Muchos de los soldados de Ecomog regresaron a sus países y no les dejaron a sus parejas teléfonos o direcciones para contactarlos en el futuro. Sus hijos viven ahora de la caridad local en la capital Monrovia.

Ahora, con la nueva misión de paz, en esta ocasión bajo la supervisión de Naciones Unidas, el Centro Infantil Ecomog, está tratando de evitar que se repitan errores del pasado.

Decenas de mujeres embarazadas por integrantes de las actuales fuerzas de paz de la ONU, pidieron que se les ayude a encontrar la «verdadera dirección» de los soldados.

Sin información

«Les hemos dicho a las mujeres que solicitaron nuestra ayuda, que es mejor que ahora presionen a los soldados para obtener los datos correctos y si es posible fotografías de sus novios», dijo el reverendo Abraham Cole director del Centro Infantil Ecomog.

«Así será posible localizar a los hombres cuando regresen a sus países y organizar que sus familias los alcancen», añadió el funcionario.

«O si desean que los bebés permanezcan con nosotros para ayudarlos, podemos usar esas direcciones para lograr que paguen una pensión mensual para el menor», explicó Cole.

Pasamos un buen tiempo juntos, pero después de que se fue, la dirección que dijo que me iba a mandar nunca llegó. Ex pareja de un miembro de las fuerzas de paz

Sin embargo, según Cole, la respuesta de los novios de las mujeres ha sido lenta.

«Hasta ahora sólo 19 miembros de las fuerzas de paz, nos han dado sus direcciones correctas», afirmó el director del centro.

El abandono de los niños de los miembros de la Ecomog, ha causado no sólo dificultades económicas a sus madres, sino también problemas sociales.

Las consecuencias

Una mujer que tuvo un hijo con un soldado ganés explicó que ha tenido serios problemas con su actual novio.

«Pasamos un buen tiempo juntos, pero después de que se fue, la dirección que dijo que me iba a mandar, nunca llegó», explicó la mujer en el centro de asistencia.

«Así que estamos sufriendo porque el novio que tengo actualmente no quiere al niño», añadió.

Le pido a Dios que nos ayude.
Oshu Shola

El reverendo Cole y su esposa Sia, dirigen una escuela en donde enseñan a cientos de niños cuyas madres no pueden cuidar de ellos.

«Somos los niños de Ecomog», cantan los pequeños a cualquier visitante que llega.

«Nos dejaron solos, necesitamos padres, necesitamos amigos, necesitamos patrocinadores y usted puede ser uno de ellos».

Las voces representan a la que podría calificarse como la generación sin padres de Liberia, resultado de 14 años de una terrible guerra civil.

Ambiciones

El centro trabaja duro para obtener fondos, pero este esfuerzo no interfiere entre los niños y sus ambiciones.

Richilius Larmas, de 12 años, a quien su madre le dijo que su padre murió cumpliendo con su deber en Liberia, dice que quiere ser presidente de ese país algún día.

«Quiero ser ingeniero en computacióm», dice Oshu Shola, también de 12 años y quien viste una camiseta roja y sandalias amarillas.

Él y su madre desconocen el paradero de su padre de origen nigeriano.

«Le pido a Dios que nos ayude, un día visitaré Nigeria», dice Oshu.
La misión de la ONU entregará sus deberes a la policía tras las elecciones.

Algunos de los miembros de las fuerzas de paz que operan actualmente en Liberia, también sirvieron bajo la Ecomog hace una década.

Sin embargo se rehusan a hablar sobre los niños abandonados y prefieren distanciarse del asunto.

«He escuchado que algunos colegas dejaron hijos aquí», dijo en soldado en un puesto de revisión, quien sirvió bajo Ecomog.

«Pero lo que a mi me trajo aquí es preservar la paz», añadió.

Las fuerzas de la ONU, de más de 14.000 efectivos, reducirán su presencia después de que las elecciones generales se lleven a cabo en octubre de este año.