Antiguos dichos como: «quien bien te quiere te hará llorar», «la letra con sangre entra», etcétera, querían hacernos creer, que aquellos que nos pegaban, castigaban, etcétera por una causa noble, estaban justificadísimos. Hoy sabemos que no es así, pero seguimos teniendo ese trato castigador y represivo por parte de las autoridades, que con el pretexto de ayudarnos… nos van quitando libertades fundamentales a base de multas y «gordas». Yo les diría: «no me quieras tanto, corazón…».

Yo creo que no debemos meternos al mar cuando está agitado, eso es de razón, pero como seres libres que somos, nadie nos debería impedir algo tan fundamental. Puede que sólo quiera meter los pies o echarme en la misma orilla debido a un calor terrible, podría ser que quiera practicar uno de esos deportes con una tabla que precisa de un mar agitado, etcétera.

Lo que sí está claro es que llegará el día que no podremos bañarnos en una playa virgen donde no exista el servicio de socorrismo, porque por esa regla de tres, si alguien se ahoga en esas playas… podríamos demandar al ayuntamiento por no dar esos servicios. Cada vez, tengo la sensación de ser tratado como un inmaduro, como un paria irresponsable que necesita que le digan en todo momento lo que debe hacer, bajo pena de multa.

Si lo que necesitan es más dinero, que lo digan claramente y que no me quieran tanto… ¡De 300 a 1.500 euros… Cómo se pasan!

Sección Cartas al Director del Diario Información


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