La intervención militar española en las postrimerías del conflicto de Bosnia fue pionera en el afán de los sucesivos gobiernos de buscar escenarios internacionales fuertemente televisivos a los que enviar contingentes militares a sacarse fotos realizando tareas caritativas. En unos años en los que la juventud rechazaba mayoritariamente realizar el servicio militar, tal esfuerzo formó parte de una ambiciosa campaña propagandística que se marcó como objetivo legitimar el ejército español entre la opinión pública a cualquier costa.

Sin embargo, el contingente español que participó en la guerra de los Balcanes fue cómplice por omisión de matanzas perpetradas por el ejército croata, y complaciente con la actuación del serbio (con el que tenían buena relación) contra la población civil de Bosnia. Esta actuación posiblemente criminal, al contrario de lo ocurrido con el abandono de la población civil en Sbrénica por parte del contingente de la ONU, ha sido sepultada bajo un manto de silencio. Pueden leerlo más detalladamente en esta información publicada hace un tiempo en Tortuga: “20 años de paz”: aniversario de la participación del ejército español en misiones internacionales. 3ª parte

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Chacón da por cumplida la misión española en Bosnia

España se retira del país balcánico tras dieciocho años y sólo se quedarán veinte militares para adiestramiento.

EFE / SARAJEVO (BOSNIA-HERZEGOVINA) España dio hoy por «cumplida» su misión en Bosnia tras dieciocho años ininterrumpidos de presencia en ese país y la ministra de Defensa, Carme Chacón, anunció que del mismo modo se darán en un futuro por cumplidas las misiones en Afganistán, Somalia o Líbano.

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La titular de Defensa presidió hoy el acto de transferencia de autoridad de la misión europea, de manos españolas a austríacas, en una ceremonia celebrada en Sarajevo que pone fin a la misión ejecutiva de las Fuerzas españolas en Bosnia.

A partir hoy comenzarán a regresar los más de cien militares y treinta y cuatro guardias civiles actualmente desplegados en la operación Eurofor de la UE, aunque permanecerán veinte militares para adiestramiento de los que nueve comenzarán mañana su trabajo.

La salida de España de Bosnia también supone la retirada de las misiones españolas que se pusieron en marcha en los Balcanes a raíz de la guerra de Yugoslavia (el pasado año España se retiró de Kosovo).

En su intervención en el acto celebrado en la base de Camp Butmir, Chacón aseguró que España seguirá participando en la misión ejecutiva de la UE para asesorar a las autoridades del país balcánico.

Acompañada por el jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general José Julio Rodríguez, la ministra destacó asimismo que Bosnia es hoy un país reconstruido y estable a las puertas de la OTAN y de la Unión Europea y en el que los refugiados y los desplazados han regresado a sus hogares y la población vive segura.

En palabras de Chacón, en Bosnia «se ha transformado el miedo y la desesperanza en alegría, ilusión y ganas de salir adelante».

«Los ciudadanos de lo que fue una sociedad rota tienen hoy ante sí un futuro de estabilidad, de ilusión y de paz gracias al esfuerzo de 46.000 españoles que durante casi dos décadas nunca se dieron por vencidos», añadió.

Chacón estuvo acompañada en el acto por el ministro de Defensa de Bosnia, Selmo Cicotic, y por el general jefe de la Eurofor, Bernard Bair.

Desde Sarajevo, la ministra se trasladó a la localidad de Mostar (centro neurálgico de la actividad de las tropas españolas durante el conflicto en los Balcanes) donde, en la plaza de España, rindió homenaje a los veintitrés fallecidos durante los dieciocho años de misión.

También paseó por las calles del casco viejo de la ciudad y observó desde el puente sobre el río Neretva cómo saltaba desde los veinte metros de altura un bosnio en una demostración de su arraigada costumbre.

En la entrevista que mantuvo con el alcalde de la ciudad, Ljubo Beslic, destacó la alta profesionalidad y calidad humana de los soldados españoles que supieron convivir con la población y que ha permitido, dijo, abrir «lazos de amistad para siempre».

Por su parte, el alcalde elogió el «sacrificio por la paz» de los españoles e invitó a la ministra a inaugurar el próximo año la plaza de España remodelada, un ofrecimiento al que Chacón respondió afirmativamente.

La ministra dio por concluida su visita a Bosnia con el regreso a Sarajevo, donde compartió un almuerzo con las tropas españolas.

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Misión cumplida

carme chacón, ministra de defensa

«Este país no tiene remedio. Por más que nos esforcemos, aquí seguirán a tiros». Recuerdo estas palabras como si fuera ayer. Las escuché en 1996 en Sarajevo. Había viajado allí como observadora internacional de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), para supervisar las primeras elecciones presidenciales de Bosnia-Herzegovina, tras la firma de los acuerdos de Dayton que pusieron fin a la guerra.

Imagen de archivo de militares españoles en Bosnia
Las palabras las dijo alguien de la delegación, que durante toda nuestra estancia mostró desconfianza hacia el proceso de paz del país. No era, desde luego, la única voz escéptica en aquella época. Los tres largos años de enfrentamientos fratricidas que dejaron más de 100.000 víctimas y casi dos millones de desplazados, habían desempolvado los peores prejuicios sobre la región. Expresiones desafortunadas como «el polvorín balcánico» o «el laberinto bosnio» resurgieron, repetidas una y otra vez.

