
Joan Benach y Carles Muntaner
1. ¿Quién prepara las guerras? Tras las masacres de Hiroshima y Nagasaki, el general Groves, director militar del proyecto Manhattan, dijo: “La guerra es un acto de fuerza” y para ella “no hay límite alguno”, afirmando que la muerte por radiación era “una manera muy placentera de morir”. Después de la II Guerra Mundial, EEUU siguió desarrollando un sistema militar planetario hegemónico donde un complejo político-económico-militar financia públicamente un conglomerado de empresas con intereses corporativos y políticos entrelazados. Un ejemplo es la empresa Blackwater (ahora Xe), cuyos soldados escapan al control estatal. En 2009, el gasto militar de EEUU (casi la mitad del mundo) fue de 534.000 millones de dólares, sin incluir guerras como Irak (más de tres billones de dólares). Los países europeos lideran el ránking mundial de 2010 de países exportadores de armas, en el que España ocupa el sexto lugar.
2. ¿Cuántos y quiénes mueren? En el siglo XX, murieron por las guerras 181 millones de personas. En el genocidio de Irak murió más de un millón de personas, sin contar los soldados estadounidenses y de otros países, fuerzas de seguridad, periodistas y cooperantes. Hoy, cuatro de cada cinco muertos son civiles, la mayoría de clases populares. Entre los 400.000 soldados estadounidenses fallecidos en la II Guerra Mundial, Corea, Vietnam e Irak las víctimas fueron sobre todo pobres. Además, las muertes se subestiman. Por ejemplo, los estadounidenses creen que en Vietnam murieron 50.000 estadounidenses y 100.000 vietnamitas en lugar de entre los 4 y 5,5 millones que realmente murieron.
3. ¿Cómo engañar a la población? El político estadounidense Hiram Johnson apuntó que la verdad era la primera víctima de la guerra; y Orwell señaló que el lenguaje político se diseña para que las mentiras suenen como verdades. Göring, segundo de Hitler, reconoció que, como la gente no quiere la guerra, se debe ocultar y manipular: “Todo lo que tienes que hacer es decirles que están siendo atacados y denunciar a los pacifistas por falta de patriotismo”. En la guerra de Vietnam, el presidente y el Pentágono mintieron sobre el incidente del golfo de Tonkin para convencer al pueblo de ir a la guerra. Las filtraciones de Wikileaks y los estudios han enseñado como se emitieron centenares de declaraciones falsas sobre las armas de destrucción masiva en Irak o los vínculos iraquíes con al-Qaida.
4. ¿Cuál es su impacto global? El impacto de las guerras en la salud pública es inabarcable. Además de muertos y heridos, pensemos en el impacto sobre la salud física y mental en las víctimas de la tortura y en las mujeres y niñas que sufren violencia sexual, los millones de refugiados y desplazados y los mutilados por millones de minas. Pensemos en la huida de técnicos, médicos, educadores y profesionales, los efectos sanitarios agudos y crónicos por contaminantes del aire, tierra y agua de armas químicas, biológicas y nucleares, la destrucción ecológica del paisaje, la biodiversidad y la alteración de ecosistemas por las múltiples actividades militares.
5. ¿Qué podríamos hacer sin guerras ni ejércitos? Los costes de la guerra restringen los recursos sociales y de salud. Cada arma, cada buque, cada estación militar, cada soldado, roba recursos imprescindibles para reducir la pobreza, el desempleo, el analfabetismo, la desigualdad. El coste del gasto militar mundial de un hora equivale a la iniciativa de dos décadas de erradicar la viruela; el coste de medio día, permite pagar la inmunización completa de todos los niños del mundo por enfermedades infecciosas; el coste de tres semanas permitiría pagar la atención primaria de salud para los niños de los países pobres, el suministro de agua potable y la inmunización.
6. ¿Un mundo sin guerras? Muchos autores y políticos han planteado que la violencia y la guerra son “irremediables”. McNamara, arquitecto de la guerra del Vietnam, dijo que no erradicaremos las guerras, “no vamos a cambiar la naturaleza humana”. Al recibir el Nobel de la Paz, Obama afirmó no tener duda de que la maldad existía y que decir que la fuerza podía ser necesaria era “reconocer la historia, las imperfecciones del hombre y los límites de la razón”, en una velada justificación de la escalada militar en Afganistán. Muchos otros creen que la guerra es un fenómeno asociado con conflictos sociales evitables. El antropólogo Douglas Fry ha documentado decenas de sociedades con niveles de agresión mínimos, apuntando que la guerra no es inevitable. Su prevención requiere analizar los conflictos e intereses geopolíticos, el negocio militar de las clases y países dominantes y las mentiras reproducidas en los medios, pero también educar en valores y actitudes antibélicos y pacifistas, y desarrollar movimientos como los encabezados por Gandhi y Martin Luther King.
