
Artista español rechaza Premio Nacional y emplaza al gobierno
Carta de Santiago Sierra a la Ministra de Cultura de España
El artista español Santiago Sierra ha rechazado el Premio Nacional de Artes Plásticas, dotado con 30 000 euros. En una carta dirigida a la ministra de cultura y publicada en el blog Contraindicaciones del que es colaborador, Sierra descalifica al estado español:
“Un estado que pide a gritos legitimación ante un desacato sobre el mandato de trabajar por el bien común sin importar qué partido ocupe el puesto. Un estado que participa en guerras dementes alineado con un imperio criminal. Un estado que dona alegremente el dinero común a la banca. Un estado empeñado en el desmontaje del estado de bienestar en beneficio de una minoría internacional y local.”
Y agrega: “El estado no somos todos. El estado son ustedes y sus amigos. Por lo tanto, no me cuenten entre ellos, pues yo soy un artista serio”, para terminar con la frase “Salud y libertad”.
Artista español rechaza Premio Nacional y emplaza al gobierno
Su proyecto en la Bienal de Venecia de 2003, en la que tapó con bolsas de basura la palabra España y tapió la entrada negando el paso al que no pudiera acreditarse como español, sembró la polémica y le proporcionó relevancia internacional. Este año ha realizado proyectos en Inglaterra, Francia, Italia, Suiza y México o en la India. Su obra consiste en “acciones”, en las que funde una sensibilidad minimalista con una mirada crítica sobre cuestiones relacionadas con el capitalismo, las leyes del mercado y su dramático reflejo en la sociedad actual. Su primera exposición individual en Madrid se celebró en el año 90 y consistía en un enorme cubo de dos metros cúbicos muy similar, formalmente, al que mostró en Cáceres.
Su web:
www.santiago-sierra.com
http://www.insurgente.org/index.php?option=com_content&view=article&id=5093:santiago-sierra-premio-nacional-de-artes-plasticas-rechaza-el-premio-y-su-dotacion-al-grito-de-salud-y-libertada&catid=139:estado-espanol&Itemid=338
Santiago Sierra rechaza el Premio Nacional de Artes Plásticas
Un artista serio, un valiente que prefiere la libertad a ser comprado.
cuartopoder.es
Santiago Sierra (Madrid, 1966) es un artista que pasó por la facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense madrileña, que vive en México desde hace 15 años y cuyas intervenciones salvajes o no, nunca dejan indiferente a quien las contempla. De las instalaciones primeras, como esculturas de metal, cajas contenedoras de aire, estructuras como cajones gigantes, el artista ha pasado a trabajar con seres humanos -remunerados, como insiste en señalar- apuntando siempre a una realidad más que incómoda con la idea, o quizás, no, de suscitar en quien lo contempla algún tipo de reflexión que le haga crítico con el estado de cosas que vivimos.
No entro aquí en la interminable discusión sobre lo que sea o no arte, aunque mi amiga, la artista Ana Mazoy, me dice que la mirada del artista ya establece un contrapunto con la realidad que merece ser considerado. Y si lo situamos en un contexto de arte: un museo, una sala de exposiciones, voilà, he ahí una pieza de arte. Estas lucubraciones se las dejo a Vicente Verdú, que las borda. O a Félix de Azúa, quien navega a gusto en aguas procelosas del arte (Autobiografía sin vida, Mondadori, 2010).
De lo que me parece que se trata es de la elección del artista por operar en los ámbitos de la libertad. Y aquí es donde empieza el umbral del solitario desierto, si uno es consecuente. La libertad es un estadio superior del ser humano, pero cuesta cara. Santiago Sierra parece saberlo bien. Y su afán de libertad le ha llevado a rechazar un premio que alimenta la vanidad y la cuenta corriente: el Nacional de las Artes Plásticas, concedido por el Ministerio de Cultura.
La asociación clásica de artista= muerto de hambre, concede aún más mérito a la decisión de Sierra, quien en una carta nada presuntuosa, sino más bien correcta y reivindicativa, le ha explicado a la ministra González-Sinde que no está dispuesto a renunciar a la libertad que le ha otorgado el arte y que, en consecuencia, su sentido común le obliga a renunciar al premio. En el ministerio nadie lo entiende. Normal, ¿cómo lo van a entender con sus barriguitas calentitas y sus ja, ja, ja, jí, jí, jí?
Y sin, embargo, se entiende perfectamente. No se trata tanto de que –como dice en su carta Sierra- “este premio instrumentaliza en beneficio del Estado el prestigio del premiado”, que también. Se trata de que ahora como nunca antes en la Historia de la humanidad asistimos al desmantelamiento de la cordura y la justicia, del empeño en mejorar la vida de la mayoría, a la venta masiva en rebajas de honor, moral, vergüenza, dignidad, valía, y mil elementos más que constituyen el ser del hombre. Y este artista no quiere contribuir a esa hazaña.
Y cuando Sierra, en su carta a la ministra, le dice: “El Estado no somos todos. El Estado son ustedes y sus amigos” no está afirmando gratuitamente ninguna boutade. Es la expresión de la realidad impuesta desde hace treinta años en el mundo, como ha dejado dicho Tony Judt y como queda escrito también en un libro póstumo de José Vidal-Beneyto (La corrupción de la democracia, Catarata, 2010) que acaba de salir.
“Un estado empeñado en el desmontaje del estado de bienestar en beneficio de una minoría internacional y local”, dice Sierra. Y no se trata sólo del Estado español, claro, sino del concierto general de los estados cuyos representantes van cayendo sumisamente en los brazos de esas minorías tan poderosas con mil pretextos.
Podrá sonar demagógico, podrán parecer palabras del pasado, pero de sobra saben quienes se hayan parado a pensar que la desesperanza en una vida mejor se está imponiendo duramente entre todos nosotros, que responden a la realidad. De modo que, enhorabuena, Santiago Sierra. Gracias por el ejemplo que enseña ni más ni menos que solamente la gente con su valentía puede contrarrestar la corrupción de la democracia. Y que sea por muchos años.
El artista Santiago Sierra rechaza un Premio Nacional para no ser utilizado por un estado militarista y criminal
«Este premio instrumentaliza en beneficio del estado el prestigio del premiado».
Cuanta razón tiene. Se aplicaría más aún a los premios príncipe de asturias, una caca en los que son los premiados quienes -previo cobro- prestigian al premio y no al revés. Y así tantos otros premios institucionales que solo son montajes propagandísticos de gobiernos y autonomías.
El artista Santiago Sierra rechaza un Premio Nacional para no ser utilizado por un estado militarista y criminal
COMO DICEN AÚN ALGUNOS CAMPESINOS EN LOS CAMPOS RIOPLATENSES, «ENTUAVÍA DA GAUCHOS LA TIERRA», ME PARECE QUE SE APLICA A ESTE GESTO TAN HIDALGO DE SIERRA, EN TIEMPOS EN LOS QUE TANTOS CORREN DETRÁS DE LOS NOBEL, SIN NOBLEZA Y OTROS SE BAJAN LOS PANTALONES POR CUALQUIER PRINCIPE PARÁSITO, NO MERECE MÁS QUE MI MÁS SINCERA IDENTIFICACIÓN Y MI ABRAZO FRATERNO.