María José Rodríguez Rejas

México constituye un caso paradigmático para el estudio del proceso de militarización en América Latina. En él aparecen el conjunto de variables tanto externas como internas que podemos encontrar parcialmente en otros países de la región, incluido Colombia. Pero, además, la velocidad del proceso no tiene parangón. En poco más de una década hemos pasado de ser la excepción en cuanto a golpes de Estado, dictaduras militares e intervencionismo militar abierto3 en relación con la mayoría de los países de América Latina, a ser el referente de militarización regional junto con Colombia.

La militarización del país tiene profundas raíces que se extienden mucho más allá de la llamada lucha contra el narcotráfico. Esta es la parte en la que los medios de comunicación centran la atención del espectador pero más allá de esto, el proceso de
militarización es el resultado de dos tendencias que confluyen y se retroalimentan: el
Proyecto de Defensa Hemisférica4 que responde a los intereses geoeconómicos y
geopolíticos de EU; y, por otro lado, la ortodoxia neoliberal que prevalece en el país. Por
razones de espacio, nos enfocaremos en este segundo punto.
Mientras en otros países del continente se han puesto en

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