Cada vez queda más clara la naturaleza mafiosa de los llamados “rebeldes libios”. Y no es que Gadafi sea ningún santo, pero no deja de sorprender como los medios occidentales, todos a una, magnifican la represión del gobierno libio sobre la población civil al tiempo que disimulan hechos similares perpetrados por sus aliados “los rebeldes”. La facción rebelde demuestra ser altamente inoperante en lo militar. Por ahora ni con ayuda de todo el poder aéreo y naval de la OTAN y con más que generosa financiación de aquí y de allá, logran avanzar un milímetro en el tablero bélico. Quizá porque sus intereses y preocupaciones sean otras. Por ejemplo cómo llenarse los bolsillos lo más rápidamente posible entregando la riqueza petrolífera, gasística y de agua potable del país a los mejores postores empresariales de sus patrocinadores occidentales.

Como botón de muestra de que los rebeldes libios son unos malos bichos, la decisión del gobierno español del PSOE de reconocerles como los únicos representantes legítimos de Libia y establecer relaciones diplomáticas con ellos. Ya sabemos que ser amigo de ZP no es nada bueno, y si no que se lo digan a los gobernantes de Israel o a los dictadores sanguinarios de Guinea Ecuatorial y Ruanda. Al tiempo que mandan a Trini a Bengasi a reconocer a esta gente (y de paso a ver si se hace algún negocio en este mercadillo de remate de la riqueza nacional libia), dan diez días para abandonar España al embajador libio. Ese que era agasajado sin cesar por todo tipo de autoridades y que era más que bien recibido por el Rey. Todo ello retrata a toda esta caterva de gobernantes como los personajes sin honor y sin escrúpulos que son. Nota de Tortuga.


Los combates en Libia dejan 18 muertos en las últimas horas

Los rebeldes anuncian que se han quedado sin dinero y tachan de «fracaso» la colaboración con los gobiernos occidentales

AGENCIAS | Bengasi

Al menos 18 rebeldes han perdido la vida en los combates desencadenados en las últimas horas entre la insurgencia y las fuerzas leales al coronel Gadafi, cerca de la ciudad de Misrata, 200 kilómetros al este de Trípoli, y también en Nalout, informaron hoy las cadenas de televisión árabes.

Las fuentes señalaron que en Misrata los enfrentamentos tuvieron lugar cerca de El Krarem, donde hubo 10 muertos y cerca de medio centenar de heridos entre los insurgentes. También ayer viernes, 10 civiles murieron y alrededor de 40 fueron heridos como consecuencia de los bombardeos con misiles Grad efectuados por las fuerzas gadafistas contra la misma ciudad.

En Nalout, al sudoeste de Trípoli, cerca de las fronteras con Túnez, otros ocho rebeldes murieron tras violentos combates con las fuerzas fieles a Gadafi, dijeron las mismas fuentes.

Por otra parte, la agencia de prensa oficial libia Jana, que cita fuentes militares, anunció hoy que los aviones de combate de la OTAN han llevado a cabo dos incursiones en la mañana de hoy, en la zona de El Krama, en la periferia de Trípoli, pero sin que hasta ahora se hayan podido contabilizar las eventuales pérdidas de vidas humanas.

Los rebeldes, sin dinero

El ministro rebelde para el Petróleo, Alí Tarhuni, ha anunciado hoy que el Consejo Nacional de Transición libio ya no tiene dinero en efectivo por culpa de la política de colaboración con los gobiernos aliados, que tachó de «completo fracaso», y que ha llevado a la paralización de la industria petrolera en poder de los insurgentes, quienes han decidido negociar el desarrollo de la misma con compañías privadas.

«No tenemos dinero en efectivo y nos estamos quedando sin nada», lamentó Tarhuni. «Es un fracaso total y las naciones occidentales, o no lo entienden, o no les importa». El ministro explicó que los daños causados por los combates en las refinerías de su bastión en Benghazi impiden la producción de petróleo, «y nadie espera que se el suministro se reanude a corto plazo».

Por ello, Tarhuni ha informado de que el Gobierno rebelde ya ha comenzado a hablar directamente con compañías extranjeras sobre proyectos de cooperación futuros y aseguró que no tiene problema alguno con dialogar siquiera con aquellas empresas que colaboraron con su enemigo declarado, el líder libio Muamar Gadafi.

Tarhuni reveló que entre las compañías consultadas se encuentran la alemana Wintershall y la francesa Total. «Necesitamos ayuda», indicó Tarhuni, quien se comprometió a respetar «todos los acuerdos que sean necesarios». «Nuestros únicos enemigos son Gadafi, sus asesinos y sus matones», aseguró. «En lo que se refiere al negocio, no tengo enemigos».


