
CRISIS, OPORTUNIDAD Y REORGANIZACIÓN POLÍTICA (XIII)
En los últimos 30 años los movimientos sociales han sedimentado un espacio ideológico difuso. Esta ‘base social’ no ha generado una representación política propia, integradora de su diversidad, con presencia electoral. IU, pese a la existencia de otras propuestas electorales, sigue reclamando la representación de toda la izquierda, incluida la ‘social’ y la ecologista.
Carlos Taibo / Profesor de ciencias políticas, ensayista y analista internacional
A principios de octubre vio la luz en Público un artículo en el que intenté analizar críticamente el proceso de ‘refundación’ de IU. En ese texto subrayaba que a mi enten- der hay tres motivos de peso que explican por qué los movimientos alternativos se sienten poco atraídos por el proceso en cuestión: el carácter fundamentalmente socialdemócrata del programa de IU, la incapacidad de ésta para afrontar seriamente la crisis ecológica y, en fin, la clara apuesta parlamentario-institucional de la coalición en detrimento de un trabajo de movilización desde la base. El artículo mencionado suscitó muchos comentarios en los que se hicieron valer aportaciones muy respetables, tanto de militantes de IU como de gentes alejadas de ésta. Como quiera que era imposible terciar en todas esas disputas, me permito anotar aquí algunas observaciones de carácter general.
1. Sólo una cosa me ha molestado en las opiniones vertidas en la red: la actitud de rechazo de cualquier tipo de crítica a IU que muestran algunos militantes –con certeza una escueta minoría– de la coalición. En algún caso, patético, van más allá, y atribuyen las críticas recibidas a alguna conspiración urdida por poderes fácticos. Más allá de lo anterior, en un buen puñado de foros se hace valer un llamativo argumento que fortalece, no sin paradoja, mi tesis principal: el de que, las cosas como están, si IU asumiese un programa francamente anticapitalista, como el que preconizo, tendría apoyos aún menores de los que disfruta hoy. Esa percepción ilustra por igual la condición de derrotados de los que la enuncian y su significativo olvido de que argumentos de ese cariz han sido empleados de siempre desde el PSOE para subrayar la condición nada realista del proyecto de IU. Que una parte de esta última repita ahora la misma monserga es, como poco, sorprendente.
2. Hay quien señala que me equivoco cuando afirmo que el programa presente de IU es, en los hechos, socialdemócrata y a poco más aspira que a restaurar un maltrecho Estado del Bienestar. Invito a leer con detalle los textos programáticos de la coalición y a escuchar las declaraciones de sus dirigentes. Las proferidas al calor de la huelga general son al respecto singularmente ilustrativas y no dejan margen para la duda: si se comparan las razones aducidas por IU para acudir a la huelga con las formuladas –son ejemplos entre otros– por CGT, CNT y Solidaridad Obrera se apreciará fácilmente la diferencia. Tengo la certeza, eso sí, de que muchos militantes de IU darían por buenas las razones aducidas por esas tres fuerzas sindicales y aceptarían sin quebranto que las propuestas por IU arrastran una manifiesta cortedad de miras.
3. También hay compañeros que consideran que me equivoco cuando afirmo que IU no toma en serio la crisis ecológica. Bastará de nuevo con echar una ojeada a los textos programáticos y, en singular, a aquel que recogía, meses atrás, un centenar de medidas contra la crisis: el designio de hacer frente a la dimensión ecológica de ésta apenas se revela en esas medidas. Me temo que a menudo hablamos de cosas diferentes: aunque una parte de la militancia de IU se haya percatado de forma espontánea de lo que acarrea la provocadora propuesta del decrecimiento –poco importa el nombre que le demos–, la dirección de la coalición sigue viviendo en el mundo del ‘crecimiento sostenible’ o, lo que es lo mismo, sigue otorgando un relieve meramente cosmético y retórico a las medidas que deben dar réplica a la crisis ecológica.
