
Ailín Bullentini
Página 12
Sylvain Poosson es profesor de Literatura Hispanoamericana y director de Estudios Internacionales de la Universidad de Hampton. Nació en Costa de Marfil, en donde estudió, ejerció el periodismo y participó de la llegada de la democracia, a principios de la década del ’90. Aunque esté lejos, sabe analizar y conoce con detalles la realidad de su país, que en los últimos meses le quitó el sueño: “Gbagbo cometió muchos errores. Pero es el padre de la democracia, militó más de veinte años en la política de su país y esperó por un proceso de elecciones democráticas para acceder a la presidencia. No es golpista, respeta los derechos de su pueblo. Ouattara, en cambio, es un asesino sin piedad y codicioso que haría cualquier cosa por sentarse en el sillón del poder”, comparó en una charla telefónica en la que Página/12 lo consultó sobre su punto de vista respecto de la crisis en el país africano.
–Los medios occidentales muestran a un Laurent Gbagbo acorralado y cuentan las horas para que las tropas de Ouattara, ayudadas por Francia y la ONU, lo arranquen del poder. ¿Qué hay de cierto en esto?
–Se ve que la comunidad internacional no lo conoce. Gbagbo es capaz de morir ahí. No creo que se entregue tan fácilmente a las fuerzas de Ouattara. El tema es que la información que llega sobre el conflicto está filtrada, en su mayoría, por la prensa francesa, que cuenta la historia oficial. Pero hay que tener cuidado, sobre todo respecto de temas internacionales en los que Francia tiene intereses en juego, la prensa de su país juega para ellos, casi como si fuera su empleada.
–¿Por qué Francia interfirió en Costa de Marfil?
–Uno de los principales puntos de la plataforma de Gbagbo para las elecciones de noviembre se basó en un rediseño de la política económica del país, que indefectiblemente afectaba a Francia y a los negocios que ese país tiene en la nación africana. El 85 por ciento de las divisas que sostienen la economía de Costa de Marfil están depositadas en bancos franceses. Francia tiene 2500 empresas en Costa de Marfil y se reparte con Inglaterra la compra de la producción de petróleo y cacao –base de la economía marfileña– de mi país. Costa de Marfil gana, por la venta de esos productos, el 12 por ciento de las ganancias que genera Francia con su reventa. Esa es la amenaza a la que se enfrenta Francia si Gbagbo sigue en la presidencia. Cuando fue ministro de Economía –entre 1990 y 1993–, Ouattara se encargó de vender todas las empresas estatales a capitales privados, en su mayoría extranjeros. París se benefició enormemente.
–¿Qué hizo Gbagbo para cambiar esta realidad, durante los diez años que ejerció la presidencia?
–No pudo hacer mucho. Asumió la presidencia en 2000 y tres años después las milicias rebeldes del norte del país, con armas y mercenarios de Burkina Faso y el apoyo escondido de Francia, intentaron culminar su gobierno, matándolo. Ouattara apoyó ese golpe. Finalmente lo dejaron vivo, pero desataron una guerra civil y vertieron la sangre de centenares de inocentes en las calles. El país quedó dividido en dos: norte, bajo el mando de los rebeldes, y sur, con Gbagbo, que acabó negociando el poder completo. Se quedó en la presidencia, pero nombró al líder de los rebeldes, Guilliame Soro, como primer ministro. Desde entonces, nunca más pudo avanzar dos pasos sin la amenaza de poner en rojo vivo al país. Perdió todo manejo.
–El mandato presidencial de Gbagbo se venció en 2005. ¿Por qué atrasó cinco años las elecciones?
–Cometió miles de errores como presidente. El principal es haber permitido que la corrupción contaminara cada rincón de su gabinete. Pero no fue él quien no quiso que se realicen elecciones: fue Soro, a través de la amenaza permanente de violencia y sus aportes constantes para mantener al país dividido, que no permitieron la instauración de un ambiente propicio para los comicios. A Soro y los rebeldes del norte les convenía mantenerse en el poder debido a los negocios ilegales del tráfico de cacao. Incluso en noviembre de 2010, Gbagbo alertó sobre la inconveniencia de llevar a cabo elecciones democráticas, con tanta violencia en las calles.
–¿Por qué no se pudo definir aún el proceso electoral de noviembre?