En la víspera de Navidad de 1914 en la I Guerra Mundial, algunos soldados del frente occidental empezaron a cantar Noche de Paz, que enseguida se propagó por las trincheras. No hubo disparos. Los soldados dejaron sus armas para ir a tierra de nadie y confraternizar. La no declarada tregua hizo que, por unas horas, estallara la paz. La guerra puede evitarse. La paz se puede construir. También está en nuestra naturaleza.
Joan Benach y Carles Muntaner es Profesores de Salud Pública en la Universitat Pompeu Fabra y la Universidad de Toronto. Miembros del Grupo de Investigación en Desigualdades en Salud (Greds-Emconet, UPF).
Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/2868/sobre-la-guerra-y-la-salud-publica/
Iraq: »Investigación vincula aumento de cáncer y defectos de nacimiento en Falluja con ataques de EEUU»
Por: The Guardian-Traducción Ivana Cardinale para Aporrea
Fecha de publicación: 31/12/10
31 de diciembre de 2010.-Un estudio que examinó las causas de un dramático aumento en los defectos de nacimiento en la ciudad iraquí de Falluja, por primera vez concluyó que el daño genético pudo haber sido causado por el armamento utilizado en los ataques de EEUU que se llevaron a cabo hace seis años.
La investigación, que será publicada la semana entrante, confirma estimaciones anteriores reveladas por el diario británico The Guardian, de un gran e inexplicable aumento de cáncer y defectos crónicos del tubo neural, cardíacos y óseos en recién nacidos. Los investigadores encontraron que las malformaciones están cerca de 11 veces más elevado que los índices normales, y aumentó a niveles sin precedentes en la primera mitad de este año — un período que no ha sido medido en informes anteriores.
Las conclusiones, las cuales serán publicadas en la Revista Internacional de Investigación del Medio Ambiente y Salud Pública, llegan antes de un muy esperado estudio sobre la salud genética en Falluja de la Organización Mundial de la Salud. Le siguen dos alarmantes estudios anteriores, uno de los cuales encuentra una distorsión en la proporción de sexos de los recién nacidos desde la invasión a Irak en 2003 — un descenso de 15% en nacimientos de varones.
«Sospechamos que la población está crónicamente expuesta a un agente ambiental», dijo uno de los autores del informe, el toxicólogo ambiental Mozhgan Savabieasfahani. «No sabemos cuál factor ambiental es, pero estamos realizando más pruebas para encontrarlo».
El informe identifica a metales como potenciales agentes contaminantes que afectan a la ciudad — especialmente entre las mujeres embarazadas. «Metales están implicados en la regulación de la estabilidad del genoma», señala el informe. «Como efectores ambientalistas, los metales son potencialmente buenos candidatos para causar defectos de nacimiento».
Los resultados probablemente eviten la especulación de que los defectos fueron causados por rondas de uranio empobrecido, los cuales fueron muy utilizados en dos largos ataques en la ciudad irakí en abril y noviembre de 2004. Las rondas, las cuales contienen radiación ionizada, son un componente central de los arsenales de numerosos militares y milicias.
Sus efectos han sido puestos en tela de juicio, con algunos científicos afirmando que los mismos dejan atrás un residuo tóxico, causado cuando la ronda — ya sea por un asalto de rifle o pieza de artillería — explota a través de su objetivo.
El informe reconoce que otros residuos pueden también ser responsables por los defectos. «Muchos conocidos contaminantes de guerra tiene el potencial de interferir con el desarrollo normal embrionario y fetal», indica el informe. «El efecto devastador de dioxinas en la salud reproductiva del pueblo vietnamita es bien conocido».
El gobierno de Irak ha construido un nuevo hospital en Falluja, pero los obstetras se han quejado que están todavía abrumados por el gran número de serios defectos de nacimiento. El ejército de EEUU ha negado que es responsable de algún contaminante dejado atrás en la ciudad u otro lugar en Irak, mientras continúa su segura salida del país que ha ocupado por casi 8 años.
Expresó que los iraquíes que quieran denunciar pueden hacerlo. Varias familias entrevistadas por The Guardian en noviembre de 2009 afirmaron que denunciaron pero no han recibido respuesta.
La Organización Mundial de la Salud estima iniciar su investigación el año entrante. Sin embargo, existen temores que de que una extensa investigación no pueda ser posible en la todavía volátil ciudad que aún experimenta asesinatos y bombardeos.
«Una epidemia de defectos de nacimiento se esta destapando en Falluja», dijo Savabieasfahani. «Esta es una seria crisis de salud pública que necesita atención mundial. Necesitamos investigación objetiva e independiente de las posibles causas de esta epidemia.
Invitamos a científicos y organizaciones a contactarnos para poder ganar la fuerza para dirigir este gran asunto de salud pública».