1) Hace unos días me escribió una maestra de Primaria, Carmen Ávalos, que ejerce en Molins de Rei (Barcelona). Está preocupada por el aumento de casos de Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) entre niños y la receta de los mismos con peligrosos medicamentos como metilfenidato. Su propia hija está diagnosticado de ello y cuenta algunos casos significativos que muestran bien a las claras el actual panorama y cómo en ocasiones son los propios maestros los que están enviando a los pequeños a psicólogos y psiquiatras:

Quiero explicar cómo he llegado a formar parte de una situación que para mí era inexistente tanto a nivel profesional como personal. Puedo escribir sobre varios casos muy cercanos a mí. El primero que conocí fue el de una amiga con su hijo diagnosticado con TDAH. Lo llevó a un psiquiatra. El pediatra, que era el mismo que llevaba a mi hijo, me hizo el comentario de este caso sin saber que yo conocía a la madre. Sólo quería mi opinión como maestra. Le comenté que el niño era un niño normal y corriente como cualquier otro y lo que se debía de hacer era terapia con los tres implicados ya que la figura del padre no aparecía por ningún lugar y la madre era un agobio constante para el niño. El crío medicado desde los 5 años, con 13 internado en psiquiatría juvenil del Clínico de Barcelona… ni les cuento la medicación que toma… aparecieron tics, luego se le dijo que tiene el síndrome de Tourette… Que quieren que les cuente era un niño normal, inquieto, agobiado por la madre… y lo han estropeado.

Segundo caso. Un compañero de mi hija, un niño alegre, vivo, tranquilo y feliz. Era un encanto conmigo, se desenvolvía con una vitalidad y una alegría que te hacía sonreir. Simplemente tenía dificultades de aprendizaje (Lengua y Matemáticas) igual que la mía. La madre lo llevó a unos especialistas para saber qué tipo de problemas de aprendizaje tenía. Diagnóstico: TDA y dislexia; a tomar Concerta y a ser visitado por una psicopedagoga. Este niño tenía 7 años. Antes de cumplir los 8 lo vi y el alma se me cayó al suelo. No había alegría, ni vida, ojos tristes, callado… ¿Dónde estaba el niño que yo había conocido, dónde estaba su alma vivaracha…? Completamente anulada. La madre me comentó que cada pastilla que le daba era como una puñalada en su propio corazón.

Tercer caso. Mi propia hija. Invertía sílabas al hablar, ninguna maestra se había dado cuenta, ella era consciente de sus propias dificultades así que optó por pasar inadvertida en las clases y no participar. Los problemas de aprendizaje aparecieron y a finales del Primer curso lo identifiqué así que empecé mi búsqueda. En 3º la cambié de escuela. La profesora fue quien me envió a un Centro Sanitario muy conocido de Barcelona. Te cobran un pastón, estás tres horas pasándole unas pruebas que ya le habían hecho con anterioridad y sin pensar que había nada y el diagnóstico fue TDA y dislexia. Lo mismo que su a compañero. La diferencia fue que si le daba la medicación la dislexia le desaparecería. En mis años que llevo de maestra es la primera idiotez que he oido. ¿La dislexia desaparece con un estimulante? Fui al pediatra que después de explicarle lo sucedido se mantuvo al margen. Eso sí, me dio tres recetas de Concerta, que evidentemente no compré y no le dí nada.

Después de enseñar hasta que el cuerpo me ha dicho basta -estoy de baja por problemas de reuma- el sentido común que me ha llevado a la conclusión de que yo jamás he tenido ningún niño medicado en 27 años de trabajo. ¿Qué ocurre? ¿Qué está pasando con nuestros alumnos e hijos? Tuve varias entrevistas con la maestra de mi hija la cual parecía ejercer de ayudante aférrima de la dra neuropediatra. Le llegué a preguntar si tenía algún interés económico con ella porque consiguió hundir a mi hija con tan sólo 9 años. Hay maestros que envían a sus propios alumnos a ser unos futuros enfermos. Espero y deseo que sean los mínimos, como digo, de repente aparecen como setas.

