Behean, euskeraz

NO A LA GUERRA, OTRA VEZ.

GERRA INPERIALISTARIK EZ

La plataforma contra la guerra en Libia formada por los colectivos
Ekologistak Martxan, Komite Internazionalistak, Kakitzat, Queer Ekintza,
STEE-EILAS, CGT, KEM-MOC, Paz y Dignidad, GKK ha realizado hoy, lunes, una acción con la que denunciamos a los partidos políticos PNV, PSOE, PP y UPyD, quienes junto a CIU, ERC, ICV, CC y UPN apoyaron el 22 de marzo de este año la guerra en Libia.

La acción ha consistido en utilizar su cartelería electoral para mediante un bocadillo, con el lema “Yo voté SÍ a la GUERRA en Libia”, identificar a los partidos políticos que han apoyado sin reservas el ataque bélico a Libia.

De esta manera, denunciamos el uso de la guerra como fórmula de resolución de un conflicto en el que, como siempre, el sufrimiento lo pagará la población civil libia con muerte, destrucción y miseria. Y en donde han primado los intereses económicos y geoestrátegicos frente a aquello que
supuesta e hipócritamente defienden: la libertad y la democracia. Destacamos
el papel del estado español que durante el primer semestre del 2.010 exportó
a Libia equipamiento militar por valor de 6,8 millones de euros. Un ejemplo
cercano es la empresa vasca ITP, que el año pasado firmó un acuerdo de
colaboración con Libia para realizar el mantenimiento y reparación de
aviones militares libios.

Por otro lado, convocamos a la sociedad civil a participar el próximo
viernes, 20 de mayo, a las 19’30 horas en una cadena humana que unirá la
sede del PSE-EE-PSOE (sita en la calle Alameda Rekalde, 27) con el gobierno
civil. Y así, insistir en la denuncia de los partidos políticos que apoyan
la guerra en Libia, de la misma manera que lo hicimos en la sede del PNV el
pasado 16 de abril.

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NO A LA GUERRA, OTRA VEZ.

GERRA INPERIALISTARIK EZ

Libiako Gerraren kontrako plataforma; Ekologistak Martxan, Komite
Internazionalistak, Kakitzat, Queer Ekintza, STEE-EILAS, CGT, KEM-MOC, Bakea
eta Duintasuna, GKK…kolektibotaz osaturik, EAJ, PSOE; PP eta UPyD alderdiak
salatzeko akzio bat egin du gaur astelehena. Alderdi Hauek CIU, ERC, ICV, CC
eta UPN alderdiekin batera ekainaren 22an Libiako gerrari baietza eman
zieten.

Akzioa beraien hauteskundeetako karteletan ogitarteko bat “Nik baiezkoa
eman nion Libiako gerrari” lemarekin jartzea izan da, erreparorik gabe
libiaren aurkako erasoa baieztatu duten alderdien salaketa egiteko.

Horrela gatazkaren soluzio-bide bezala gerraren erabilera salatzen dugu non
honen ondorioak, beti bezala, populazio zibilak bere heriotza, sarraski eta
miseriarekin ordainduko baititu. Interes ekonomiko eta geo-estrategikoak
estatu hauek era hipókrita baten defendatzen omen dituzten bake eta
demokraziaren gainetik jarriak izan dira. Zentzu honetan, espainiar
estatuaren jokabidea azpimarratu nahi dugu, 2010eko lehen seihilekoan 6.8
milioi eurotan baloratutako material militarra esportatu baitzuen Libiara.
Gertuko adibide da, baita ere ITP euskal enpresa, iaz Libiarekin hegazkin
militarren mantenu eta konponketarako lankidetza akordioa sinatu zuena.

* *

Amaitzeko, Jendarte zibilari dei egiten diogu hurrengo ostiralean, Maiatzak
20, 19:30etan PSE-EE-PSOE egoítza (Alameda Rekalde, 27 kalean dagoena)
gobernu zibilarekin bat egingo duen giza kate baten parte artzera. Eta
horrela, Libiako gerrari baietza eman dioten alderdien salaketarekin
jarraitzea da gure asmoa, EAJren egoitzan apirilaren 16an egin genuen
bezala.

