Cuando los hombres sufren por culpa del Poder, si supieran ser pacientes no tardarían en ser liberados. Pero se impacientan, recurren a las armas (al sable) y ponen en él su confianza. Por Dios, jamás se ha conseguido así un solo dia feliz.
Cuando los hombres sufren por culpa del Poder, si supieran ser pacientes no tardarían en ser liberados. Pero se impacientan, recurren a las armas (al sable) y ponen en él su confianza. Por Dios, jamás se ha conseguido así un solo dia feliz.