
Por Jorge A. Bañales
Washington, 6 feb (EFE).- A los 40 meses de lanzar su guerra contra el
terrorismo y con grandes operaciones militares en Afganistán e Irak, Estados
Unidos encuentra dificultades crecientes para enrolar los soldados que
necesita su política global.
En enero pasado, por primera vez en una década, el Cuerpo de Infantería de
Marina de Estados Unidos no cubrió sus metas de alistamiento.
El Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea tampoco han completado sus
objetivos de conseguir nuevos reclutas, en lo que va de este año fiscal, que
comenzó el pasado 1 de octubre.
Al cierre del período fiscal 2004, la Oficina de Guardia Nacional había
reclutado 7.000 soldados menos que los 56.000 propuestos, un déficit del 13
por ciento que refleja la mayor cautela que la guerra ha impuesto en los
jóvenes.
«Tenemos actualmente 650.000 soldados en servicio activo con misiones en
todo el mundo, y muchos de ellos ya han cumplido su período de 24 meses de
servicio acumulado», dijo esta semana en el Congreso el subjefe del Estado
Mayor del Ejército, general Richard Cody.
Cody admitió que, poco después de que el presidente George W. Bush
declarara el 1 de mayo de 2003 que habían concluido las operaciones
militares mayores en Irak, el Pentágono calculó que el número de brigadas
necesarias para ocupar el país bajaría de 16 a once para diciembre de ese
año.
Y el Pentágono calculó que hacia mediados de 2004 habría sólo cuatro
brigadas estadounidenses en Irak. Actualmente hay por lo menos 20 brigadas,
y para la custodia de las elecciones iraquíes en enero, EEUU apostó en ese
país 153.000 soldados, esto es 3.000 más que los empleados para invadir Irak
22 meses antes.
Las Fuerzas Armadas de EEUU están compuestas exclusivamente por voluntarios
que se integran como soldados regulares, reservistas con instrucción y a las
órdenes del Gobierno, o en la Guardias Nacionales bajo la autoridad de los
gobiernos de los estados.
En tiempos de paz, el gran atractivo para enrolar jóvenes ha sido la oferta
de apoyo financiero para el pago de los estudios universitarios, que son
extremadamente caros en este país.
Las Fuerzas Armadas han sido desde 1971 una vía de promoción social para
millones de jóvenes pobres o de la clase media.
Casi el 48 por ciento de las fuerzas del Ejército que operan en Irak y
Afganistán lo compone soldados de la Guardia Nacional y de las reservas, y
los mandos esperan que esa proporción de reservistas baje al 40 por ciento
cuando se complete la próxima rotación de fuerzas.
En diciembre pasado el jefe de la Reserva del Ejército, general de tres
estrellas James Helmly advirtió al jefe del Ejército, general Peter
Schoomaker, que la Reserva «es incapaz de satisfacer los requisitos» de las
misiones actuales.
El Ejército considera la posibilidad de extender el período de movilización
de sus reservas más allá del límite de los dos años, según dijo Cody ante un
comité del Congreso.
El general de tres estrellas Roger Schultz, jefe de la Guardia Nacional del
Ejército, dijo que en el primer trimestre del período fiscal 2005 esa fuerza
alcanzó solo el 80,5 por ciento de sus cifras de alistamiento, y que en
enero se alcanzó apenas el 56 por ciento de las cifras propuestas.
Y en enero la Infantería de Marina, que se había fijado una meta de alistar
3.270 nuevos soldados, tuvo un déficit del 3 por ciento, indicó el mayor
Dave Griesmer, del Mando de Reclutamiento de esa fuerza.
«Ahora vemos que hay familias que se oponen» a las ofertas de los
reclutadores», dijo el mayor Dave Greismer, portavoz del Mando de
Reclutamiento de la Infantería de Marina. «Lo que hacemos es trabajar más
con los padres», añadió.
La Guardia Nacional ha agregado 1.400 especialistas en reclutamiento a los
2.700 que ya tiene desplegados por todo el país.
Además se ofrecen incentivos que van desde un bono de 10.000 dólares a los
soldados que se enrolen para un segundo período, a un programa de pago de
préstamos estudiantiles que llega a los 20.000 dólares para los nuevos
reclutas.
El general Hemly no está muy de acuerdo con los bonos y advirtió que
«conllevan un daño sociológico potencial».
«Debemos considerar el momento en que confundimos ‘voluntario’ con
‘mercenario'», advirtió. EFE