No hay escaners, ni ningún tipo de prueba para detectar el supuesto TDAH, apenas unos test, que me diga que ciertamente mi hija no tiene conexiones neuronales y tengo creer a un neuropediatra y darle un “estimulante“, como ellos dicen. ¿Quienes de nosotros en algún momento de nuestra vida por circunstancias emocionales, de enojo, personales o de carácter no hemos estado dentro de estas características? Mi hija es una niña normal y corriente como cualquier otro niño. ¿Que le cuestan las matemáticas? Sí, ¿saben cuántos niños he tenido que les costaban las mates hasta que me dí cuenta que es el maestro el que tiene la clave? La experiencia me ha enseñado que cuando un niño no va bien en un área es el maestro quien falla. No le gusta aquello que da y su falta de interés se extiende a la comunidad infantil con la que está trabajando. Siempre existen salidas y estrategias para enganchar a un niño a tu propio carro y es la seguridad que demuestras y que le haces ver que él también la tiene la que puede arreglar el asunto. Es un camino a la par, sin olvidar a los padres.

Nuestros niños deberían ir felices a la escuela, no tener miedo a ningún profesor, ser considerados como son. No olviden que nuestros niños son EMOCIONES VIVAS, DESPREOCUPADAS Y FELICES que es lo que les toca vivir hasta que paguen hipotecas. (28 junio 2011)

2) Las nuevas “enfermedades mentales” que se preparan, otra pandemia precocinada

Como les adelantaba en un comentario al post en el que me hago el test de la hiperactividad, en el último número de la revista Discovery DSalud, correspondiente a los meses de julio y agosto, que acaba de llegarme, publico un extenso reportaje sobre la campaña STOP DSM. Trata sobre los psiquiatras, psicólogos clínicos, médicos de familia, educadores, psicoanalistas y trabajadores sociales -entre otros profesionales- que han creado un movimiento bautizado como STOP DSM cuyo objetivo es denunciar que el Manual de diagnóstico y tratamiento de los trastornos mentales -el conocido DSM del que en el 2013 se publicará su quinta versión y que para los psiquiatras es “la biblia de los trastornos mentales”- pretende que cualquier malestar emocional o psicológico sea considerado a partir de su publicación una “enfermedad” que requiere medicación.

Josep Moya, uno de los psiquiatras impulsores de la campaña, califica el DSM de “peligroso” porque “se trata de un instrumento que tiende a convertir determinadas modalidades de malestar psíquico en supuestos trastornos mentales”. Hay que tener en cuenta que en cada nueva edición del DSM se incrementa el número de trastornos mentales. Un ejemplo es el llamado Trastorno Negativista de la Infancia que se define en términos educativos como el que corresponde a un niño que a menudo se encoleriza e incurre en pataletas, que a menudo discute con adultos, que a menudo desafía activamente a los adultos o rehúsa cumplir sus demandas, que a menudo molesta deliberadamente a otras personas, que a menudo acusa a otros de sus errores o mal comportamiento, etc. Todo lo descrito no son ‘síntomas’ sino comportamientos pero valdrá de nuevo para seguir medicalizando a la infancia, continuar drogando a los niños.

Para esta plataforma son especialmente preocupantes algunos de los “nuevos trastornos” que pretenden incluirse en el DSM-V. Entre ellos, el Síndrome de Riesgo de Psicosis, el Trastorno Mixto de Ansiedad Depresiva, el Trastorno Cognitivo Menor, el Trastorno de Atracones, el Trastorno Disfuncional del Carácter con Disforia, el Trastorno Coercitivo Parafílico, el Trastorno de Hipersexualidad y el de Adicciones conductuales. Y no se ría el lector que los impulsores de este manual van en serio (no me voy a cansar de recomendar y en breve lo comentaré en el blog el libro La timidez, de Christopher Lane, para saber cómo se elabora el DSM). Como a usted le guste comer demasiado, haga el amor más de lo razonable, se sienta alguna vez ansioso y deprimido o simplemente manifieste algún comportamiento o emoción que no le parezca “normal” a su psiquiatra prepárese a ser diagnosticado como “enfermo mental” y a ser medicado.

Allen Frances -exjefe del Grupo de Tareas del DSM-IV- ofrece en su escrito Abriendo la Caja de Pandora: las 19 peores sugerencias del DSM-V algunas nociones sobre esas supuestas “enfermedades mentales”. Así, al Síndrome de Riesgo de Psicosis lo define como “la más preocupante de las sugerencias hechas para el DSM- V. La tasa de falsos positivos sería alarmante”. Sobre el Trastorno Mixto de Ansiedad Depresiva denuncia que habla de síntomas no específicos tan habituales entre la gente corriente que podría convertirse de inmediato en uno de los “trastornos mentales” más comunes. Del Trastorno Cognitivo Menor dice que está pensado para personas mayores de 50 años y es absurdo medicalizar las disminuciones cognitivas “que son de esperar a esas edades”; a su juicio su aprobación como “trastorno mental” daría lugar a tratamientos innecesarios y peligrosos.