–Ouattara hubiera ganado la presidencia si no hubiera maltratado tanto a la población. Las tropas de rebeldes mataron y sembraron el miedo para que él se alce en la presidencia. Mujeres fueron violadas; miles de marfileños fueron asesinados por esas bestias, con la venia de Francia, para atemorizar a otros y ganar votos. Las elecciones no fueron libres ni democráticas. La Comisión Electoral Independiente, que le dio la victoria a Ouattara, tiene 22 miembros, de los cuales 20 son adictos a Ouattara. Cuando esos resultados preliminares llegaron a la Corte Suprema, esa autoridad consideró que había signos de fraude, pero no ordenó su nulidad y la realización de un nuevo proceso.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-165801-2011-04-08.html
Comunicado de prensa de ATTAC Gabon
Sobre la cruzada imperialista en Costa de Marfil y en Libia
Attac Gabon
Traducido para Rebelión por Susana Merino
Attac Gabon sigue con estupor la evolución de la actualidad internacional, especialmente las crisis de Libia y de Costa de Marfil.
Costa de Marfil es víctima de la enésima agresión imperialista fomentada por el gobierno francés con la anuencia de las Naciones Unidas. El mismo gobierno, que es necesario recordar estuvo implicado en la crisis en 2002, no ha dudado en involucrarse activamente en la revuelta de las Fuerzas Nuevas convertidas en FRCI (Fuerzas Republicanas de Costa de Marfil) y en la caída con extrema violencia del presidente “saliente” Laurent Gbagbo para instalar en el poder a Alassane Ouattara, ¿tan democráticamente elegido? Actuando así Francia se ha convertido en cómplice de todos los crímenes de guerra y exacciones a los civiles, cometidas por las fuerzas a lo largo de toda la campaña, participando en los combates, cañoneando reiteradamente polos estratégicos de Abidjan incluidos campamentos militares que albergaban a numerosas familias.
Miles de kilómetros más al norte en Libia deploramos las maniobras colonialistas que se dirigen preservar y a consolidar intereses imperialistas bajo el pretexto de la asistencia humanitaria ¿Por qué recurrir a la opción militar cuando habrían podido encontrarse soluciones pacíficas? La propuesta venezolana de crear una comisión internacional humanitaria para apoyar la paz y la integridad de Libia fue aceptada por el régimen de Gadafi. La Unión Surafricana también propuso el nombramiento de un alto representante para continuar las negociaciones de salida de la crisis, igualmente aceptada por el régimen de Gbagbo y las Naciones Unidas pero ignorada por Ouattara que fortalecido por los apoyos occidentales ha iniciado hostilidades militares.
¿Como explicar que Francia y la “comunidad internacional” se hayan interesado tan súbitamente por los valores democráticos y se preocupen de la suerte de algunos pueblos mientras al mismo tiempo sostienen otras dictaduras desprestigiadas por sus propios pueblos hace ya mucho tiempo? ¿Qué democracia pretenden promover en Costa de marfil el gobierno francés y Nicolás Sarkozy o en otras partes de Africa a costa de bombardeos y al precio de miles de vidas humanas, cuando sabemos cómo está gobernada la propia Francia (reforma de las jubilaciones protestada, expulsión de gitanos, ratificación del tratado europeo pese al no de los franceses, falta de todo control parlamentario sobre el funcionamiento del Estado…) cuando se ve de qué manera esta misma Francia instala y mantiene sanguinarias dictaduras en el continente?
Attac Gabon comprueba una vez más la ambigüedad de las Naciones Unidas y se pregunta sobre el verdadero papel desempeñado por esta organización. También deploramos el papel jugado por los medios internacionales dominantes en el tratamiento de esas dos crisis, medios que se han lanzado a una verdadera campaña de desinformación y de alienación de la opinión pública universal.
Deploramos igualmente la ausencia de la Unión Africana a la que cuesta hablar con una misma voz y tener peso en el tablero mundial cuando se debaten problemas africanos.
Condenamos entre otras cosas la represión en Francia como también contra las manifestaciones contra las guerras de las potencias imperialistas en África como los errores policiales que las acompañan con el arresto de los responsables del DIAGAU (Diáspora Gabonesa Unida) en las manifestaciones pacíficas realizadas en París y de otros camaradas en Camerún.
Attac Gabon pide :
– Detener inmediatamente todas las hostilidades militares para iniciar un diálogo sincero entre las partes.
– Retirada inmediata de todas las fuerzas francesas implicadas en Costa de Marfil.
– La inmediata dimisión del representante del Secretario general de las Naciones Unidas Young Yin Choï y su reemplazo por un diplomático neutral que deberá devolver a las fuerzas de la ONUCI su misión fundamental como la describe la resolución 1975.
