En Alemania se han producido movilizaciones y numerosas acciones directas en contra de la reforma del mercado laboral, conocida como Hartz IV. Este ciclo de movilizaciones se iniciaron como «las protestas de los lunes», heredando el nombre de las movilizaciones en la Alemania del este contra régimen de Erich Honecker.

En ellas han participado desde grupos autónomos a organizaciones que la impulsaron desde sus orígenes como ATTAC, el sindicato Verdi y el Partido del Socialismo Democrático. Adjuntamos dos informaciones de la prensa «oficial», aunque recomendamos visitar el dossier de Indymedia Alemania.


El País

La entrada en vigor de los recortes al seguro de desempleo en Alemania desata protestas sociales

JOSÉ COMAS – Berlín
EL PAÍS – Internacional – 04-01-2005

La protesta contra la entrada en vigor de los recortes al seguro de paro en Alemania quedó reducida a unos escasos centenares de manifestantes esparcidos por todo el territorio del país. No consiguieron los manifestantes, tal como algunos habían anunciado, cerrar las agencias de trabajo, el organismo de nueva creación encargado de gestionar las prestaciones por paro y la búsqueda de empleo.
Los organizadores de las protestas declararon que un total de 15.000 personas se manifestaron en toda Alemania. La impresión es que apenas fueron unos cientos en cada lugar de protesta. En el distrito de Wedding, en Berlín, con una larga tradición de lucha obrera, unos 400 manifestantes de los llamados autónomos, grupos de orientación anarcoide, intentaron asaltar la oficina de trabajo, rompieron las barreras de protección y libraron escaramuzas con la policía con el balance de algo más de una docena de detenidos.

La entrada en vigor de la reforma del mercado laboral y del seguro de empleo, los mayores recortes a la red de seguridad social en la Alemania de la posguerra, no llevó a los afectados a las barricadas. Ni siquiera la chapuza descubierta a última hora, con un error de programación que dejó sin la transferencia de fondos a muchos miles de perceptores de la asistencia social que sustituye al seguro de paro, consiguió encender la protesta.

La reforma que entró en vigor con el año nuevo prevé fuertes recortes a las prestaciones a los parados. A partir de ahora se consideran desempleados de larga duración a los que lleven más de un año sin trabajo o un año y medio si rebasan los 55 años. Hasta ahora, cuando cesaba el periodo de cobertura tras 32 meses en paro se cobraba una ayuda al paro con fondos procedentes de las cotizaciones. Ahora se equipara a los parados de larga duración con los perceptores de asistencia social. Para cobrar esta asistencia se requiere probar que se necesita y es preciso rellenar más de 15 páginas de formularios en los que se da cuenta de todos los ingresos y propiedades. Además, el parado está obligado a aceptar cualquier trabajo, aunque no corresponda con la formación profesional y esté pagado por debajo de los convenios colectivos o la media salarial de la región.

El Gobierno de centro-izquierda, la coalición de socialdemócratas (SPD) y Los Verdes, ha conseguido llevar adelante la reforma del mercado laboral, que constituye el núcleo central del programa innovador denominado Agenda 2010 que el canciller Gerhard Schröder (SPD) presentó en el Parlamento federal (Bundestag) en marzo de 2003. La suerte del Gobierno y de Schröder parece unida al éxito o fracaso de la reforma. Confía el Gobierno en que sirva para crear empleo y se obligue a los parados a buscar trabajo ante la perspectiva de perder las prestaciones sociales.

En recientes declaraciones, Schröder cargó sobre los hombros del superministro de Economía y Trabajo, Wolfgang Clement (SPD), la responsabilidad por el éxito de la reforma. Clement tendrá que informar cada semana al Gabinete sobre la evolución del mercado laboral y la aplicación de la reforma. Ayer, Clement, en un acto en la sede central de la Agencia para el Empleo en Núremberg, advirtió: «Naturalmente esta reforma no puede desarrollarse con apretar un botón y no puede surtir efecto de hoy a mañana». Clement apeló a todos los implicados, desde los ayuntamientos a los comités de empresas y los empresarios, a poner toda la carne en el asador para que la reforma triunfe.

