
La víctima acababa su turno cuando su compañero, nada más llegar a trabajar, cogió el arma de la taquilla y le disparó en la cabeza.
L. P. / I. C. / T. D. / N. C.
Un policía local de Bétera (Valencia) mató anteayer presuntamente a otro de un disparo y luego se intentó suicidar de un tiro en la cabeza, según informaron ayer fuentes cercanas al caso. El suceso se registró poco antes de las 6.00 horas en los vestuarios del retén, cuando el fallecido acababa su jornada laboral y el homicida, que se encontraba anoche hospitalizado en estado crítico, llegaba para empezar su turno. Sin mediar palabra N. D., de 31 años, fue a la taquilla, sacó su pistola y le disparó en la cabeza a Enrique Moreno, de 33 años, que murió allí mismo. Acto seguido se pegó un tiro en la mandíbula, a pesar del intento de varios compañeros que se encontraban en el vestuario de evitar su suicidio.
Las causas del homicidio se investigan y todo indica que había un problema personal entre ambos. Habían sido buenos amigos hasta que hace varios meses el fallecido pidió el cambio de turno para no coincidir con el agresor, por razones desconocidas.
El supuesto asesino, nacido en Valencia y que trabajaba en Bétera desde hacía unos ocho años, fue trasladado en una ambulancia del Samu hasta el Hospital La Fe de Valencia, donde quedó ingresado en estado crítico tras sufrir pérdida de masa encefálica. En cuanto al fallecido, que aún llevaba puesto el uniforme, no se procedió al levantamiento de su cadáver hasta más de tres horas después del suceso, sobre las 9.00 de la mañana, en un municipio completamente consternado por lo sucedido.
Ambos eran solteros y vivían con sus padres, aunque el progenitor del presunto homicida murió hace tres meses, hecho que al parecer le había afectado mucho. El padre de la víctima había sido policía rural y conserje en el municipio, y su hijo, nacido en Bétera, llevaba al igual que su agresor unos ocho años en el cuerpo, teniendo los dos plaza fija.
El alcalde de Bétera, Juan Manuel Aloy, señaló a este medio que tanto el fallecido como el homicida contaban con una «hoja de servicio ejemplar» y que eran «muy buenos agentes». Fuentes municipales señalaron que lo sucedido era algo «insospechable» y que ha sido un golpe «muy duro» para este municipio, que cuenta con unos 20.000 habitantes y se ubica en comarca del Camp del Túria.
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