Las vaguedades de su discurso –como es costumbre en la mayoría de los políticos profesionales- no consiguen esconder la falta de motivos para estar allí. A alguien habrá que preguntar quien paga y cuánto ganan exactamente con ello los políticos españoles que deciden estas cosas. Ni una palabra sobre los miles de víctimas civiles que han causado nuestros ejércitos en estos años, por cierto. Nota de Tortuga.


Zapatero: ´Debemos seguir en Afganistán´

Esta misión ya ha costado 1.900 millones desde hace casi nueve años

EFE

El presidente el Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha dicho hoy que las tropas españolas permanecerán en Afganistán «mientras sea necesario» y ha cifrado en más de 1.900 millones de euros el coste de la participación militar en la misión de la OTAN desde hace casi nueve años.

Zapatero, que ha comparecido en el pleno del Congreso para explicar la situación que atraviesa Afganistán, ha comenzado su intervención con la noticia de la detención de cuatro personas relacionadas con el asesinato de dos guardias civiles y su intérprete el pasado 25 de agosto en la base española de Qala e Naw.

«Seguiremos haciendo todo lo posible para que pronto llegue el día en que nuestras tropas puedan abandonar el territorio afgano con la plena satisfacción del deber cumplido», ha manifestado en el hemiciclo tras admitir que los más de 1.500 soldados españoles trabajan en un «escenario bélico».

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Zapatero ha reconocido el gran esfuerzo humano y financiero de la misión, pero se ha mostrado convencido de que esos «sacrificios» contribuyen a hacer un mundo más seguro y a proteger a los españoles de amenazas que ya le han golpeado en el pasado, en referencia al atentado del 11-M.

«Debemos permanecer en Afganistán, asumiendo las actuales responsabilidades, mientras sea necesario, mientras esté en peligro la seguridad del país y de la región, la seguridad global y la seguridad de los españoles, y siempre dentro del marco de legitimidad y de consenso de la comunidad internacional», ha reiterado.

Será en la próxima cumbre que celebrará la OTAN en Lisboa en noviembre cuando se aclarará cómo y cuándo se hará la transición de la seguridad del país a las fuerzas armadas afganas, que el presidente del país, Hamid Karzai, ha situado en el horizonte de 2014.

En este contexto de consenso internacional, Zapatero ha ratificado su determinación «firme e inequívoca» a seguir trabajando para que «la misión concluya cuanto antes».

El jefe del Ejecutivo ha revelado que la participación militar en la misión ISAF de la OTAN en Afganistán, que comenzó en 2002, ha supuesto ya un desembolso de más de 1.900 millones de euros, a los que se suman los 220 millones destinados a cooperación civil en el periodo 2006-2012.

Según ha subrayado, la máxima preocupación del Gobierno es la protección y la mejora de las condiciones de seguridad de los efectivos destacado en Afganistán, donde se trabaja «en una escenario de violencia y de conflicto, un escenario bélico, peligroso para nuestras tropas y para el personal civil desplazado».

Los riesgos, ha explicado, derivan de una insurgencia conectada a rivalidades locales y tribales, al tráfico de drogas y al crimen organizado.

Zapatero ha dedicado parte de su intervención a recordar el inicio de la misión -en la que participan 80.000 soldados de 47 países-, el respaldo de la comunidad internacional y sus objetivos: evitar que el terrorismo extremista vuelva a adueñarse de Afganistán y que «ese terror sacuda de nuevo a nuestros pueblos».

En este contexto, ha recordado que la naturaleza de la misión ISAF, a la que se adhirió España en 2002 bajo el Gobierno de José María Aznar, no ha variado en los casi nueve años que lleva vigente.

Diario El País


Zapatero admite que Afganistán es un «escenario bélico»

Diego Mazón/Agencias

Renueva en el Congreso de los Diputados su voluntad de permanecer en la misión para que acabe «cuanto antes» pero en condiciones de seguridad.

Cinco meses después de la fecha prevista para su comparecencia sobre Afganistán, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acudió al Congreso a informar sobre una misión que desde su última intervención sobre el asunto, en 2005, ha cambiado mucho. Zapatero dijo poco, pero quizá lo que calló fue más importante que lo que explicó. No quiso fijar un calendario para retirar las tropas como sí han hecho otros países dentro de ese proceso que la OTAN se ha fijado para transferir la autoridad sobre su territorio a los afganos. No quiso y dijo que “seguiremos en Afganistán mientras peligre la seguridad global”. Porque, dijo, “el Gobierno entiende que cualquier aproximación a un calendario es prematuro”. Y porque para eso, aseguró, estamos allí, para evitar que se repitan atentados como los del 11-S y el 11-M.

Nada nuevo hasta ahí, el mismo discurso que su ministra de Defensa ha repetido en las comparecencias en la comisión correspondiente. Pero eso sí, la definición de la situación sí varía respecto a lo que dice Chacón. Ésta sostiene que estamos en una misión de paz en un entorno de guerra. El jefe del Ejecutivo evitó durante toda la mañana citar la palabra “guerra”, aludiendo a un “escenario de violencia y de conflicto” o a un “escenario bélico”. Y eso le reclamó Rajoy, que mientras le afeaba su “inveterada costumbre de no llamar a las cosas por su nombre” le subrayaba que “todo el mundo dice que es una guerra”. Eso y que “de todas las democracias europeas con presencia en Afganistán, la española es la peor informada”.

