GÓMEZ ORTS | ELCHE.

Para quienes desconocían la obra de Dario Fo, la representación de ‘Muerte accidental de un anarquista’, en versión de Carla Matteini, que se llevó a cabo el viernes por la noche en el Gran Teatro, constituyó una auténtica sorpresa.

Porque muchos pensaban que se trataba de la rememoración en plan serio de una extraña muerte de un anarquista en el curso de un interrogatorio policial, y se encontraron con una crítica mordaz del hecho, protagonizada por un loco que se hace pasar por distintos personajes.

El individuo había sido detenido, pero tras demostrar su locura, consigue engañar a la policía convirtiéndose simultáneamente en juez, capitán de fuerzas especiales, obispo, y un señor con barba, que lleva de cabeza a los mandos policiales inmersos en el suceso del utópico suicidio del anarquista, haciéndoles confesar la realidad del hecho.

En verdad desternillante, con una interpretación estupenda de Pedro Rodríguez, en los papeles citados, así como del Comisario Jefe (Paco Obregón), comisario Brigada Política (Simón Ferrero), comisario Bertozzo (Rubén Martínez), la periodista (Mari Sol López), y el agente (Jesús Martín),a ritmo realmente trepidante.

Sorpresa inicial

Lo curioso del caso, es que a las puertas del teatro, conforme iba entrando la gente para presenciar la representación, se le entregaba una cuartilla impresa por CNT-AIT, enalteciendo el anarquismo, llevando varios eslogans en la cara así como la reproducción del poema ‘Los Anarquistas’, de Leo Ferré.

Al dorso figuraban los postulados de la organización, con severas críticas a los sindicatos CC.OO y UGT. Por lo visto quisieron aprovechar la ocasión que se les presentaba para poner de manifiesto su credo.

La Verdad