En 1996, las tropas españolas llevaban cuatro años en Bosnia-Herzegovina junto a las de más de 30 países. El sentir general era de franco pesimismo. Teníamos 1.750 militares desplegados allí, el mayor número que jamás hayamos destinado a una misión internacional, y a pesar de ello seguían enfrentándose a riesgos muy serios. Todo hacía presagiar una espiral de violencia sin fin.

Mañana asistiremos al repliegue definitivo de las tropas españolas que participan en la Misión EUFOR/ALTHEA. Y nuestros soldados parten de Bosnia-Herzegovina dejando un país estable, con cuatro millones de habitantes que conviven en paz, y que esperan ser pronto aceptados como miembros de la OTAN y la Unión Europea.

En un mes habrán concluido 18 años de presencia militar ininterrumpida en el país. Sólo quedará nuestra participación en la misión de la UE de asesoramiento al Ministerio de Defensa bosnio y de formación de militares, en la que España enviará tres decenas de instructores.
La estabilidad que vive Bosnia-Herzegovina tiene muchos responsables, pero en un lugar muy destacado estarán siempre los cientos de miles de militares de una treintena de países que han trabajado durante todo este tiempo por la paz y la reconstrucción. Y de entre todos ellos, tenemos que sentirnos especialmente orgullosos de los 46.000 militares españoles que participaron en la operación a lo largo de todos estos años.

Nuestras tropas llegaron a Bosnia-Herzegovina en 1992, y permanecieron en todas las fases de la operación. Fueron en misión de paz a un escenario de guerra. Al principio, en pleno conflicto, actuaron bajo el mando de Naciones Unidas para proteger a la población y favorecer el diálogo entre las partes. Después, tras la firma de los acuerdos de Dayton, estuvieron a las órdenes de la OTAN, en una misión de imposición de la paz y de reconstrucción. Y finalmente, hace seis años, pasaron a las órdenes de la Unión Europea, en la misión que termina ahora culminan y que ha propiciado la normalización definitiva del país.

La misión en Bosnia, la «decana» de nuestras misiones internacionales, ha sido una operación decisiva para nuestras Fuerzas Armadas. Por ella han pasado casi la mitad de todos los militares que han participado en operaciones en el exterior. Allí nuestros Ejércitos perfeccionaron su organización, equipo y adiestramiento para participar en otras misiones.
Además, su importancia ha sido crucial para consolidar el protagonismo de España como actor relevante en la Comunidad Internacional. En Bosnia-Herzegovina se dio un impulso decisivo al prestigio del que ahora gozan nuestros Ejércitos, en España y en el mundo.

Un prestigio que se han ganado a pulso y que queda reflejado en los resultados de la misión. En estos 18 años, los militares españoles escoltaron más de 6.000 convoyes, un tercio de todas las escoltas realizadas. Transportaron más de 250.000 toneladas de alimentos, medicinas y ropa a los más necesitados. Garantizaron el regreso de miles de desplazados. Desactivaron cientos de minas. Y fueron esenciales en el proceso de reconciliación, a veces incluso situando sus blindados en medio de los enfrentamientos armados para forzar un alto al fuego.

Nuestros militares se van de Bosnia, pero seguirán muy presentes en el recuerdo de un pueblo agradecido. La plaza mayor de la ciudad de Mostar se llama hoy Plaza de España. En Treblinje, una de sus principales vías lleva desde hace poco el nombre de Calle de España. La larga carretera que bordea el río Neretva y que une Sarajevo con el Mar Adriático, dejó de ser conocida como «ruta de la muerte» para llamarse «ruta de los españoles», en honor a quienes devolvieron la vida a aquella arteria esencial para el país.

Son algunas muestras de la profunda huella que España deja en Bosnia-Herzegovina gracias a la actuación ejemplar de sus Fuerzas Armadas. Y, de forma muy especial, quiero recordar a las 23 personas que dieron su vida en el cumplimiento de esta misión.

El ejemplo de Bosnia-Herzegovina demuestra que las misiones internacionales pueden llevar la paz y la estabilidad a escenarios que parecían condenados al conflicto y a la guerra. Y no puedo evitar establecer paralelismos entre los comentarios pesimistas que escuché hace años en Sarajevo y los que oigo en ocasiones hoy acerca de nuestra misión en Afganistán.

Cuando pensemos en los 1.500 soldados españoles que cumplen su misión en el llamado «avispero afgano», recordemos a los 1.750 que en 1996 estaban en el «laberinto bosnio». Tanto antes como ahora, cuando la Comunidad Internacional demuestra voluntad, paciencia y perseverancia, la estabilidad y la seguridad terminan imponiéndose.

Churchill dijo que «los Balcanes han producido más historia de la que pueden consumir». Esperemos que esa frase se remita al pasado y que la historia que Bosnia-Herzegovina construya en el Siglo XXI sea de paz, estabilidad y progreso. A buen seguro, se deberá en gran parte a la entrega de 46.000 soldados españoles. 46.000 hombres y mujeres que durante casi dos décadas cumplieron su misión. Todos estamos en deuda con ellos.

Diario ABC