
Bombero | prensa
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Uno de cada tres incendios es provocado y, según la Xunta de Galicia, el 20% de ellos lo son por motivos económicos.
Un verano más, España vuelve a estar pendiente del monte o, más exactamente, de las llamas que lo devoran. Especialmente en Galicia, donde más de 2.000 hectáreas han ardido por incendios que «en la mayoría de los casos han sido provocados», según explica Alfonso Rueda, consejero de Presidencia de la Xunta de Galicia.
¿Y cuáles son las intenciones que llevan a alguien a quemar los montes gallegos? Según un informe elaborado por la Fiscalía de esta región, uno de cada cinco incendios «está provocado por intereses económicos».
Pero esta circunstancia no es exclusiva de Galicia, donde ayer continuaban las labores de extinción de tres focos, sino que forma parte de una característica común en toda la geografía española, que por cierto es el país de Europa que registra el mayor número de incendios por media anual, aunque este año Rusia y Portugal compiten en la lucha contra las llamas.
Según el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, más de un tercio de los incendios es provocado. En 2009, 35.685 hectáreas de monte ardieron a consecuencia de la acción directa -y, en algunos casos, interesada- del hombre.
Madera a 6 euros
¿Dónde reside ese interés? Algunas fuentes de las zonas afectadas apuntan hacia los beneficios que genera la venta de la madera quemada para los municipios. Ésta es triturada para destinarla a la industria de los conglomerados y la pasta de papel.
En Extremadura, donde el año pasado ardieron 3.265 hectáreas en la comarca de Las Hurdes, el 85% del dinero correspondiente al aprovechamiento de esa madera quemada está previsto que vaya a las arcas de los ayuntamientos afectados.
¿De cuánto dinero estamos hablando? En Castilla-La Mancha, el Ayuntamiento de Cuenca autorizó el año pasado a la Fábrica de Maderas de Cuenca la extracción de 200.000 metros cúbicos de madera procedente de los montes afectados por los incendios de Uña y Poyatos en 2009, a un precio de entre 6 y 8 euros el metro cúbico.
‘Limpiando’ el monte
Más intereses: de esos fuegos intencionados, según señala Raúl Navarrete, responsable de Incendios de Ecologistas en Acción, la gran mayoría los generan los agricultores y ganaderos que quieren limpiar el monte.
Cuarenta de cada cien incendios provocados en España en 2008 se debieron a la quema de rastrojos, mientras que otro 28% lo generaron los ganaderos que hacían arder matorrales para la regeneración de los pastos, comenta Navarrete citando datos de Medio Ambiente.
Este ecologista explica: «Los incendiarios creen que el monte está sucio y que necesita fuego. Por eso hace falta una labor de concienciación con ellos». Estas personas prenden fuego a la zona que les interesa limpiar, pero el alcance de las llamas se les va de las manos.
«Es una práctica muy arraigada que les permite eliminar matorrales de forma muy barata, ya que de este modo no tienen que invertir en combustible para la máquina desbrozadora. Sólo necesitan una cerilla y un poco de gasolina», dice Navarrete, que añade: «Quizá habría que darles ayudas para que no recurran a este sistema».
Otras causas
Prenderle fuego al monte para tener más pastos no es la única razón que explica los intereses económicos que hay detrás de algunos incendios.
En 2006 Galicia cerró el verano con más de 77.000 hectáreas de superficie forestal quemada. El informe sobre la investigación de esos incendios, elaborado por la Guardia Civil, concluyó que el 84,7% fueron provocados y que, de esa cifra, el 38% correspondía a prácticas tradicionales inadecuadas, como quema de residuos agrícolas provocados para la regeneración de pasto.
Dicha investigación también señalaba que en un 48,7% de los casos se desconocen las causas concretas y, entre las posibles, se apunta a fuegos producidos por cazadores para desplazar las zonas de caza y a incendios premeditados para obtener salarios por su extinción o restauración de la zona, lo que genera empleo estacional en los municipios afectados.
También se apunta a la modificación de los usos del suelo y a la intención de favorecer la producción de productos del monte.
En contra de lo que pueda pensarse, los pirómanos sólo causan una pequeña parte de los incendios (poco más del 3% en 2008). En otras ocasiones, personas relacionadas con las tareas de extinción causan el fuego para asegurarse el trabajo en verano, aunque, según señala Raúl Navarrete desde Ecologistas en Acción, son casos puntuales.
