NOTA de Tortuga Internacional: Para cerrar el recorrido se expone un trabajo perteneciente a Maurizio Cattelan, que consiste en tres maniquíes de niños ahorcados que el autor colgó para su estreno en un árbol de la vía pública. Su idea generó tanta molestia entre los vecinos, que las piezas fueron retiradas por orden municipal.

Turín – La crueldad, la violencia irracional, el terrorismo y la muerte son los hilos conductores de una exposición que refleja el concepto que del mal han tenido los artistas a lo largo de varios siglos.

«El mal. Ejercicios de pintura cruel» es el título de esa muestra que hasta el 26 de junio próximo se podrá ver en el Palacete del siglo XVIII que servía a la familia Stupinigi para sus períodos de vacaciones, a las afueras de Turín (noroeste).

Los menores de catorce años sólo podrán recorrer la exposición si van acompañados de adultos, ya que la visión de algunos cuadros puede afectar a su sensibilidad.

El comisario de la exposición es Vittorio Sgarbi, crítico de arte, antiguo subsecretario del Ministerio de Cultura y hábil polemista con tendencias provocadoras.

La idea de la exposición le vino a Sgarbi mientras admiraba en un pueblo de Sicilia un cuadro de Antonello de Messina, «Ritrato di un uomo» (1476), en el que la faz del retratado, un ejemplo de maldad, había sido arañada, como si alguien hubiera querido hacer desaparecer la imagen para tranquilizar su conciencia y eliminar el malestar que le producía.

A partir de ahí ha montado una muestra que pretende recorrer la representación del mal, desde que artistas como el propio Antonello de Messina y El Bosco (1450-1516) introdujeron en sus cuadros facetas hasta entonces desconocidas y sobrecogedoras.

No obstante, la representación del mal en el arte es incluso anterior, como lo demuestra «La matanza de los inocentes», del Beato Angelico (1387-1455) o «El martirio de los santos Cosme y Damián», de Taddeo de Bartolo (1362-1422).

Unos 180 cuadros muestran lo que por el mal entendieron otros artistas posteriores, como Tiziano, con «Apolo desollando a Marsias»; Caravaggio, con «Muchacho mordido por un lagarto» y Rubens con «La medusa», sin olvidar que la representación de santos en el martirio también son un ejemplo de hasta dónde puede llegar la crueldad humana en el caso de trabajos de Ribera o Lorenzo Lotto.

La exposición llega hasta el arte contemporáneo, con obras inquietantes de Edvard Munch, Egon Schiele o Francis Bacon, así como otras del español Pablo Picasso y el estadounidense Andy Warhol para dar una idea panorámica de la violencia, la muerte y el miedo aplicadas con óleo.

Figura asimismo el retrato del dictador español Francisco Franco hecho por el italiano Renato Guttuso en la que su nariz es un símbolo fálico.

La intención de Sgarbi es identificar y circunscribir el mal no sólo a través de la pintura en diversas épocas, sino por medio de otras disciplinas, porque en nuestro tiempo la televisión, el cine, la fotografía y el cómic se ocupan también de reflejar la crueldad.

Por eso en el Palacete de los Stupinigi hay una muestra fotográfica, con imágenes de la Guerra de Secesión americana, los campos de concentración nazis, los atentados en Nueva York de 2001, los malos tratos a los prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Graib o las ejecuciones en la silla eléctrica.

En la llamada Mole Antonelliana de Turín, que alberga el Museo Nacional del Cine en Italia, habrá un ciclo de películas de temática dura y que no dejan indiferente, como «La naranja mecánica» (1971), de Stanley Kubrick; «Saló» (1975), de Pier Paolo Pasolini, o «Carrie» (1976), de Brian de Palma.

Todo para ilustrar, gracias a lenguajes variados, lo que causa pesadillas al ser humano, el sadismo y la perversidad, en esa lucha clásica entre el bien y el mal que en la exposición de Turín no tiene un final feliz.

La muestra que se desarrolla en Turín también ofrece al público la posibilidad de apreciar el mal visto a través del cine y la fotografía.

En el mismo Palacete de Stupinigi, donde se exhibe la retrospectiva de pinturas, es posible visitar un montaje cuyas imágenes reflejan diversas expresiones de la violencia humana. Las fotos se ambientan en la Guerra de Secesión estadounidense, los campos de concentración nazis y la ocupación de Irak, entre otros periodos.

En la Mole Antonelliana de Turín, en tanto, los espectadores pueden asistir a las funciones de filmes que tienen a la maldad como verdadera protagonista, entre ellos “La naranja mecánica”, de Stanley Kubrick, y “Carrie”, de Brian de Palma.