
El poner al frente de un Ministerio a una persona que es parte interesada de la legislación que pretende aprobar es un error político mayúsculo. ¿Se imaginan ustedes a las víctimas del terrorismo promulgando las condiciones penitenciarias de los etarras?
Finalmente ayer (el día 21), y contra el pronóstico de las últimas semanas, la Disposición Final Segunda de la Ley de Economía Sostenible, conocida como la Ley Sinde, fue rechazada en la Comisión de Economía del Congreso, con los votos en contra de todos los grupos parlamentarios excepto del PSOE.
Éste ha sido el mayor varapalo que ha recibido la Ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, desde que tomara posesión de su cargo allá por abril del año pasado, en sustitución de César Antonio Molina. Su predecesor ya había sido muy criticado por sus posturas en favor de las asociaciones de creadores, pero la llegada al Ministerio de la que había sido Presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, a la vez que guionista y directora, auguraba un escenario aún peor, que se plasmó en esta desfachatez de ley.
El poner al frente de un Ministerio a una persona que es parte interesada de la legislación que pretende aprobar es un error político mayúsculo. En primer lugar, porque va en contra de toda ética política y profesional. En segundo, porque no conviene echar leña al ya muy vivo fuego que es la pésima concepción de los ciudadanos con su clase política. Y, por último, porque es una máxima política y legislativa que las personas directamente afectadas por un hecho concreto no deben entrar a legislar sobre el mismo. ¿Se imaginan ustedes a las víctimas del terrorismo promulgando las condiciones penitenciarias de los etarras? ¿O a los padres de niños asesinados al frente del Ministerio de Justicia para aprobar la pena de muerte para los mismos? Es, de todo punto, inadmisible.
Por ello, el presidente Zapatero debería plantearse si quiere sacar a toda costa una ley tremendamente impopular para la ciudadanía, pese al coste de perder aún más votos en las próximas elecciones, tan sólo por contentar a un lobby que, no por ser más poderosos que la mayoría de los ciudadanos que nos quejamos, son más importantes.
Publicado por Nacho Martín
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