Y es que Zapatero llegó y no dio ni una explicación de qué hacen nuestras tropas exactamente, cuáles son los movimientos que se han realizado en los últimos meses, cuáles son los planes y cuáles los objetivos de nuestro contingente en la región “española”. No citó ni una vez los combates que a diario mantienen con los talibán, aunque reconociera un incremento de la actividad insurgente, y se refirió a que el Gobierno sólo informa de los ataques de una “cierta entidad”, sin especificar qué considera una “cierta entidad”. Pero aquí, excepto la oposición de IU y el BNG, que reiteraron su petición de retirada de las tropas, el presidente se encuentra con un Parlamento que le apoya casi unánimemente y sabe que no va a sufrir desgaste por parte de la oposición.

Sí contó el jefe del Ejecutivo que después del ataque (“atentado” según sus palabras) del pasado 25 de agosto que costó la vida a tres españoles, se ha procedido a cuatro insurgentes vinculadas con el mismo, aunque tampoco aportó más detalles. Y anunció que a partir de 2011 se acelerará “la estrategia de acercarnos a los talibanes más moderados” en busca de un acuerdo que permita estabilizar el país.

Mientras Rajoy le reiteraba la necesidad imperiosa de que “haga pedagogía” sobre la misión, el presidente cerraba su participación prometiendo que “si hay que dar más información, la daremos”.

Cumbre de la OTAN

El presidente del Gobierno ha adelantado que la próxima Cumbre que la OTAN celebrará en Lisboa en noviembre debe servir para aclarar «cómo y cuando se hace la transición» y ha recordado que el presidente afgano, Hamid Karzai, ha afirmado que para el año 2014 el ejército afgano debería ser capaz de «liderar todas las operaciones militares».

«Seguiremos haciendo todo lo posible para que pronto llegue el día en que nuestras tropas puedan abandonar el territorio afgano con la plena satisfacción del deber cumplido», ha destacado Zapatero. No obstante, ha subrayado una y otra vez que ese día sólo llegará cuando se haya cumplido la estrategia de «afganización» definida por la comunidad internacional para «transferir la responsabilidad» a los afganos.

Por ese motivo, ha argumentado que los efectivos deben volcarse «cada vez más» en el entrenamiento de las fuerzas afganas. «Cuanto antes consigamos que esto suceda, antes podrán regresar nuestras Fuerzas Armadas de Afganistán», ha recalcado.

Zapatero ha admitido que en estos años los avances en materia de libertad y de reconstrucción «no son suficientes», pero ha añadido que la comunidad internacional ha reconocido sus errores y ha «tomado nota de las lecciones aprendidas».

«La misión no ha cambiado en nueve años»

El presidente ha puntualizado ante la Cámara que los militares y guardias civiles españoles realizan en Afganistán tres tipos de tareas: prevención de la seguridad y protección de la población civil, formación y capacitación de militares y policías y contribución a la reconstrucción civil e institucional del país.

Y además, ha querido destacar que «la naturaleza de la misión», tal como la definió la ONU, «no ha cambiado en los casi nueve años que lleva vigente». La operación, ha recordado, se basa en el capítulo VII de la Carta de la ONU, que regula aquellas misiones que tienen como objetivo el mantenimiento y la imposición de la paz. «Este objetivo de imposición de la paz tiene sentido cuando la paz no existe, es decir, en un escenario caracterizado por la violencia y el conflicto», ha admitido.

«Escenario bélico»

En este sentido, ha reconocido que los 1.500 efectivos españoles –al igual que los 80.000 de un total de 47 países– «trabajan en un escenario de violencia y de conflicto, un escenario bélico» que es «peligroso» para las tropas y para el personal civil allí desplazado.

Zapatero ha expuesto que en la provincia de Badghis, una de las que tienen más presencia de españoles, las situaciones de riesgo a las que se ven expuestos los españoles han «crecido como consecuencia de que las autoridades afganas están ampliando su control» sobre partes del territorio que antes controlaban los insurgentes.

No obstante, ha aseverado que las tropas están «preparadas, dotadas y capacitadas para hacer frente a los riesgos que se les presentan cuando acompañan al Ejército afgano en sus misiones» y que lo seguirán estando porque una de sus principales «prioridades» y «preocupaciones» es «la protección y la mejora de las condiciones de seguridad» de los efectivos y los civiles enviados al país.

Por otro lado, ha concedido gran importancia a los esfuerzos de reconstrucción y la cooperación española en el país, que ascienden a 220 millones de euros en 2006-2012 (sumándose a los más de 1.900 millones que ha costado la aportación española a ISAF en nueve años).

En concreto, ha destacado el programa de estabilidad política emprendido por la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID), la estrategia de desarrollo rural y las actuaciones en materia de salud, que han supuesto la reconstrucción de un hospital y la puesta en marcha de siete clínicas rurales que atienden a 140.000 afganos.

Además, cerca de 20.000 niños y adolescentes están asistiendo a los tres institutos, seis escuelas primarias y 150 módulos de escolaridad temporal que España ha puesto en marcha en Badghis y que están mejorando la tasa de alfabetización, especialmente entre las niñas.

Responsabilidad del gobierno afgano

Para Zapatero, todas las dimensiones de la actuación española son necesarias para lograr la afganización, y «ahora le toca al Gobierno afgano demostrar que se toma en serio estos importantes retos», especialmente la lucha contra la corrupción y el tráfico de estupefacientes, porque de su «compromiso» depende el apoyo de la comunidad internacional.

Por otro lado, ha destacado que la seguridad de Afganistán y de toda la región requiere además la colaboración de Pakistán, India, China, Arabia Saudí, Rusia y Turquía, y ha asegurado que España trabajará con esos países.

Y además, ha subrayado que la UE debe tener una «posición coordinada y firme» en Afganistán y convertir su actuación en este país en «un primer y fundamental ejercicio de diplomacia de una UE con más peso en el mundo». «Allí estaremos presentes hasta que, tras la oportuna evaluación, acordemos juntos que no es necesario», ha sostenido.

Diario La Razón