Uno de los dirigentes de la oposición democristiana, el primer ministro del Estado federado de Hesse, Rolland Koch (CDU), advirtió contra el exceso de expectativas: «El canciller ha creado la impresión de que la reforma crea puestos de trabajo. Sin que repunte la coyuntura económica lo único que conseguirá la reforma será llenar con trabajo legal los nichos que hasta ahora ocupaban los que trabajaban en negro».

El Mundo

Alemania desconfía de la reforma laboral

El programa de Schröder contra el paro acaba con uno de los sistemas sociales más generosos del mundo
URSULA MORENO / Berlín

El año que acabamos de estrenar será decisivo para el Gobierno alemán. Este 1 de enero ha entrado en vigor lo que el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder llama «la mayor reforma social desde la posguerra alemana», que consiste en hacer tabla rasa del seguro de paro y la asistencia social que durante las últimas décadas han dotado al país de uno de los sistemas sociales más generosos del mundo.

El nuevo paquete de leyes, Hartz IV -cuarto programa de medidas socioeconómicas que pone en marcha el ejecutivo rojiverde desde que echara a andar la Agenda 2010, hace ahora año y medio-, no será la última reforma que afrontan los alemanes, pero es la que más temores ha despertado. Para las decenas de miles de personas que este otoño se lanzaron a las calles -sobre todo en el Este del país- con el propósito de derrocar la reforma laboral, Hartz IV es sinónimo de miseria social. Aunque los escenarios catastrofistas han cedido y las protestas de los lunes se han extinguido, el escepticismo existente ante esta suerte de revolución que ya ha comenzado en las oficinas de empleo germanas es enorme. A partir del 3 de enero se comprobará si funciona o no la nueva modalidad de seguro único, que afectará a más de seis millones de ciudadanos de este país.

Los temores acerca de si el sistema informático y el personal de las llamadas job agenturen serán capaces de lidiar con los millones de solicitudes que han recibido durante los últimos meses (más de dos millones y medio hasta diciembre) no son infundados.El mismo ministro de Economía, Wolfgang Clement, ha ofrecido su cabeza y está dispuesto a renunciar si Hartz IV no funciona.Aunque también se ha apresurado a advertir de que no hay que depositar excesivas esperanzas en la reforma laboral, ya que no se trata de una «fórmula mágica». Más bien es un proyecto de modernización, que se propone terminar con una prestación social tan generosa, que animó a algunos parados a optar por las ayudas antes que por la búsqueda de trabajo.

A partir del 1 de enero, la mayoría de los antiguos receptores de la famosa Sozialhilfe pasará a engrosar las filas del paro, y se verá obligado a aceptar empleos si no quiere ver recortado su seguro. Hartz IV pretende reducir además a un año la prestación por desempleo. A partir de ese momento, los parados se considerarán de larga duración y por tanto comenzarán a cobrar un monto fijo, que ascenderá a 345 euros en el Oeste y 331 en el Este del país.Una diferencia de 14 euros, que se explica por el coste de vida, que en la antigua Alemania comunista es algo menor. Las parejas con hijos se verán beneficiadas ya que la bonificación por hijo será algo mayor (entre 199 y 276 euros). Saldrá perdiendo más de medio millón de parejas, en las que uno de los dos percibía ayudas, porque ahora tendrá que ser «mantenido» por su cónyuge en vez de por el Estado.

Supuestamente, las agencias de empleo cuentan ahora con personal más cualificado para reintegrar en el mercado laboral a todos aquellos que quieran trabajar, y no se consideren «casos perdidos».Es el caso del más de medio millón de parados menores de 25 años (sic) que engrosan ahora mismo las listas del paro. También se ampliará los llamados 1 Euro Job, que permitirán a los parados percibir, además del paro, un minisueldo adicional libre de impuestos (un euro a la hora) por trabajos que beneficien a la comunidad.Una batería de medidas con las que el gobierno se promete reducir el paro, aunque los efectos no serán inmediatos. Para empezar, en enero aumentará el número de desempleados y en febrero podría superar los cinco millones si se cumplen los pronósticos de los principales institutos económicos.