
Asociaciones humanitarias alertan de que el país vulnera los derechos fundamentales
26 Enero 10 – Pekín – Ángel Villarino
El Gobierno aprovechará la presidencia de la UE para resucitar esta polémica demanda ya rechazada en 2005.
Durante su Presidencia de turno al frente de la Unión Europea (UE), España se ha comprometido a promover en Bruselas que se levante el embargo de venta de armas a China, una restricción en vigor desde hace más de 20 años. «Esperamos profundizar las conversaciones para levantar el embargo», detalló el embajador español en Pekín, Carlos Blasco, en una entrevista publicada el jueves en la portada del diario oficialista en inglés «China Daily».
Los burócratas del régimen chino insisten desde hace tiempo en que «España es el mejor aliado de China en la Unión Europea», una expresión con la que parece sentirse cómodo el Gobierno de Moncloa. En esta misma línea, la idea de impulsar el levantamiento del embargo entre sus socios de la UE es un gesto político de buenas intenciones de España ante la potencia asiática, que en 2010 se convertirá en la segunda economía del mundo y cuyas perspectivas de crecimiento hacen cada vez más apetecibles los lazos diplomáticos sólidos.
La meta de la UE, agregó Blasco, debería ser «elevar las relaciones (con China) a un nivel todavía mayor» para demostrar que «van más allá del comercio». Alcanzar, en definitiva, la asociación estratégica integral, un estatus que China ha otorgado ya a decenas de países, entre ellos muchas naciones africanas, Australia o Nueva Zelanda. En Pekín la noticia ha sido bien recibida, ya que el Partido Comunista Chino (PCCh) lleva años tachando de injusto y anacrónico el embargo, una espina clavada en el orgullo de un régimen que aspira al pleno reconocimiento por parte del mundo occidental y que no se conforma con las relaciones meramente comerciales.
«China y la UE son dos socios estratégicos, así que este embargo con 20 años de antigüedad no tiene sentido ahora mismo y además hiere los sentimientos chinos», consideró en declaraciones a LA RAZÓN Ye Jiang, director de asuntos europeos del Instituto de Estudios Internacionales de Shangai. El analista, sin embargo, no ocultó su escepticismo acerca del margen real de maniobra que tiene España para sacar adelante la propuesta durante su Presidencia.
«Muestra las buenas intenciones de Madrid, pero hay que ser realistas y no hacerse ilusiones. No creo que el embargo pueda levantarse este semestre. La UE necesita consenso y no se alcanzará. Para nosotros es un buen punto de partida que los legisladores españoles se hayan dado cuenta de que hace mucho que caducó un embargo contra un país que se desarrolla pacíficamente en el siglo XXI».
La iniciativa de acabar con la prohibición ya se planteó seriamente en 2005, por iniciativa del entonces presidente francés Jacques Chirac. La idea no prosperó entonces ante las presiones de Estados Unidos y Japón, que se intensificaron cuando China amenazó con invadir Taiwán si la isla proclamaba la independencia. Washington, que a su vez mantiene su propio embargo de armas, teme que el Ejército chino adquiera en Europa alta tecnología militar que no está disponible en Rusia, país que ha abastecido hasta ahora las necesidades castrenses de Pekín. Al mismo tiempo, EE UU ha denunciado en varias ocasiones su disconformidad al libre comercio de armas con un país que viola los derechos humanos, una postura que en su momento respaldaron organizaciones humanitarias como Amnistía Internacional. Los defensores de levantar la prohibición, por su parte, aseguran que la UE sigue teniendo mecanismos para limitar la venta de armas más allá del embargo. Se refieren a un código de conducta firmado en 1998 que limita el comercio con países de dudosa reputación, por ejemplo cuando hay un «claro riesgo» de que el material exportado puede ser utilizado para la represión interna. En los últimos años China ha modernizado su industria armamentística y ha aumentado su gasto en defensa a un ritmo de al menos el 15 por ciento anual.
El detonante fue Tiananmen
La Unión Europea decidió imponer un embargo de armas a China en 1989. Lo hizo en respuesta a la matanza de Tiananmen, en la que el Ejército del Pueblo ahogó en sangre la última revuelta democrática del país asiático. Las potencias europeas decidieron mandar un claro signo de desaprobación al régimen chino y anunciaron solemnemente la«interrupción de la cooperación militar y la entrada en vigor de un embargo de armas entre China y todos los países de la comunidad». Según asociaciones humanitarias como Amnistía Internacional, las cosasno han cambiado suficientemente en el país asiático como para replantearse aquella decisión.
Diario La Razón