EL TALEGO SE PERFECCIONA. LA CÁRCEL/LACALLE

La vida en común siempre ha necesitado de espacios en los que recluir a los que se negaban a vivir bajo las reglas establecidas, lejos de hacer aquí una apología sin sentido sobre este asunto si que diré que muchas veces esas reglas han sido y son bastante arbitrarias y que la reclusión nunca ha sido útil. La cuestión es que siempre ha habido un lugar en que encerrar, ocultar, alejar, aislar, … en un primer momento a cualquier persona diferente, sin muchas distinciones entre enfermos mentales, delincuentes, rebeldes, …

Más adelante esas distinciones dieron lugar a prisiones y sanatorios mentales. Centrándonos en las prisiones estas han ido perfeccionándose desde el encierro colectivo a las celdas individuales, el panóptico de Bentham, … pero nunca han acabado con las actitudes que pretenden abolir. Ante ese fracaso se pasó a convertirnos a todos en vigilantes los unos de los otros, a premiar la denuncia de comportamientos “desviados” o simples sospechas de ellos, ya ni siquiera es necesario cometer un crimen, como en la caza de brujas la simple denuncia es suficiente.

Más que incrementar la seguridad, todo esto lo que ha incrementado es la paranoia y el miedo, así que hemos dado un paso más en esta evolución de las prisiones, hemos convertido en nuestra cabeza el espacio público en un peligro, ya no es el lugar en donde relacionarnos sino el lugar donde nos pueden atracar y con esto nos hemos entregado al pretendido efecto disuasorio de las cámaras de vigilancia que crecen como champiñones en nuestras ciudades, a la “seguridad” de las “gated communities”; esas barriadas valladas en su perímetro con vigilantes en sus accesos,rejas en todas sus ventanas, focos, más cámaras…

Vamos, que ante el estrepitoso fracaso de la prisión como espacio de encierro hemos optado por convertir nuestro espacio vital en una prisión, hemos sacado el talego a la calle, … que listos somos.

PD: libros interesantes pueden ser “Control urbano: la ecología del miedo” de Mike Davis, “La ciudad cautiva” de José Miguel G. Cortés, “El panóptico” de J. Bentham y el eterno “Vigilar y castigar” de M. Foucault.

EL TALEGO SE PERFECCIONA. LA CÁRCEL/LACALLE

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