4. Hay quien señala que hubiera sido saludable que sopesase lo que ocurre dentro del PCE. No sin antes subrayar que parto de la certeza de que la abrumadora mayoría de los militantes de éste es gente res- petable –de lo contrario ya habrían buscado otros horizontes en el re- gazo del Partido Socialista–, debo señalar que si muchos de ellos simpatizan en un grado u otro con mi texto, arrastran numerosos recelos con respecto a una organización, IU, que perciben como un freno para que el PCE busque horizontes menos tibios. Otros prefieren –creo– cerrar los ojos ante lo que ocurre al calor de un proceso de refundación truncado.
5. Muchas de las miserias que pretendo sacar a la luz tienen su mejor reflejo en la decisión, que afecta por igual a las cúpulas de IU y del PCE, de apuntalar una relación privilegiada con los sindicatos mayoritarios. Entiendo que es un error estratégico que hace que se disparen las alarmas en lo que atañe al proceso de refundación de la primera. Coloca a IU del lado de dos instancias, CC OO y UGT, que son pilares decisivos del sistema que padecemos y que alien- tan fórmulas de cariz obscenamente socialdemócrata –eso en el mejor de los casos– al tiempo que prefieren ignorar el relieve de la crisis ecológica. Nada retrata mejor la condición de esos sindicatos que su negativa a proseguir en serio, tras el 29-S, en la tarea de la contestación.
6. Parece haber escocido mi sospecha de que IU no tiene demasiado interés en acercarse a quienes están a su izquierda, empeñada como se halla en atraer el voto socialista. Si unos piensan que mi sospecha es mera invención –harían bien en escuchar las declaraciones de muchos dirigentes de la coalición–, otros estiman que ese ejercicio de seducción dirigido a los votantes del PSOE no es incompatible con el acercamiento a los movimientos sociales críticos. Creo firmemente que no es así, habida cuenta de cuáles son las secuelas programáticas de la poderosísima tentación a la que IU está sucumbiendo y habida cuenta, en paralelo, de cuál de esos dos polos de atracción es más interesante para una coalición obsesionada por el juego electoral.
7. Aunque asuma con cautelas que no son incompatibles la acción parlamentaria y la movilización desde la base, creo que, aquí también, las dificultades de casar una y otra son insorteables, hasta el punto de que separan dos actitudes distintas entre la militancia de IU. Como quiera que muchos de los integrantes de esta última que históricamente se han inclinado por el trabajo lejos de las instituciones han ido abandonando la coalición, en la mayoría de los lugares no es IU –reducida entonces casi siempre a una vanguardia autoproclamada– la que protagoniza las luchas reales.
8. IU ha dado en los dos últimos años un giro de 360 grados que la ha hecho quedarse en el mismo sitio en que estaba, circunstancia moderadamente disimulada de resultas de una confrontación con el PSOE que, por un lado, era inevitable habida cuenta de la deriva reciente de este último, y, por el otro, no se ha traducido hasta ahora, sorprendentemente, en la cancelación de los pactos de gobierno con aquél.
No se trata –entiéndase bien– de una conducta aviesa del lado de la coalición, y ello por mucho que sea legítimo afirmar que en los hechos lo único relevante que se ha registrado en ese período ha sido un recambio en el grupo de presión dirigente. Creo que, como explicación de lo ocurrido, tiene mayor relieve el peso de la biología de una organización en la que liberados y funcionarios determinan francas restricciones de movimiento en un escenario de falta de confianza y, claro, de francas rémoras ideológicas.
http://www.diagonalperiodico.net/Sobre-la-refundacio-n-de-IU.html
Carlos Taibo: Sobre la refundación de IU
Mi respuesta al artículo de Carlos Taibo del 9 de octubre vale también para éste, de modo que la inserto aquí:
IU FRENTE AL SISTEMA
(respuesta a Carlos Taibo)
Rafael Pla López
profesor jubilado de la Universitat de València i periodista por libre
El profesor Carlos Taibo publica en el «Público» del 9 de octubre un artículo en el que, atribuyéndose la portavocía de los activistas de los movimientos sociales, cuestiona el carácter alternativo de Izquierda Unida.
