asustante…
Mozart jamás vivió en la miseria, señora Ministra… ¿Le gustan las leyendas, Ministra?… Pues nada, siento informarle que Wolfgang Amadeus Mozart no vivió en la miseria como tampoco murió en la miseria, es más, el genio siempre vivió por encima de sus posibilidades, pero es que tampoco fue enterrado en una fosa común, y tampoco fue envenenado, y por supuesto no lo asesinó Salieri… Porque, por el camino que va, Señora Ministra, pues lo mismo sigue usted el cuento y la leyenda… claro que sí…
Y bueno, puesto que últimamente la gente de la Moncloa me sigue con tanta atención en el twitter, bien podrían dejarle a la Señora Ministra el Podcast que dediqué exclusivamente a las falsas leyendas y errores históricos alrededor de la vida y muerte de Mozart.
Sinde: «Mozart vivía en la miseria por no tener derechos de autor»
La ministra de Cultura defiende a capa y espada la propieda intelectual pero asegura que no habrá «medidas punitivas» contra los usuarios que descarguen contenidos protegidos en Internet.
JORGE OTERO – Madrid
De Mozart a la Ley del Cine, pasando por las descargas en Internet o el papel de la SGAE. Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura, no eludió ninguno de los asuntos más candentes en Los desayunos de RTVE donde repasó sus seis meses al frente de un departamento que últimamente siempre está en la primera línea informativa.
Sinde defendió la Ley del Cine, muy criticada por, entre otras cosas, favorecer la discriminación positiva hacia las mujeres realizadoras. La ministra recurrió a las estadísticas para rebatir esas críticas: «Sólo un 7% de las películas están dirigidas o escritas por mujeres. Es un dato sorprendente. Además, cumplimos así con la Ley de Igualdad». Tambien aludió a la fuerte división que la iniciativa ha generado en la industria entre los que creen que hay regular el mercado y hacer menos películas con más medios y los que defienden que el mercado ya se regula solo.
«Es complicado poner a todo el mundo de acuerdo, pero lo cierto es que nos enfrentamos a un momento muy difícil, en el que se está produciendo una transformación tecnológica y digital que afectan directamente a la difusión de las películas, a la forma de verlas y se hace necesario actuar, de hacer accesible la cultura a todo el mundo, porque una película o una obra que no se ve no tiene sentido», afirmó la ministra.
«Sólo un 7% de las películas están dirigidas o escritas por mujeres»
Otra de las cuestiones estrellas que abordó fue el de las descargas en Internet. La ministra aseguró que actualmente hay una comisión interministerial que está estudiando el asunto, pero avanzó que no se castigará legalmente al usuario. Reconoció, sin embargo, que es partidaria de limitar la velocidad de la conexión a Internet. Asumió la complejidad del asunto, la necesidad de casar el derecho a la información con la propiedad intelectual.
«Contra quien hay que actuar es contra los que ponen a disposición de la gente productos que no son suyos. Se apropian de ellos cuando no deben y los difunden de forma ilegal. Del mismo modo que existe la propiedad privada, debe existir la propiedad intelectual», aseguró Sinde.
Preguntada por si la subida fiscal a los futbolistas extranjeros de la Liga española se podría extender a los actores, González-Sinde declaró: «No creo que los artistas o actores estén en el mismo caso que los futbolistas, no me parece comparable lo que gana Cristiano Ronaldo con el mundo de la cultura». La ministra subrayó que «Penélope Cruz es una actriz excepcional, los trabajadores de la cultura no son sólo los actores, hay empleados de las editoriales, salas de cine o distribuidoras que no tienen un sueldo desorbitado».
Sobre el canon no fue demasiado explícita: se limitó a constatar que actualmente una subcomisión en el Congreso de los Diputados está escuchando a todas las partes y que es posible que el próximo año haya cambios.
Defendió la actividad de la SGAE. «Puede que no se haya explicado bien su trabajo, pero es fundamental para proteger a los creadores. Mozart vivía en la miseria por no tener derechos de autor. Si los hubiera tenido el y su familia hubieran vivido mejor y él hubiera sido más libre para crear».
Con la SGAE, Van Gogh habría tenido tres orejas
“Con la SGAE Mozart no habría vivido en la miseria”. Seguramente. Y seguramente con la SGAE Van Gogh no sólo no habría perdido una oreja sino que tal vez le hubiera crecido una tercera. De puro esplendor, oigan.
No me explicaba, hace dos días, como es posible que el PP le saque al PSOE tres puntos de ventaja en intención de voto, teniendo en cuenta la noche de Walpurgis en la que se ha convertido Génova. Pero claro, siempre hay una ministra dispuesta a despejarle a uno la equis.
Dice Sinde, hermosa en su especie, que “Mozart habría sido más libre para crear de haber contado con una institución como la SGAE”. Bravo. Yo creo que en realidad la gillotina es un germen prehistórico del Emule. Se instalaba en la plaza del pueblo, se configuraba la almendra del sujeto bajo la hoja de afeitar y una vez lanzado el servidor se descargaban los archivos directamente de la cabecita del artista. Claro, fallaba el concepto 2.0, ya que no se podía ni compartir, ni comentar. Eran descargas de un solo uso.
En su peor momento económico, ministra, el gachó de Salzburgo se sacó de la manga la sinfonía nº 40 en sol bemol. No voy a describirla. Y esto fue a tan solo tres años de morir (probablemente de una enfermedad arrastrada desde la infancia), porque en el mismo año de su muerte compuso sólo dos obras de importancia: La faluta mágica y el Requiem. Casi nada lo del ojo.
Si Mozart hubiera sido más libre para componer seguramente habría descubierto el dodecafonismo a los 36 años, el jazz a los 40, y el Welcome to the jungle a los 45. No imagino qué espacio para la invención musical habría dejado Mozart a sus sucesores de haber sido más libre para crear.
Lo que quisiera saber, tratando de aprehender la gilipollez gubernamental con la que nos hemos levantado en esta limpia y clara mañana de noviembre, es porque la SGAE, maravillosa en su esencia, no pudo evitar los pequeños deslices de genios como Antonio Flores, Enrique Urquijo o Antonio Vega. Ya le contesto yo, ministra, porque los genios, como Mozart, a veces necesitan de ese caos y esa “miseria”, como usted la llama, para crear. Y por desgracia, algunas de esas veces se les escapa la cosa de las manos. Como Mozart.