One thought on “Bilbao: Acción de denuncia a los políticos que votaron a favor de la guerra de Libia”
  1. Libia: reciclando a los hombres de Ben Laden
    Enemigos de la OTAN en Iraq y Afganistán, aliados en Libia: http://www.voltairenet.org/Enemigos-de-la-OTAN-en-Irak-y-en

    Un estudio «West Point» de diciembre de 2007 analizó el perfil de los combatientes extranjeros de la guerrilla y comprobó que yihadistas o muyahidines, de los que algunos eran posibles kamikazes, cruzaron la frontera siria hacia Irak durante el periodo 2006-2007, movimiento que se desarrolló bajo la supervisión de la organización terrorista internacional conocida como Al-Qaeda.

    Dicho estudio se basa en cerca de 600 fichas de ese «personal» confiscadas en el otoño de 2007 por las fuerzas estadounidenses y posteriormente analizadas en West Point siguiendo una metodología que tendremos la posibilidad de examinar después de haber presentado sus principales conclusiones. Los resultados de ese estudio [Documento disponible para su descarga al final de esta misma página] permitieron descubrir ciertos rasgos predominantes en la mentalidad y estructura de las creencias de las poblaciones del noreste de Libia, y permitieron determinar algunos aspectos importantes sobre la naturaleza política de la revuelta contra Kadhafi en esa región.

    Según los autores del informe de West Point, Joseph Felter y Brian Fishman, Arabia Saudita ocupa el primer lugar en cantidad absoluta de yihadistas enviados a Irak a luchar contra Estados Unidos y contra los miembros de la coalición durante el periodo en cuestión. Libia, cuya población es menos de la cuarta parte de la de Arabia Saudita, ocupa el segundo lugar. Arabia Saudita envió el 41% de los combatientes. Según Felter y Fishman, «Libia era el siguiente [país] en la lista de países de origen, con un 18,8% (112) de combatientes provenientes de ese país, de los que precisaron su nacionalidad.» Otros países muchos más poblados quedaban muy por debajo: «Siria, Yemen y Argelia eran los siguientes con 8,2% (49), 8,2% (48) y 7,2% (43) respectivamente. Los marroquíes representaban el 6,1% (36) de los efectivos y los jordanos el 1,9% (11).» Eso significa que al menos 1/5 de los combatientes extranjeros que ingresaban a Irak a través de la frontera siria venían de Libia, un país de apenas 6 millones de habitantes. La proporción de individuos deseosos de combatir en Irak era mucho más importante entre los libios que en cualquier otro de los países que apoyaban a los muyahidines. Felter y Fishman han subrayado que «casi el 19% de los combatientes de los expedientes de Sinjar venían sólo de Libia. Además, proporcionalmente Libia contribuyó mucho más que cualquier otra nación, según los expedientes de Sinjar, incluso en relación con Arabia Saudita.»

    Como señala [el periodista] Daya Gamage en un reciente artículo de Asia Tribune sobre el estudio de West Point, «…elemento inquietante para los estrategas políticos occidentales, la mayoría de los combatientes venían del este de Libia, precisamente del núcleo de la actual insurrección contra el coronel Kadafhi. Según el informe de West Point, la ciudad de Derna situada en el este de Libia envió a Irak más combatientes que cualquier otra ciudad [de Libia]. [El informe] sitúa en 52 el número de combatientes que llegaron a Irak provenientes de Derna, una ciudad de sólo 80 000 habitantes (la segunda fue la ciudad de Riad, en Arabia Saudita, ciudad que cuenta más de 4 millones de habitantes). Benghazi, la capital del gobierno provisional libio seleccionada por los rebeldes antikadhafistas, envió 21 [combatientes], cifra igualmente desproporcionada en relación con su población» [3]. La misteriosa Derna sobrepasó la metrópolis de Riad con 52 hombres contra 51. En cambio, Trípoli, el bastión de Kadhafi, ni siquiera aparece en las estadísticas.