En vez de plantear un debate genérico sobre el tema, vale la pena detenerse en lo que el profesor Taibo llama «tres carencias en la oferta que IU plantea». Pasaré por alto de momento el lenguaje mercantilista del profesor Taibo («oferta»…), ajena tanto a la propuesta de IU como a las posiciones que él mismo afirma defender.
Según el profesor Taibo, «La primera de ellas nos recuerda que, aunque Izquierda Unida declara ser una fuerza orgullosamente anticapitalista, la concreción programática de esa definición deja mucho, muchísimo que desear». Ante esa declaración genérica lo inmediato sería invitar al profesor Taibo a contribuir a dicha concreción programática participando en el proceso de refundación, que de eso se trata precisamente, de concretar entre todos la propuesta programática a partir del posicionamiento anticapitalista, no de «vender» una «oferta» precocinada. Pero cuando el profesor Taibo quiere concretar su denuncia de la deficiente concreción de IU, revela un elevado grado de despiste, por decirlo de modo amable. Así, después de una serie de disgresiones, finaliza proclamando que «muchos están ya por otras cosas y miran con desdén aquellas propuestas que se contentan, por ejemplo, con reclamar la reconstrucción del sector público de la economía sin hacer, al tiempo, llamadas claras a la socialización y la autogestión». Pero si el profesor Taibo no se limitara a ver los toros desde la barrera (entiéndase la metáfora sin ninguna apología de las detestables torturas a los astados), sabría que en los debates internos y en los documentos aprobados por IU la defensa de la socialización y la autogestión son habituales, sin olvidar que para conseguirlos es imprescindible conseguir un potente sector público de la economía que abarque al conjunto de los sectores estratégicos, como la banca, la energía y las comunicaciones. Sin ello, sin plantear los pasos concretos inmediatos a dar, la proclamación del objetivo socialista tendría un carácter meramente declarativo, que ignoro si satisfacería al profesor Taibo, pero no permitiría avanzar hacia la superación del capitalismo.
Afirma asimismo el profesor Taibo que «La segunda de las carencias invocadas no es otra que la vinculación con el papel meramente retórico que Izquierda Unida parece atribuir a un problema acuciante: el de los límites ambientales y de recursos del planeta». Las explicaciones que ofrece a continuación no aclaran en qué basa dicha afirmación. No obstante, conociendo la posición del profesor Taibo se puede colegir que lo que reproche a Izquierda Unida sea que no haya asumido (por no decir «comprado», terminología mercantil que por lo menos a nosotros no nos agrada) el propio discurso del profesor Taibo en favor del «decrecimiento». Con todo, si se libera de algunas telarañas quizá podamos concordar en que el «desarrollo sostenible» que propugna Izquierda Unida, en tanto que un desarrollo esencialmente cualitativo y basado en la formación, en la investigación y en la creatividad de los trabajadores y trabajadoras, es compatible con el necesario decrecimiento en el consumo de energía y otros recursos naturales. No están las cosas como para inventarnos falsas contradicciones entre los que nos oponemos al insostenible crecimiento cuantitativo esencial al sistema capitalista.
Finalmente, concluye el profesor Taibo que «La tercera de las carencias que explica muchos de los recelos de tantos movimientos sociales es la certificación de que el el proyecto orgánico de IU (…) no se aprecia ninguna voluntad de construir, desde abajo y desde ahora, un mundo nuevo». Tan lapidaria afirmación, muy lejana de la voluntad compartida por quienes arrimamos el hombro para la refundación de la izquierda desde Izquierda Unida, se asienta, esta vez sí, en dos declaraciones: que «se ha inclinado por mantener sus pactos de gobierno con el Partido Socialista», y que «nos ofrecen cambios que habrán de llegar a través de leyes aprobadas por los parlamentos». Sobre la primera cuestión, la posición general de Izquierda Unida articula dos tesis procedentes de Julio Anguita: el famoso «programa, programa, programa» y la declaración de que «ni por acción ni por omisión» facilitaría el acceso de la derecha al gobierno; ello supone distinguir entre el ejercicio a tal efecto del voto en las instituciones (Lenin hablaba de sostener en su caso a la socialdemocracia «como la soga sostiene al ahorcado») y la participación en el gobierno, que sólo se justifica sobre la base de un acuerdo programático coherente con el programa propio de Izquierda Unida. Si esa coherencia se ha dado o no en uno u otro lugar es una cuestión a analizar y debatir, y no podríamos por menos de invitar al profesor Taibo a participar en ese debate implicándose en el proceso de refundación de la izquierda.
