
Fotos de Carlos Segura, acompañando a los trabajos manuales hechos por los enfermos de la asociación AFEP-EPC (Asociación de Familiares de Enfermos Mentales de Elda, Petrer y Comarca) en la Fundación Paurides en Cardenal Cisneros, 1 de Elda con motivo del Día del Enfermo Mental el 10 de Octubre.
La inauguración es el Viernes día 8 a las 7 de la tarde.
INTRODUCCIÓN
Por Carlos Segura. Autor de las fotos.
La enfermedad mental o bien no salta a la vista, con lo cual no produce lástima, o bien, si se nota algo extraño en la mirada, produce rechazo. No permite ni ver ni sentir nada bueno hacia ellos. Con ellos la sociedad es ciega y autista.
Si la enfermedad les hiciera crecer una corona de espinos en la cabeza las cosas serían muy diferentes. Seríamos capaces de ver y sentir.
Ellos viven como si tuvieran instalado en su cerebro un jefe acosador con voz y vida propias. Este acoso no lo ve nadie más y no pueden ir a denunciarlo ni dejar ese trabajo por otro. Aunque se vuelvan a mirar hacia atrás no hay nadie y, aunque haya más gente alrededor, esa voz no es de ninguno de ellos.
La enfermedad mental la percibimos como un problema que hay que solucionar, no por comprensión del sufrimiento, sino por miedo a que hagan algo fuera de control. Sólo nos importan por nosotros.
Les hace falta un cambio radical en la mentalidad de la sociedad. Sería el último grupo de afectados por alguna dolencia, junto con las enfermedades raras, que consiguieran este cambio por la dificultad de asociar una imagen típica del afectado (que no tienen) con una idea de su sufrimiento (que tampoco se tiene).
Todos hemos sentido alguna vez el dolor físico, el hambre o una pérdida, que nos permiten tener el impulso de querer ayudar a otras personas que vemos sufrir. Pero a los enfermos mentales no los vemos. Ni a ellos ni a su sufrimiento.
En otras dolencias pasaron los afectados de estar ocultos y dar vergüenza a sus familias a provocar sentimientos positivos hacia ellos. Han pasado a ser como ángeles donde toda la sociedad les apoya y comprende sus derechos. A los enfermos mentales los percibimos como demonios.
Conseguir algo por sí mismos, con su propia voz, es imposible porque se ven impedidos y sin fuerzas. En la Asociación lo primero que impresiona es ver los carteles en los que se les recuerda hábitos de la vida diaria elementales como la higiene. Ya es un logro que consigan tener estos hábitos por lo que difícilmente pueden tener la iniciativa para cambiar nada. No son personas con la integridad mental que tienen los minusválidos o los ciegos. No hay más que ver la fuerza que tienen estos colectivos en este pueblo.
Solamente pueden conseguir algo a través de sus familias las cuales no están como para cambiar el mundo sino como para que las cambien a ellas.
SOBRE LAS FOTOS.
Se exponen 90 fotos hechas en 3 visitas a las clases de manualidades, Tai-chi y pintura con una duración total de 3 horas.
Sin intervenir ni hablar con los protagonistas excepto en la foto de la caja abierta del dominó. Soy yo el que la abre después de levantarse el que estaba con ella.
El resto está tal y como me lo encuentro.
Carlos Segura.