En cuanto al Trastorno de Atracones comentaría que decenas de millones de personas en todo el mundo se dan atracones una vez por semana durante tres meses -que es como define el trastorno el borrador del DSM-V- y lo único que va a conseguirse si se considera eso un “trastorno mental” es estigmatizar a mucha gente y medicarla con productos “de probada ineficacia”. Por lo que se refiere al Trastorno Disfuncional del Carácter con Disforia –expresión con la que quiere considerarse mentalmente trastornado a toda persona que se expresa con exabruptos- lo que se pretende es sólo dar masivamente antipsicóticos a esas personas con los riesgos que eso implica para su salud.

Según Frances, con esta nueva definición lo que se busca en realidad es paliar el actual e injustificado número de personas a las que se les está diagnóstico de Trastorno Bipolar en la infancia “creando otro monstruo”. Asimismo asegura que el Trastorno Coercitivo Parafílico “expandiría el cúmulo de delincuentes sexuales susceptibles de castigo civil indefinido por tener un ‘trastorno mental’ que incluye casos de coerción sexual” lo que facilitaría una “alarmante tasa de falsos positivos con subsecuente castigo erróneo indefinido”. Del Trastorno de Hipersexualidad comenta que será “un regalo para los buscadores de excusas en los falsos positivos y un potencial desastre forense”. Finalmente, añadiría que las Adicciones conductuales serían incluidas en la sección de adicciones a sustancias aunque lo que se estaría medicando son elecciones de vida, erróneas o no, éticas o morales o no, mejorables o no, pero lo cierto es que cualquier persona podría ser considerada mentalmente enferma y medicada si es considerada simplemente adicta a las compras, al sexo, al trabajo, al fútbol, a la tarjeta de crédito o a los videojuegos. (2 de julio de 2011)

3) El catálogo de la vergüenza

Vicente Baos es un médico al que tengo por honesto que ejerce y vive muy cerca de mí y por ello hace unas semanas tuvimos ocasión de “ponernos caras”. Le sigo desde hace años pues es uno de los blogueros del ámbito Salud más influyentes. Anoche publicó una reseña sobre mi último libro Laboratorio de médicos que me ha parecido muy buena. Se nota que se lo ha leído y que está comprometido con el tema. Léanla primero y si lo desean lean a continuación lo que le he contestado y por supuesto no dejen de leer el libro (pueden encontrarlo en su librería habitual pero si no lo encontrasen nosotros les enviaríamos los ejemplares que necesitasen con ofertas interesantes sobre otros libros publicados, escriban a susanatrobajo@gmail.com):

Vicente, gracias por tu reseña, original y acertada. Me ha llamado la atención que eligieras ese pasaje del libro, es especialmente duro, me parece valiente por tu parte pues creo que es despectivo e incluso humillante que la industria llame a los médicos prescriptores. Es decir, os apartan de vuestra esencia, de lo que sois, profesionales entregados a ejercer la Medicina, el arte de curar o al menos ofrecer alivio a las personas enfermas, para ser considerados meros expendedores de fármacos y tratamientos. Lo próximo que será ¿ir sustituyendo por máquinas expendedoras de medicamentos, como las de chucherías en formato bebida y comida que hay en los hospitales, a los médicos que ya solo receten?

Muy oportuna tu referencia a los medios de comunicación sanitarios. Mientras que mis libros son bien acogidos por los medios de información general, se produce el silencio de los cementerios en casi todos para los que en teoría la publicación de este tipo de libros debería ser noticia pues están especializados en el ámbito que tratan los libros. Este hecho es fiel reflejo del Totalitarismo corporativo que inunda la vida “democrática” y que llevo años denunciando.

Tenemos buena comunicación e irá a más. Como irá a más el movimiento aún incipiente y quizá demasiado tímido de médicos por la recuperación ética. Creo que el otro día en la Jornada sobre prescripción de la Organización Médica Colegial se dio un paso. Me llamó la atención el tono y contenido duro de discursos como el tuyo, el de Joan Ramon Laporte y demás profesionales que de alguna manera dejaron en evidencia al representante de Farmaindustria que sólo podía decir lo que tenía que decir y punto.