La segunda cuestión, ciertamente, nos lleva a un tema más de fondo: desde la Primera a la Tercera Internacional (por no decir de la Cuarta o de la Quinta en ciernes) se ha venido debatiendo sobre la participación en los Parlamentos. Ciertamente Izquierda Unida no está planteando una vía insurreccional para la transformación social, sino una vía democrática que requiere que los cambios sociales sean apoyados por la mayoría de la sociedad y por ende refrendados por su representación en los parlamentos. Pero este necesario refrendo parlamentario no supone dejar de plantear que el fermento activo de los cambios no puede estar encerrado en las instituciones, sino que ha de descansar en la movilización social. La manera de articular dicha movilización social con la actuación en las instituciones es uno de los temas centrales para la construcción de la alternativa, a la cual de nuevo invitaríamos a participar tanto al profesor Taibo como a quienes puedan compartir las reticencias de las que se quiere hacer eco.
Carlos Taibo: Sobre la refundación de IU
Cuando he visto este artículo colgado de está web, me he decidido a leerlo esperando hallar algún apartado referente al pacifismo o alguna militarización, pero no he hallado nada de eso, si no que he leído la típica critica a IU de las que vuelven a renacer ahora cuando se observa una cierta recuperación electoral de esta organización.
Otra vez las máquinas se ponen a trabajar para intentar cortar los caminos sociales de progreso, ya que los fonemas no se emplean para reforzar la organización.
Este señor además se autoproclama profesor de lo que la izquierda debe de hacer y en este artículo pone las notas del examen que ha hecho a IU o mejor dicho de lo que no hace, bueno pues yo me erijo también en “profe” y suspendo a Carlos Taibo por su “desinterés” de la realidad sociopolítica de IU, sinceramente creo que lo que él trata es de restarle influencia social, para ello usa expresiones panfletarias dirigidas a determinados sectores sociales anticapitalistas de escasa formación para estrellarlos sutilmente en la nada.
Carlos Taibo: Sobre la refundación de IU
Hola. Tras la lectura del artículo de Carlos Taibo y de los dos comentarios que preceden en fecha al mío aporto estas impresiones:
– Aunque me parecen razonables muchos de los puntos de vista expresados por Rafael Pla, tengo que decir que la mayoría de las críticas que Taibo realiza a IU me siguen resultando válidas en general y coinciden bastante con la impresión que yo poseía antes de leer el citado artículo.
– Me parece legítima y honra a los dos comentaristas la defensa pública que hacen de su organización, ya que esta ha sido cuestionada también de forma pública, si bien el segundo comentarista creo que realiza su defensa con poca elegancia y demasiada animadversión.
– Las verdades absolutas en caso de existir, no creo que se refieran a temas como este, por lo que todas/os deberíamos ser prudentes y respetuosos a la hora de opinar. En los comentarios precedentes al mío, amén de la legítima defensa de su organización que decía antes, echo de menos algún tipo de autocrítica desde EU o de, aunque sea, pequeña consideración con respecto a las críticas de Carlos Taibo. Sinceramente no creo que hoy por hoy EU viva en una situación como para poder permitirse rechazar de plano sin valorarlas internamente opiniones como las expuestas. Confío en que a nivel interno sí se estén escuchando voces como esta y se estén incorporando a los diálogos y debates del proceso de reactualización de la formación.
Un saludo.