La OTAN atacó con cohetes una vivienda al sur de Afganistán

El presidente Hamid Karzai ha confirmado la autoría del ataque que acabó con la vida de más de 40 civiles el viernes pasado

AGENCIAS – Kabul

Entre 40 y 50 civiles murieron el viernes pasado en un ataque con cohetes de la OTAN en la provincia de Helmand al sur de Afganistán, ha afirmado el presidente Hamid Karzai. Esta mañana Karzai había ordenado una investigación para determinar la autoría.

El portavoz adjunto del Gobierno de Helmand, Abdul Rahim, ha relatado que dos cohetes cayeron sobre una gran vivienda donde se encontraban varias decenas de civiles. Las víctimas habían huido de los combates en la zona bajo la presión de los talibanes quienes les advirtieron de la inminencia de un ataque sobre la zona.

El sábado, dos afganos entrevistadas por un periodista de AFP en un hospital de la provincia cercana de Kandahar, aseguraron que los cohetes que destruyeron la casa habían sido disparados por helicópteros de las fuerzas internacionales. El mismo día, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), dijo estar al tanto de estas «acusaciones» pero aseguró no tener «información operativa relacionada con este supuesto suceso».

El ataque tuvo lugar en el distrito de Sangin, situado en Helmand, provincia en la que las tropas internacionales lanzaron una gran ofensiva con miles de efectivos el pasado mes de febrero.
El suceso se conoce horas después de que se filtraran cerca de 90.000 folios de informes militares estadounidenses clasificados sobre la guerra de Afganistán a través de la organización Wikileaks.

Balance de muertos

Un total de 1.074 civiles murieron en el primer semestre del año víctimas de la guerra afgana, un aumento del 1,3% respecto al mismo período del año anterior, según datos de la organización independente Afghanistan Rights Monitor (ARM).

La ARM achaca a los insurgentes talibanes 661 de las muertes civiles del semestre y atribuye a la ISAF 210, una «reducción considerable» gracias a las «restricciones impuestas en el uso de bombardeos aéreos». Fue el recientemente destituido general Stanley McChrystal, jefe de las tropas internacionales entre el verano de 2009 y de 2010, quien impuso estas normas para disminuir las víctimas civiles, algo que despertó recelos entre una parte del contingente militar.