– La puesta en marcha de una comisión investigadora internacional con integrantes de la sociedad civil para investigar la exacciones cometidas sobre los civiles, identificar las responsabilidades y las implicaciones internacionales y encarar un procedimiento penal.
– La reforma en profundidad de las Naciones Unidas para lograr un mayor consenso en las decisiones y la emergencia de las voces de los países “débiles”; invitamos a los diferentes Estados a encarar la simple y pura disolución de esa organización para no continuar con la legitimación de las campañas imperialistas.
Hacemos igualmente un llamado a la toma general de conciencia y a la solidaridad entre los pueblos del mundo, rehenes de un sistema dirigido por personas sin sentido ético ni valores morales y que no dudan en recurrir al uso de toda clase medios para lograr sus fines.
http://gattac.org/index.php?option=com_content&view=article&id=29:sur-la-croisade-imperialiste-en-cote-divoire-et-en-libye&catid=1:communiques-de-presse&Itemid=13
COSTA DE MARFIL | Ha sido parcialmente destruida
La ONU y Francia atacan la residencia de Gbagbo para ‘neutralizar’ su armamento
La operación Licorne de las Naciones Unidas y la fuerzas francesas hizo disparos este domingo «para neutralizar las armas pesadas» en las cercanías del palacio y la residencia del presidente saliente, Laurent Gbagbo, en Abiyán y en varios campamentos militares, según anuncia un portavoz de la misión.
Francia «no tiene otro propósito» que «asesinar» al presidente saliente Laurent Gbagbo, dijo este domingo el portavoz del gobierno de Gbagbo, Ahoua Don Mello, denunciando el ataque de las fuerzas de la operación Licorne «en la residencia del jefe de Estado».
La residencia de Gbagbo ha sido parcialmente destruida por los misiles franceses y de Naciones Unidas lanzados este domingo, según afirma el portavoz del gobierno.
«Helicópteros de la ONU y franceses continúan disparando contra la residencia del presidente Gbagbo, que ha sido parcialmente destruida», explica Ahoua Don Mello por teléfono.
«Hay humo saliendo de ella, pero no tenemos más detalles de los daños», dijo. Don Mello se negó a decir si Gbagbo estaba en la residencia en ese momento.
Precisamente los abogados franceses de Alassane Ouattara, pidieron este domingo a las Naciones Unidas y a Francia que «neutralicen a las fuerzas de Gbagbo y que lleven ante la justicia al candidato derrotado».
«Instamos a las fuerzas imparciales de ONU que saquen inmediatamente las armas pesadas, que neutralice a las milicias a sueldo de Gbagbo, que son una fuerza de ocupación ilegal, y que lleven ante la justicia al candidato derrotado», escribió Jean-Paul Benoit y Jean-Pierre Mignard, abogados de Ouattara en un texto publicado París.
Este texto fue escrito «por nuestra propia iniciativa, con el acuerdo del Sr. Ouattara», agregan.
«Es urgente. La supervivencia de las poblaciones de Abiyán ha amenazado la seguridad física de Alassane Ouattara y su gobierno está involucrado», continuó el abogado, mientras que el hotel donde Ouattara y su gobierno tienen su cuartel general fue atacado el sábado por las fuerzas de Gbagbo.
«La credibilidad de las instituciones internacionales-ONU, Unión Africana, la CEDEAO, la Unión Europea puede verse perjudicada», continuó el abogado, afirmando que «la no acción engendra violencia, la fuerza legítima es el siervo de la ley internacional» y que «de hecho mejora al usurpador y su sistema».
Por su parte, las fuerzas del presidente marfileño saliente, Laurent Gbagbo, denunciaron este domingo lo que consideran una «ocupación ilegal del puerto y del aeropuerto» de Abiyán por parte de las fuerzas francesas que llevan a cabo la operación Licorne.
El mandatario saliente acusó a las fuerzas galas de «ocupación ilegal del Puerto Autónomo de Abiyán, patrimonio del Estado, en flagrante violación del mandato que le asigna la ONU».
«El Gobierno de la República de Costa de Marfil considera esta acción ilegal e ilegítima por parte de Francia, cuyo ejército se ha transformado en una fuerza de ocupación y colonización de un país soberano bajo el pretexto falaz de proteger a sus ciudadanos», reza la nota.
También las fuerzas de Gbagbo negaron este domingo haber atacado el Hotel Golf, sede del Gobierno de Ouattara, y tacharon esas informaciones de «montaje», en declaraciones a la emisora de la Misión de las Naciones Unidas en Costa de Marfil.
El Mundo