Música de película de cine negro. El novato al volante pregunta: «¿El cinturón?». «No lo llevo», responde resabiado el inspector de policía que lo ha visto todo en la calle y que no se va a dejar importunar por una pregunta estúpida. Putos novatos.Si uno se ha metido hasta dentro en la jungla de la calle, no necesita esas mariconadas para seguir vivo. Un artista callejero se acerca a la ventanilla. El poli le da unas monedas. Quién sabe. Quizá haya que echar mano de él en algún caso. Puede saber algo. El brazo apoyado en la puerta del coche. Que sepan que estás ahí. Vigilando la calle. Hay monstruos por ahí fuera. Charlas con los vecinos. Es bueno que los contribuyentes sepan que estás alerta. Aunque luego no hagan más que dar el coñazo con los robos y otras historias. Pringaos. Músicos callejeros en el paseo marítimo. Seguro que son unos yonkis. Cualquier día vengo para meterles un susto. Un alto en la gasolinera. El poli aprovecha para comprar el Marca. Es el único periódico que dice la verdad. Todos los demás sólo cuentan mentiras. Le compra un regalo al niño. No lo ve nunca. Toda esa mierda se la come la mujer. Él no está para esas cosas. Él está apatrullando la ciudad.

Y luego al final del turno, quizá unas cervezas con el pringao del colega. Si la noche se anima, puede ser el mejor momento para esa frase legendaria: «¿Nos hacemos unas pajillas?».

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