
Hace unos días publicamos una entrada reseñando la difusión que (poco habitual) había tenido la propuesta de objeción fiscal en el periódico El País. Pretendimos elogiar el tratamiento menos manipulador que otras veces que había merecido la campaña en este medio y que, por primera vez que nosotros sepamos, se había resumido bien el debate “doctrinal” de los “filósofos del derecho” sobre esta materia.
Apuntábamos a la vez los riesgos de que una propuesta que pretende ser crítica y radical al gasto militar se devaluara o se pretendiese reconvertir (obviamente no por parte de los objetores fiscales ni de los grupos promotores de esta lucha) a límites asumibles por parte del Estado sin cambiar nada en su concepción militarista, como puede ser reconocer un cierto derecho de exclusión (que el gasto militar continúe pero nos excluyan de pagarlo personalmente con nuestros impuestos directos por escrúpulos de conciencia) o de determinación (idem, pero que nos permitan “elegir” entre fines militares o de otro tipo), pero sin ir más allá sobre la concepción del propio gasto militar y de la militarización de la economía.
Este artículo ha tenido un cierto debate en una de las principales páginas antimilitaristas del estado español, antimilitaristas.org, que obviando calificaciones y descalificaciones que no vienen al caso, se centra más en la oportunidad o no de la entrada y del momento elegido para lanzarla (disculpas a quien crea que queremos ningunear el esfuerzo de los colectivos que durante todo el año y durante todo el tiempo de la campaña están trabajando en este tema) y en la ausencia de propuestas alternativas, es decir, para mejorar la campaña y la persistencia en la crítica que desde siempre se hace a la campaña: que no crece todo lo que deseamos el número de objetores fiscales.
Quienes hicimos este artículo no pretendíamos denostar, criticar o negar la apuesta por la objeción fiscal y mucho menos situarnos como “determinados especialistas” y ajenos ante esta materia. Si se entendió otra cosa o está mal entendida, o hicimos mal el trabajo y no nos dimos a entender.
Si miramos el objetivo “de máximos” que de forma sistemática se anuncia sobre la objeción fiscal y el que se planteó en los orígenes de esta campaña en el Estado Español (abolir el gasto militar) y lo comparamos con la realidad actual, encontramos cierta lejanía que no quiere servir para deslegitimar la campaña, sino para pensar en otras acciones y propuestas, tal vez complementarias, tal vez distintas, tal vez en paralelo, que se enfoquen también a ese objetivo y puedan aglutinar a más gente o a una mayor eficacia de la que actualmente tenemos ante el gasto militar.
Puede ser que no consigamos acercarnos al objetivo señalado porque la sociedad no es permeable al mensaje, o porque la mediación elegida es únicamente válida para una gente muy concreta y con un determinado nivel de compromiso, o porque los medios de difusión impidan un mayor conocimiento de la propuesta por parte de más personas, o porque no encontremos otras claves desde las que luchar contra el gasto militar, o por otras mil razones, e incluso por una mezcla de todas ellas. Creemos que preguntarnos sobre ésto puede permitir mejorar las cosas. Nosotros nos ponemos manos a la obra e intentaremos hacer análisis y propuestas, eso sí, tal vez en un momento menos “inconveniente”.
Pero también podemos preguntarnos por contenidos concretos, por modos de llegar a difundir el objetivo y, como no, como se piden alternativas, por alternativas que, igualmente, intentaremos en otro momento reflexionar y no para criticar la campaña, sino para buscar vías de abolición del gasto militar, que es lo que nos interesa.
No obstante, nosotros sí estamos abiertos a que quienes leen esto nos aporten ideas, críticas y cuanto sea necesario. Tal vez entre muchos podamos hacer más dialógico y compartido nuestro pensamiento.
Propuestas y debates sobre Objeción Fiscal
Me parece una reflexión acertada, personalmente me decidí a realizar objección a los gastos militares a partir de las grandes manifestaciones que se produjeron por todo el planeta a raiz de la invasión de Irak por parte de las potencias occidentales dirigidas por EEUU.
Cada vez que he leido información sobre la cifra que destinamos a la guerra, me resulta mas evidente que se necesita una respuesta social y en ese terreno es donde seguramente no se llega con la suficiente claridad y visibilidad al ciudadano.
Particularmente en estos momentos de fuerte crisis del sistema, resulta indignante que se de prioridad al capítulo de gastos militares frente a otros de mayor incidencia social.
Se hace necesario abrir el debate a todas las entidades sociales para establecer un calendario anticipadamente al periodo de presentación de la declaracion de renta y visualizar de forma mas extensa y coordinada las acciones en todo el territorio, incluyendo todo tipo de actos, propaganda, etc.
Salut