Son las 6 de la mañana y voy hacia el trabajo escuchando un programa de radio deportivo. Los presentadores hablan de la actualidad futbolística. Además de los resultados de los partidos celebrados en el último fin de semana anuncian que van a analizar los hechos acontecidos en el último partido que enfrento al Real Madrid con el Osasuna en tierras del segundo. Los hechos a los que se refieren fueron que la hinchada del Osasuna insultó durante todo el partido a Cristiano Ronaldo. Llego al trabajo y no me da tiempo a oír el análisis de estos tertulianos. Tampoco me interesaba demasiado. Sin haberlo escuchado puedo hacerles un resumen: “La violencia en los campos de fútbol no tiene cabida, pobre Cristiano que seguro que llegó con depresión a su casa, no está bonito decirle hijoputa, no hay que olvidar que es una persona, etc”.

No voy a entrar a hacer un juicio moral acerca de estas personas que gritaron insultos en el campo de fútbol. No voy a justificar lo que hicieron. Voy a decir que es lo que se me ha pasado a mí por la mente cuando han hablado de este tipo en la radio. Ha pasado por mi mente un cartel publicitario dentro de un andén de metro donde aparecía sin camiseta, con unas abdominales espectaculares y una sonrisa de fábula. Una frase rezaba así: “Mis expectativas son mejores que las tuyas”. Nos ha jodío Mayo con las flores. No hacía falta que me lo escupieran delante de mi cara en una valla publicitaria de 3 x 3 metros. Sigo recordando y se me viene a la mente ver a este tipo paseando en Ferrari. Sigo y se me viene a la mente la polémica de lo costoso de su fichaje en plena crisis; cuya cifra me parecía algo tan irreal para mí que ni si quiera recuerdo la cantidad.

Ahora pienso en la gente que formaba esa hinchada, en su mayoría probablemente serían currantes, pequeño burgueses, estudiantes, etc. Sufriendo las crisis en sus plenas carnes. Y viendo a este tipo corriendo por el campo tratando de arrebatarles la alegría de ese día, que es que su equipo, el Osasuna, gane.

No estoy diciendo que haya hinchadas más proletarias que otras, y que por tanto se merezcan insultar al rival por ser un ricachón prepotente, porque casi con seguridad los jugadores de su propio equipo no difieren mucho de los del otro en este aspecto. Sólo trato de entender porque un campo de fútbol se pone a insultar a un jugador, o porque una persona agrede a Berlusconi y surge un club de fans del agresor en Internet o porque veo al Papa ser derribado por una mujer que quería abrazarlo y no puedo evitar reírme.

Las juicios morales y éticos están bien para tratar de justificar o no ciertas actitudes, pero al final son los sentimientos y las experiencias vividas por cada persona lo que les lleva a actuar de una determinada forma. Está bien juzgar y analizar la actitud de estas personas, pero tal vez estaría mejor analizar que ha causado en ellos que se comporten de esa manera.

Álvaro Mateo Pérez es afiliado del Sindicato de
Transportes de CNT-Madrid.

2 thoughts on “Insultos a Ronaldo en el partido contra Osasuna”
  1. Insultos a Ronaldo en el partido contra Osasuna
    Se te te olvida incluir en tu análisis a algún etarra presente en el campo.

    1. Insultos a Ronaldo en el partido contra Osasuna
      ¿Qué tiene que ver el tocino con la velocidad?

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