AGENCIAS / EL PAÍS.com – Islamabad

Un atacante suicida se ha hecho estallar con su coche repleto de explosivos en una cancha durante un juego de voleibol en el noroeste de Pakistán, quitando la vida a al menos 45 personas y dejando heridas a más de 80, ha informado la policía local. Algunas televisiones paquistaníes, sin embargo, elevan la cifra de víctimas mortales a 70, en el que sería uno de los ataques más graves de los últimos meses en el país asiático en medio de una ofensiva militar para combatir a los militantes talibanes.

«La cifra de muertos ha superado los 45 y seguirá subiendo ya que aún hay cadáveres y gente herida en la cancha y bajo los escombros», ha dicho el jefe de la policía local Khan.

Según la BBC, una vivienda cerca del campo deportivo se ha desplomado y se cree que hay varias personas atrapadas entre los escombros. El atentado terrorista ha tenido lugar en el distrito de Laki Marwat, situado en la demarcación de Bannu, fuera de las áreas tribales paquistaníes pero fronterizo con Waziristán del Norte y del Sur, donde los talibanes tienen sus principales feudos.

«Hay muchos daños. Los techos de casas cercanas se han derrumbado. Podría haber una gran cantidad de heridos», ha agregado Khan.
Sin embargo, otros informes policiales sostienen que el atacante condujo un coche repleto de explosivos hacia la cancha en momentos en que la gente se había reunido para ver el partido.

Waziristán del Norte y del Sur forma un cinturón letal desde donde los insurgentes han lanzado ataques por todo el noroeste de Pakistán, así como en zonas del este de Afganistán, en respuesta a la ofensiva terrestre que ha lanzado el Ejército paquistaní contra los militantes ilámicos en Waziristán del Sur. Las autoridades difunden a diario un parte militar sobre sus avances y las víctimas que se registran durante la operación, aunque también libra combates puntuales en otros distritos nororientales.

El mando militar considera que las tropas ya «han limpiado» casi completamente de insurgentes Waziristán del Sur, pero los analistas estiman que la cúpula de la insurgencia y muchos de los combatientes de base se han refugiado en distritos tribales cercanos.
En la limítrofe Waziristán del Norte, donde no han entrado las tropas, buscan refugio miembros de la red terrorista Al Qaeda e insurgentes comandados por un líder talibán, Hafiz Gul Bahadur, que centra sus esfuerzos en la lucha contra las fuerzas extranjeras desplegadas en Afganistán.


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