El Gobierno expulsa al embajador de Gadafi en Madrid

Exteriores le da 10 días para salir del país junto a otros tres diplomáticos.

M. GONZÁLEZ (ENVIADO ESPECIAL) – Astaná

El Gobierno español dio ayer un paso más en su ruptura con el régimen de Gadafi al decidir la expulsión del embajador libio en Madrid, Ajeli Abdusalam Ali Breni, y de otros tres diplomáticos libios acreditados en España, por «actividades incompatibles con su estatus diplomático». El director general de Política Exterior, Alfonso Lucini, convocó a Ali Breni para comunicarle que tanto él como los otros tres expulsados tienen 10 días para abandonar el país, ya que representan a un régimen que ha perdido «toda legitimidad por la continua represión que viene ejerciendo sobre la población libia». Fuentes diplomáticas explicaron que la Embajada libia en Madrid tiene más personal diplomático acreditado, pero la expulsión solo se ha decretado contra los se han significado por su lealtad a Gadafi.

Las mismas fuentes consideraron que se trata de un «paso lógico» después de que la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, que visitó la semana pasada la capital rebelde, Bengasi, calificara al Consejo Nacional de Transición (CNT) como «el representante legítimo del pueblo libio». Eso no significa, agregaron, que España vaya a sustituir al embajador expulsado por un representante del CNT, ya que este no lo ha solicitado y existen otros canales de comunicación con el Gobierno de Bengasi, donde España tiene como enviado especial al diplomático José Riera.

El pasado 20 de mayo, coincidiendo con el regreso a Madrid del fotoperiodista Manu Brabo, retenido durante 43 días por el régimen de Gadafi, el Gobierno destituyó a su embajador en Trípoli, Luis García Cerezo, y decidió dejar la plaza vacante. Siguen, sin embargo, acreditados ante Gadafi, aunque hayan regresado a Madrid, los restantes diplomáticos españoles, incluido el número dos de la Embajada en Trípoli, Diego Ruiz. La sede de la delegación española, que permanece a cargo de personal local, fue asaltada el martes por la noche por unos desconocidos, que solo causaron algunos daños materiales en la garita del vigilante y se dieron a la fuga cuando llegó la policía.

Gustavo de Arístegui, portavoz del PP en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, expresó el apoyo de su partido a la expulsión del embajador y solo lamentó que no se hubiera producido antes, ya que «mantenerlo era incoherente con la posición española» en el conflicto. La expulsión de los cuatro diplomáticos libios se produjo horas después de que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reiterase al secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, que España mantendrá su contribución a la intervención militar aliada en Libia «hasta el fin de la misión», según indicaron fuentes de La Moncloa. Zapatero matizó que la contribución española se mantendrá «en el formato actual»; es decir, con cuatro cazas F-18, dos aviones de reabastecimiento, uno de patrulla marítima, una fragata y un submarino, con unos 500 militares en total, pero limitados a tareas de vigilancia de la zona de exclusión aérea y del embargo naval y sin participar en ataques contra objetivos terrestres, como han reclamado el secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, y el propio Rasmussen. Las ministras de Asuntos Exteriores y Defensa, Trinidad Jiménez y Carmen Chacón, acudirán el próximo lunes al Congreso para pedir la prórroga indefinida de la participación española. De momento, la OTAN ha ampliado su misión por 90 días, hasta finales de septiembre.

Chacón insistió en que deben cumplirse los objetivos, que pasan por el fin de los ataques a la población civil, el levantamiento del cerco a las ciudades y la retirada de las tropas de Gadafi a los cuarteles, para dar paso a una solución política que pasa por la salida del líder libio.

El País

One thought on “Los rebeldes libios dicen que el apoyo internacional militar a su bando es “un fracaso” y piden más dinero”
  1. Los rebeldes libios dicen que el apoyo internacional militar a su bando es “un fracaso” y piden más dinero
    Hipocresía y terrorismo de estado.
    Asesinatos legales con las bendiciones de la opinión pública que apoya las fuerzas de pacificación (por los cojones), que representan esas ONGs mal llamadas ejércitos que no saquean ni violan ni matan, ayudan a los civiles a los que jamás dañan, solo algún daño colateral de vez en cuando.

    El «eje del mal» se modifica a capricho del «eje del bien». Esperemos no contar con ninguna fuente de riqueza que puedan desear lo policías del mundo, porque de ser así, habría que pacificarnos y democratizarnos severamente. (asco de mundo)

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