Tampoco es elevado el porcentaje de casos de quema de bosques para aprovechar el terreno para la promoción inmobiliaria, aunque también se han producido.
Algo huele a chamusquina en Barjas
La superficie abrasada en dos décadas equivale a 1,2 veces la de todo el municipio, casi como en Oencia
r. arias | ponferrada
El mito de Sísifo se recrea en las entrañas de los montes de Barjas y Oencia desde hace al menos dos décadas. El verde de las laderas no acaba nunca de regenerarse bajo los persistentes incendios de cada verano. Más allá de leyendas, la estadística fría avala esta impresión de forma concluyente. ¿Cómo se puede explicar que en los últimos veinte años en Barjas se haya quemado casi 1,2 veces más de superficie de la que posee el municipio el total?
Los datos extraídos por este periódico de los balances de la Junta de Castilla y León dan cuenta de un total de 134 incendios en el municipio que dirige desde hace dos décadas el socialista Alfredo de Arriba, un político siempre hipercrítico con este tipo de siniestros. Eso representa una media de siete fuegos forestales, en buena medida intencionados, cada temporada. Casi siempre de notables dimensiones, como el que se declaró el pasado domingo día 8 de agosto en uno de sus pequeños pueblos, Mosteirós, y calcinó mil hectáreas también en las fronterizas poblaciones de Oencia.
En Barjas se han quemado en el periodo analizado 6.838 hectáreas forestales, cuando la superficie total del término municipal es de sólo 5.913 hectáreas. Si se pondera el padrón de este ayuntamiento, que es de 279 habitantes, resulta más que llamativo que desde 1989 se hayan producido un incendio por cada dos habitantes.
En términos generales se puede añadir que lo calcinado prácticamente en los últimos veinte veranos es 1,5 veces más que la superficie forestal de Barjas, que se cifra en 5.362 hectáreas. Pero este municipio no está solo en la cima de este dudoso ranking de los municipios más abrasados y a la vez menos poblados de toda Castilla y León. Y por supuesto no encuentra apenas rival dentro de la provincia de León.
Oencia, equiparable. El vecino término de Oencia, donde gobierna el popular José Estanga Rebollal -”hace menos años, eso sí, que su colega Alfredo de Arriba-” está muy cerca en esta clasificación oficiosa. En cuatro lustros han resultado calcinadas 6.014 hectáreas de monte en Oencia. El municipio posee una superficie total de 9.851, de las que 9.301 están catalogadas como forestales. Las comparaciones por habitante son, sin embargo, algo más suaves a favor de Oencia.
El padrón de este ayuntamiento asciende a casi 400 habitantes. Y aunque desde 1989 aparecen registrados 200 incendios de dimensiones reseñable, como el que en el 2000 acabó también con la vida de dos brigadistas de la Junta en las taresas de extinción, la relación superficie quemada por habitante es bastante menor. A esta sospechosa y preocupante profusión incendiaria en ambos municipios del Bierzo Suroeste ahora aún hay que añadir las más de 1.100 hectáreas abrasadas por el fuego presuntamente provocado por el pedáneo de Mosteirós (Barjas), Manuel L.S. hace diez días.
Activo en Fabero. En la comarca sólo se encontraba ayer tarde activo un incendio en Fabero, en torno a Lillo, que medios terrestres y aéreos trataban de sofocar al cierre de esta edición.
Comentarios
Santi – 18/08/2010 – 09:33:45 h.
Parece obvio que en esta zona se han acostumbrado a vivir del fuego y de las ayudas que es de suponer reciben cada vez que ocurre una de estas catástrofes, y que ya se han apresurado a solicitar a los organismos competentes. Hacen falta personas formadas y programas de gestión y aprovechamiento sostenible de los montes, no analfabetos que solo saben encender cerillas y mecheros, y clamar después al cielo en busca de ayudas económicas.
berciano – 18/08/2010 – 09:31:54 h.
Tres apuntes:
– 1. ¿Qué ha pasado con la empresa de repoblación forestal de Alfredo de Arriba? (aunque no es la única persona del Bierzo relacionada con este tipo de empresas…)
– 2. Las repoblaciones forestales las encarga la Junta a empresas privadas, contituyendo un lucrativo negocio.
– 3. Las superficies quemadas tienen preferencia para realizar en ellas las repoblaciones forestales.
http://www.diariodeleon.com/noticias/noticia.asp?pkid=547784