
Esta es una de las cartas, procedente de un sargento primero de artillería destinado en una embajada europea a la que ha tenido acceso la Cadena COPE.
(Libertad Digital) A la atención del Excmo. Sr. Ministro de Defensa.
Excelentísimo Señor:
He contemplado con inmensa tristeza cómo se ha cedido a las peticiones de unos pocos, que dicen llamarse nacionalistas, que luchan por llamarse nacionalistas, que luchan por el respeto y el reconocimiento a Cataluña y todo lo que ello suponga, idioma, cultura, idiosincrasia…
Tristemente esos que piden respeto a sus ideales no respetan los de los demás, y han de ir con fotografías a los fríos pasillos del Congreso de los Diputados a pedir a V.E. que ordene retirar las letras del monte Constampla, las letras de la Academia General Básica de Suboficiales, nuestras letras y nuestro Credo, por las cuales nos regimos y crecimos como militares y futuros Suboficiales. Letras que promoción tras promoción se limpiaban de rastrojos y se pintaban para la llegada de la Casa Real a la entrega de Reales Despachos a los sargentos de la promoción que ese año terminaba sus estudios en la Academia.
Hemos acatado la orden con inmensa tristeza y con el sentimiento de desamparo total y absoluto. Lo único que se puede hacer ahora es leer en los apartados de cartas al director, misivas de generales y coroneles que piden que se restauren esas letras, lo cual yo, como suboficial que soy, agradezco enormemente.
Sr. Ministro, he tenido que enterrar a varios compañeros caídos en acto de servicio, dos en Bosnia, un piloto de helicópteros, otro recién llegado de Balcanes y yendo de maniobras murió al salirse el camión en el que iba por Despeñaperros para participar en unas maniobras… y el único consuelo final que encontraba era Dios y ese lema. Ese lema que los suboficiales nos hemos ganado con nuestro esfuerzo, nuestro sudor y las penurias pasadas en nuestra vida militar y que llevamos grabado a fuego en nuestros corazones. Porque eso es lo que yo le pido a Dios cada día, que me dé la fuerza necesaria si, llegado el momento, hubiera de cumplir ese lema hasta las últimas consecuencias. Ese lema que ya siendo niño, mi padre, Coronel de Infantería me inculcó, queriendo a España por encima de todo.
Excelencia, tenemos el corazón roto. Nos sentimos indefensos al ver que estamos cediendo ante unos pocos a los que les duele ver el nombre de nuestra querida España en un monte catalán, pero es nuestro lema y lo que da sentido a nuestra vid en la milicia.
Que la memoria de todos los suboficiales caídos en acto de servicio no se desvanezca a petición de unos pocos que quieren hacer de España una nueva Yugoslavia. Somos muchos los que creemos y amamos ese lema. Es por esto que pido a V.E. que no ceda, que no permita que nadie diga de nuevo como ya se ha dicho que eso era una horterada. ¿Desde cuándo amar a la Patria es una horterada por el amor de Dios?
Y escribo esto a V.E,. sabiendo lo que me juego, me ha costado mucho llegar donde estoy ahora (varios cursos y cinco misiones en el extranjero que han supuesto estar dos años fuera de mi casa y alejado de mi familia) pero no puedo callar por más tiempo Sr. Ministro. No quiero seguir siendo un cobarde mientras contemplo que muchos oficiales dando nombre y apellidos están defendiendo a sus suboficiales y nosotros estamos temerosos de que algo pase.
Le ruego Sr. Ministro que se reconsidere tal orden, aún estamos a tiempo de poder recuperar nuestro lema, nada agradaría más a los suboficiales hoy en día que usted diera la orden de poner de nuevo las letras en su sitio y que S.M. el Rey pudiera verlo desde el helicóptero que cada año le lleva a Lérida para dar su apoyo y su cariño a la nueva promoción que sale.
Por y para España, hoy y siempre. ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva el Ejército!