    Felter y Fishman subrayan que «una amplia mayoría de los combatientes libios entre los que precisaron su ciudad de origen en las fichas de Sinjar vive en el noreste del país, específicamente en la ciudad costera de Derna con un 62,5% (52) y la de Benghazi con un 23,9% (21). Ambas [ciudades] están vinculadas desde hace mucho al militantismo islámico en Libia, especialmente a través de un levantamiento [orquestado] por organizaciones islamistas a mediados de los años 1990. El gobierno libio acusó a “infiltrados” provenientes de Sudán y Egipto de fomentar aquella revuelta, al igual que un grupo –el Libyan Islamic Fighting Group (jama-ah al-libiyah al-muqatilah)– conocido por contar en sus filas a veteranos afganos. Las insurrecciones libias fueron extremadamente violentas» [4].

    Otro aspecto muy notable de la contribución libia a la guerra contra las fuerzas estadounidenses en Irak es la marcada propensión de los libios del noreste a escoger el atentado suicida con bombas como principal método de combate. Como reporta el estudio de West Point, «entre los 112 combatientes libios fichados, el 54,4% precisó la naturaleza de su misión. De ellos, el 85,2% (51) inscribieron “atentado suicida con bomba” para describir el objetivo de su llegada a Irak» [5]. Lo cual significa que los libios del noreste son mucho más propensos a los atentados suicidas que todos los combatientes provenientes de otros países. «Los combatientes libios eran mucho más frecuentes en la lista de candidatos a kamikazes que los de cualquier otra nacionalidad (85% en el caso de los libios, 56% en el caso de los demás).» [6]

    El informe de West Point muestra claramente que los principales bastiones del GICL –que se convirtió posteriormente en AQMI– eran las ciudades de Benghazi y Derna. Lo anterior queda demostrado en una declaración de Abu Layt al-Libi, el sui generis «emir» del GICL, quien se convertirá posteriormente en uno de los líderes de Al-Qaeda. En el momento de la fusión de 2007, Abu Layt al-Libi, el emir del GICL, subrayó la importancia de la contribución de Benghazi y de Derna en el yihadismo islámico al declarar: «Es por la gracia de Alá que levantamos la bandera de la yihad contra ese régimen herético, bajo la dirección del Grupo Islámico Combatiente en Libia, que ha sacrificado la élite de sus hijos y de sus oficiales para combatir a ese régimen, y cuya sangre se ha derramado en las montañas de Derna, en las calles de Benghazi, en los barrios periféricos de Trípoli, en el desierto de Saba y en las arenas de las playas.»

    Estamos siendo testigos de un intento de la tribu Harabi por tomar el poder sobre las otras 140 tribus libias. Los Harabi ya tienen prácticamente el poder hegemónico en la región cirenaica. En el núcleo de la confederación Harabi se encuentra el clan El-Obeidat, dividido a su vez en 15 subclanes. Todas esas consideraciones pudieran no presentar más interés que el puramente académico, si no existiese esta evidente conexión entre las tribus Harabi, por un lado, y, por el otro, el GICL y Al-Qaeda.

    La tradición político-religiosa del noreste de Libia hace de esta región un terreno propicio para las sectas musulmanas más extremistas, y también la predispone a favor de la monarquía más que de las formas de gobierno más modernas que de las que es partidario Kadhafi. La tradición musulmana predominante es la de la orden Sanusi (o Senussi), una secta musulmana que se opone a Occidente. En Libia, la orden Sanusi está estrechamente vinculada a la monarquía, desde la época del rey Idris –puesto en el poder por los británicos en 1951 y derrocado por Kadhafi en 1969– quien era el jefe de la orden Sanusi. En los años 1930, los Sanusi organizaron la rebelión contra los colonos italianos respaldados por el general Graziano y su ejército. Hoy en día, los rebeldes usan la bandera de la monarquía y pudieran promocionar el regreso al trono de uno de los dos pretendientes provenientes del linaje de Idris. [En otras palabras], los sublevados libios están más cerca de la monarquía que de la democracia.

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