Agustín Velloso Santisteban

Suponiendo que en el porvenir alguien tuviese que recordar la principal
aportación del Ministro de asuntos exteriores, Miguel Ángel Moratinos, al
frente de la labor realizada por España en el ámbito internacional, diría
que es la de anticipar mediante su discurso el desastre y la desgracia
ajenos y el ridículo propio.

En sus intervenciones públicas no acostumbra a referirse a la ley
internacional, ni siquiera menciona la española. A cambio lleva muchos
años exponiendo su única y repetitiva receta para tratar todos los asuntos
que caen en sus manos. Según el ministro, para terminar con una grave y
continuada violación de derechos humanos lo mejor es “ayudar, acompañar,
incentivar, motivar a un país como Guinea Ecuatorial a avanzar en el
proceso de democratización y defensa de los Derechos Humanos”.
http://www.diariodirecto.com/hem/20061115//DESARROLLOS/moratinos-dialogo-obiang-guinea.html

La misma medida recomienda una y otra vez para terminar con un cruento
conflicto que dura más de cien años, el palestino: diálogo entre las
partes, esperanza para todos y por supuesto más acompañamiento por su
parte.

En un juicio muy misericordioso se podría decir que la mera idea de que un
país democrático, que ha conocido sobradamente la dictadura y la guerra,
“acompañe los esfuerzos y pasos hacia la democracia” de una dictadura
impenitente como la que aterroriza Guinea Ecuatorial, o que anime
esperanzado unas conversaciones entre Israel, Estado imperialista nuclear,
y los palestinos, población bajo un bloqueo genocida y continuos ataques
por parte de aquél, es del todo demencial.

Ahora bien, si se hiciese una valoración de su credo político con
criterios basados en la ley internacional y humanitaria o, mejor aún, en
el sentir de las víctimas de la dictadura y el imperialismo, es seguro que
no saldría tan bien parado.

Así lo indica el último fruto que acaba de conocerse de la política de
acompañamiento, que ha tenido lugar dos años después de escucharse una vez más en el Congreso de los Diputados su habitual parecer sobre las
actuaciones del gobierno de Guinea Ecuatorial: “no nos queda más remedio
que seguir insistiendo en un diálogo constructivo”.
http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso

El 21 de agosto pasado cuatro ciudadanos ecuato-guineanos fueron
condenados a muerte por un tribunal militar hacia las tres de la tarde y
media hora más tarde cada uno recibió veinte balazos más el de gracia.

¡Cómo echarán de menos en Guinea Ecuatorial otras compañías y otras
propuestas de actuación! El director regional para África de Amnistía
Internacional (AI), ha declarado al respecto que “Guinea Ecuatorial debe
poner fin a los secuestros, las torturas y las ejecuciones que actualmente
lleva a cabo como si fueran actos de justicia”.
AI lleva más de treinta años denunciando en sus informes el terror
implantado por el gobierno de Guinea Ecuatorial, país que consideró en
1978 “un inmenso campo de torturas cuya única salida es el cementerio”
(Boletín de marzo de 1978).

El principal responsable de estas muertes es el mismo que hace unos meses
pagó a unos mercenarios nigerianos para que secuestraran a los cuatro en
el extranjero, donde se habían refugiado, y los entregaran a las fuerzas
de seguridad de Guinea Ecuatorial, donde ingresaron en la prisión de Black
Beach, en la que fueron torturados y de donde han salido para ser
ejecutados tras un juicio sumarísimo contrario a la legislación del país y
la internacional.

Se llama Teodoro Obiang Nguema, que lleva más de treinta años seguidos en
la jefatura del Estado, matando y encarcelando a quien se lo discute, con
el acompañamiento de Moratinos desde que es ministro de asuntos
exteriores.

En una de sus visitas a Guinea Ecuatorial dejó claro qué entraña
“acompañar” para el gobierno demócrata de la décima potencia mundial,
antiguo poder colonial en aquel país y flamante líder de la “alianza de
civilizaciones”:

“Como prueba de la voluntad del país africano de iniciar un proceso de
democratización, Moratinos destacó que durante su visita pudiera ‘celebrar
una larga entrevista con el principal líder de la oposición’, el dirigente
socialdemócrata Plácido Micó, ‘con plena autorización y con plenas
garantías por parte de las autoridades guineanas’. ‘Hace más de nueve
años, no era posible entrevistarse con las autoridades de la oposición’,
subrayó.”
http://www.asodegue.org/febrero1305.htm

Con otras palabras: Moratinos se entrevistó media hora con Micó el 28 de
febrero de 2005 y luego presentó esta charla ante los diputados como un
logro de su teoría sobre el proceso democrático realizado por Obiang.

Pasados otros cinco años de proceso democratizador, los cuatro
secuestrados han sido fusilados sin haber recibido beneficio alguno –ni
siquiera clemencia en forma de cadena perpetua- de la doctrina política de
Moratinos, mientras Obiang es cincuenta veces más rico que en 2005 y Micó
está más solo que nunca como único diputado opositor en el circo
parlamentario de cien miembros propiedad de Obiang, que cuando no podía
charlar con el ministro “con plena autorización de las autoridades
guineanas”.

Era de esperar esta sucesión de desgracias y vergüenzas con la política de
acompañamiento, lo que no se sabe aún es cuándo su autor va a reunir el
valor para decir otra vez que “el Gobierno español estaba comprometido a
ayudar en esos esfuerzos con el objetivo de ser extremadamente críticos y
vigilantes con el Estado de Derecho y con la promoción de aquellos
ciudadanos que quieren participar en la vida política y democrática de
Guinea Ecuatorial.”

De momento está atareado acompañando y ayudando en las conversaciones
entre dos campeones de los derechos humanos: Netanyahu y Abbás. Ya se sabe
lo que pasa cuando dialogan estos dos iconos de la democracia apoyados por
el gobierno español.