Los motivos de las guerras son difíciles de inventar… Tras largas reflexiones me ha venido la inspiración sublime… Nuestra pasión por prestar nuestras armas a quien las pida es un generoso deseo de pacificar el mundo, de pacificarlo, de hecho, a golpes. Nuestros soldados pasearán como civilizadores, cortando el cuello a quienes no se civilicen lo suficientemente rápido.