
Nuevas voces enfatizan la necesidad de fortalecer un modelo de cooperación basado en el desarrollo de procesos de cambio internos en las poblaciones beneficiarias y la construcción de estructuras estables que propicien un cambio sostenible. El rol de los cooperantes internacionales debería basarse en el acompañamiento y capacitación de la población local y, sobretodo, en la presión política a los gobernantes occidentales para acabar con las relaciones de dominación.
1945 es considerado por algunos autores como el año 0. Por ejemplo, Michael Ignatieff recuerda que hechos como el acceso a la independencia de muchos países colonizados, la creación de Naciones Unidas, el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa, la Declaración Universal de los Derechos Humanos o la revisión de las Convenciones de Ginebra, son punto de partida de una nueva época de colaboración.
Las instituciones occidentales formaron en las nuevas generaciones tenaces defensores de los derechos humanos y pusieron a su disposición toda una maquinaria para la solidaridad internacional y mecanismos para la influencia directa en la política interior y exterior de los Estados. Mientras, los medios de comunicación occidentales empezaban a favorecer el aumento de la concienciación y la solidaridad internacional a través de imágenes como las masacres de civiles en Vietnam.
A partir de finales de los sesenta, miles de nuevos cooperantes internacionales se lanzaron a trabajar en zonas de conflicto a través de organizaciones internacionales. Creían poseer las fórmulas necesarias para transformar esas sociedades y, sobretodo, la autoridad moral para implementarlas. Sin embargo, después de décadas de cooperación internacional, estas recetas mágicas con un modelo por y desde los países desarrollados, no han sido tan eficaces. La fisura entre los países desarrollados y subdesarrollados es mayor y los civiles siguen siendo objetivos militares.
Ahora, nuevas voces enfatizan la necesidad de fortalecer un modelo de cooperación basado en el desarrollo de procesos de cambio internos en las poblaciones beneficiarias y la construcción de estructuras estables que propicien un cambio sostenible. El rol de los cooperantes internacionales debería basarse en el acompañamiento y capacitación de la población local y, sobretodo, en la presión política a los gobernantes occidentales para acabar con las relaciones de dominación.
La plasmación del nuevo modelo
Este nuevo modelo de cooperación, con un diálogo directo norte-sur, inspiró el Fórum Social Mundial de Porto Alegre en 2005. En aquel marco, una delegación de Nova entró en contacto con organizaciones noviolentas de Oriente Medio. Del encuentro surgió la idea de establecer una red de formadores árabes en noviolencia. Esta iniciativa comprendía la identificación de expertos de la región que tuvieran el conocimiento cultural, político y social para interpretar y, sobretodo, imaginar un movimiento noviolento en aquellos países. Con este objetivo, Nova organizó en 2006 las Primeras Sesiones de Amman, con el apoyo de Agencia Española de Cooperación al Desarrollo. Alrededor de 50 organizaciones palestinas, sirias, jordanas y libanesas participaron. Asimismo, durante las Segundas Jornadas, realizadas un año después, surgió la idea de una crear una estructura más amplia que también incluyera la coordinación de las campañas noviolentas. Esta propuesta tomo el nombre de la “Red de la Noviolencia en los Países Árabes (NNAC en su acrónimo en inglés)”.
La estrategia adoptada por la NNAC se basa en la formación como empoderamiento de líderes comunitarios, jóvenes, expertos en noviolencia y otros actores claves en el ámbito de la construcción de la paz. De esta manera, se pretende fortalecer las capacidades externas e internas para la resolución de conflictos y la transformación noviolenta. Esta estrategia se implementa actualmente en dos niveles: Formación de formadores y formación de jóvenes.
La Formación de formadores es una modalidad avanzada de capacitación para aumentar las habilidades de expertos y formadores.
La principal ventaja de esta tipo de capacitación es el efecto multiplicador; los formadores capacitados pueden replicar estas formaciones en sus comunidades. La primera formación de formadores de la NNAC se realizó en la población libanesa de Broumana, en las montañas cercanas a Beirut, en junio de 2009. 22 participantes de todo Oriente Próximo fueron escogidos según sus capacidades de comunicación, liderazgo comunitario y formación. Paralelamente, se escogió a tres formadores árabes, dos libaneses y un jordano. Durante una semana, los participantes recibieron lecciones en habilidades y competencias para el diseño y organización de campañas noviolentas, métodos de presión política, herramientas para procesos de mediación intercomunitaria y la resolución de conflictos, además de teoría avanzada de conflictos y construcción de la paz e instrumentos para la comunicación de las acciones noviolentas.
Las formaciones en noviolencia a jóvenes del mundo árabe son un elemento esencial de la estrategia de la NNAC. Los jóvenes árabes están cada vez mejor preparados (hablan más de un idioma, dominan las nuevas tecnologías de la información, etc), desean la paz y anhelan viajar y descubrir nuevas experiencias. La NNAC considera que la formación de este sector es la semilla del cambio en la región. Por una parte, se seleccionan jóvenes a partir de los 20 años con estudios universitarios y/o capacidades de liderazgo comunitario. Se valoran en este caso, las actitudes como la iniciativa, tolerancia, el voluntariado y el compromiso. Y por otra parte, se seleccionan formadores que hayan participado en las formaciones de formadores.
El actual programa de formaciones de jóvenes de la NNAC se compone de cinco formaciones para jóvenes de Oriente Próximo. En 2009 se han realizado dos formaciones, en Jordania y Siria, y se están preparando tres más, en Palestina, Iraq y Líbano. El programa se compone de una parte de contenidos comunes a todas las formaciones y una parte flexible que se adapta a las problemáticas de cada país. A modo de ejemplo, las formaciones en Palestina se centran en la comunicación como herramienta de la resistencia noviolenta (páginas web, spots, documentales) para formar a jóvenes que sean capaces de comunicar a nivel internacional sus acciones noviolentas y las violaciones de derechos humanos en sus comunidades, mientras que las formaciones en Líbano refuerzan las habilidades de intermediación comunitaria para trabajar el conflicto interétnico y religioso.
Las reuniones estratégicas del Comité de dirección de la NNAC realizadas en noviembre de 2008, en Beirut, y en julio de 2009, en Barcelona, subrayaron la importancia de la formación en métodos y estrategias noviolentas. Concretamente, hay que seguir construyendo la red de formadores noviolentos del mundo árabe y formando a expertos y aprendices de la noviolencia en toda la región. Para ello se ha tomado la decisión estratégica de cooperar con la nueva Academia para la Construcción de Paz en Líbano. De esta manera, los activistas noviolentos de la NNAC podrían aumentar sus habilidades y conocimientos con formadores noviolentos y posteriormente poner en práctica sus nuevas herramientas en las acciones coordinadas por la red.
NOVA apoya la decisión de la NNAC con el telón de fondo de una cooperación bien entendida y un trabajo conjunto entre la sociedad civil internacional.
http:www.acnv.net
http://noviolencia.nova.cat/noticia/la-semilla-de-la-transformacion-de-los-conflictos-en-oriente-proximo