El afán defensivo de los líderes políticos empujado por el beneficio económico de centenares de empresas armamentísticas esta hipotecando el futuro de millones de jóvenes y esta sumiendo la región en una espiral de violencia sin precedentes.

Durante más de 400 años, de 1517 a 1917, Oriente Medio fue una región unificada en donde las comunidades florecieron y las relaciones entre las familias eran positivas. A partir de ese período, la región entra gradualmente en una situación de tensión y conflictividad que desemboca en 3 guerras árabe-israelíes (1948, 1967 y 1973), enfrentamientos de Israel contra el Líbano (1978, 1982, 1993, 1996 y 2996) y dos Intifadas palestinas (1987 y 2000). Asimismo, a partir de los 80 se inicia un conflicto brutal entre Irak e Irán, la Primera y Segunda Guerra del Golfo, y la última ocupación de Irak liderada por Estados Unidos. Estos conflictos armados arrojan un total de 1.800.000 vidas humanas perdidas[1].

Además del trágico coste humano, el conflicto en Oriente Medio esta provocando costes medio ambientales, económicos, políticos y sociales incalculables. El afán defensivo de los líderes políticos empujado por el beneficio económico de centenares de empresas armamentísticas esta hipotecando el futuro de millones de jóvenes y esta sumiendo la región en una espiral de violencia sin precedentes. La carrera nuclear puede ser el último capítulo de esta historia de violencia, un apocalipsis nuclear podría acabar con la vida de 50 millones de personas[2].

Ante este panorama, la construcción de paz en la región árabe se convierte en una necesidad. Movimientos y organizaciones noviolentas están trabajando en esta dirección a través diversas acciones que van desde actividades de fomento de la cultura de paz hasta acciones de incidencia política contra la proliferación de armas ligeras. Hasta el momento, estas organizaciones han sido muy activas en sus países y han acumulado mucha experiencia. Sin embargo, las relaciones de estos actores con otros similares en países de la región es prácticamente inexistente.

En esta sentido, el pasado 3,4 y 5 de diciembre Nova organizó en cooperación con la Red Noviolenta en los Países Árabes (NNAC en su acrónimo en inglés) y la organización libanesa Permanent Peace Movement (PPM) las III Sesiones sobre Noviolencia de la región árabe. Bajo el subtítulo; “El rol de la sociedad civil en el proceso de cambio pacífico en la región” 30 representantes de movimientos y organizaciones noviolentas de 11 países de la región árabe (Marruecos, Algeria, Egipto, Sudán, Yemen, Líbano, Siria, Palestina, Jordania, Irak y Kuwait) se reunieron en las montañas libanesas de Broumana para fortalecer las estrategias de transformación de los conflictos a través de la noviolencia.

Las primeras discusiones de la cumbre descubrieron aquellos elementos que unen las sociedades árabes y las luchas de transformación político-social. En este sentido, los líderes noviolentos coincidieron en afirmar la estigmatización de la palabra paz. Las sociedades de la región perciben con sospecha y recelo los procesos de paz que se proponen debido a las promesas incumplidas durante las últimas décadas. Este problema toma su máxima expresión en los procesos de paz entre Palestina e Israel. A modo de ejemplo, los acuerdos de paz de Oslo de 1993 en lugar de solucionar el conflicto, legitimo la ocupación y eximió de responsabilidad a Israel como Estado ocupante. Desde entonces, la comunidad internacional se hace cargo prácticamente de mantener los servicios sanitarios, educativos, entre otros, de la población palestina. La última tentativa de paz en 2010 demostró la poca disposición de los líderes israelíes para la paz al no solo no desmantelar los asentamientos de colones, sino promover su construcción acelerada. En 1993 se contabilizaban 269.200 colones en Cisjordania y Jerusalén Este; en 2007 esta cifraba aumentaba hasta 483.453.

Los movimientos noviolentos que participaron en las sesiones de Beirut coincidieron que para construir una sociedad en paz era necesario emplear medios noviolentos. Debido a la historia de guerras que ha asolado a la región, existe una violencia estructural que inunda todos los sectores de la sociedad (la familia, la escuela, el trabajo) y que provoca que los conflictos entre personas se solucionen con más violencia. Para ello, se acordó que uno de los primeros objetivos de la red era la promoción de la cultura de paz a través del intercambio de recursos, formadores y experiencias.

Desde un punto de vista político, también se discutió la importancia de dar apoyo a procesos de reconciliación en aquellos países que habían sufrido guerras inter-étnicas o que existía violencia sectaria entre comunidades religiosas. Para ello se considero que era esencial reforzar los elementos que conectan a las comunidades enfrentadas y reducir aquellos factores que dividen como por ejemplo, la compensación e integración de víctimas de la violencia, reducir los discursos fundamentalistas de líderes religiosos o la abolición de la pena de muerte como mecanismo para hacer justicia.

Durante las conferencias, fue obvio que para las organizaciones era prioritario sus luchas internas en cada país, pero se hizo también evidente la necesidad de intercambiar experiencias en el marco de trabajo de la NNAC y sobretodo se cristalizo la necesidad de ir creando una estrategia regional para trabajar problemas también regionales como la proliferación de armas ligeras (En Yemen, por ejemplo, existen 9 millones de armas ligeras) y la amenaza nuclear que provocan una gran inversión económica y política para producir armas y defenderse de las mismas, mientras que se reduce el gasto sanitario y/o educativo.
Después de 3 jornadas de trabajo intensivo, los líderes noviolentos de estos 11 países de la región árabe acordaron participar en la Red Noviolenta en los Países Árabes, reforzar sus lazos y apoyar el desarrollo gradual de una estrategia regional noviolenta. De momento, el paso inmediato de la NNAC será continuar siendo un espacio para el intercambio de experiencias y recursos para fomentar la cultura de la paz y la noviolencia como instrumento de transformación de los conflictos. Todo ello para construir sociedades pacíficas basadas en el concepto de ciudadanía como elemento de convivencia[3]

Felip Daza


1] Strategic Foresight Group of IEMED, (2010), El Coste del Conflicto de Oriente Medio, IEMED, Barcelona, pag. 43

[2] Strategic Foresight Group of IEMED, idem.

[3] KYMLICKA, N., (2000), Citinzenship in Diverse Societies, University Press, Oxford


Fuente: http://noviolencia.nova.cat/noticia/la-noviolencia-como-estrategia-del-mundo-arabe