Cuídate amigo que el viejo mundo se tambalea y en su huida puede que corra tras nosotros.

Más info: en Laboratorio de médicos. Viaje al interior de la medicina y la industria farmacéutica (08 de julio de 2011)

Nota de quien transcribe: 1) Los reiterados y acosadores subrayados en negrita que inundan los textos anteriores forman parte en todos los casos del original y son opción suya 2) Sugiero que se lean los comentarios publicados en la fuente inicial (Crates).

12 thoughts on “Los niños a los que les cuestan las “mates” y acaban medicados”
  1. Los niños a los que les cuestan las “mates” y acaban medicados
    El ser humano es capaz de llegar a crear horrores de todo tipo; y también es capaz de fabricarse los pretextos para seguir practicando crímenes, abusos, dictaduras, cárceles, estigmatizaciones, capitalismos, saqueos y cualquier otra barbarie existente o pasada.

    Esto es también el ser humano, por desgracia.

  2. Los niños a los que les cuestan las “mates” y acaban medicados
    El sociólogo Jesús Ibáñez solía citar en sus escritos un relato de ciencia ficción, ‘Cinosura’, premonitorio de situaciones como las que se denuncian arriba:

    Una novelista americana, Kit Reed, ha escrito un estremecedor relato de ciencia-ficción: ‘Cinosura’. Una joven separada acaba de instalarse con su hijita Polly –y su gatito Puff y su perrito Ambroise- en un barrio residencial. Antes de ser admitida en la comunidad –poder dar y recibir ‘parties’- es visitada por la presidenta del club local, para ver si su casa y su persona están en orden. Pero en cada visita pasa algo: el aspirador no ha sido bastante para arrancar de la alfombra los pelos de Puff (¿Cómo no tiene un ‘Phillips’?), el brillo natural del parqué está empañado por el charquito de pis de Ambroise (pero, mujer, use ‘Pronto’) o a Polly le ha abandonado el desodorante (pero, ¿no sabe usted que ‘Rexona’ no la abandona?). Cuando se desespera de poder llegar a ser gente, encuentra el anuncio de un producto, ‘Cinosura’, que resolverá todos sus problemas. Es un spray que puede dejar en suspenso la vida de cualquier organismo. Polly, Puff y Ambroise se transforman en deliciosos bibelots (impolutos, inmóviles: “Todos quedaron muy artísticamente dispuestos en la salita de estar, el perro y el gato arrodillados junto al sofá, y Polly Ann tan bonita con su vestido marrón de terciopelo con delantalito de organdí… Advirtió, con un pequeño escalofrío, que había cierta humedad en la mirada que le estaba dirigiendo Polly Ann, así que se acercó a la niña y acarició su cerúlea mano”). Ahora todo está en orden y la joven ama de casa se convertirá en la cinosura del vecindario. ‘Cinosura’ es el nombre griego de la Osa Menor, que contiene la estrella polar. Norte y guía: el punto que todos miran, admiran y siguen.

    Por una sociología de la vida cotidiana / Jesús Ibáñez. – Madrid, Siglo XXI, 1994.

  3. Los niños a los que les cuestan las “mates” y acaban medicados
    Dos enlaces de http://postpsiquiatria.blogspot.com

    Enlace: Déficit de atención (y sesgo de información) en el periódico ‘El País’

    Resumiendo: no hay pruebas que aseguren el diagnóstico. No hay determinaciones analíticas ni hallazgos radiológicos o de otro tipo que confirmen un diagnóstico de TDAH. Hay síntomas que un clínico más o menos experto busca, encuentra, interpreta y valora. A veces ayudado por escalas de cierta validez y fiabilidad, pero que tampoco son pruebas en el sentido que un análisis de glucemia prueba la existencia de una diabetes o una radiografía de tórax prueba la presencia de un neumotórax. No hay pruebas para diagnosticar el TDAH. Ojalá las hubiera, para que no se pudiera diagnosticar a quien no lo padeciera.

    El artículo sigue con un comentario de la madre del niño diagnosticado: “sentí abatimiento, pero me reconfortó saber que no era culpa de cómo lo habíamos educado”. Creemos que esta opinión es una de las claves del sobrediagnóstico del TDAH. Por supuesto, de nada sirve culpabilizar a los padres de la conducta del niño. Pero, en nuestra opinión, hay muchos niños traviesos, inquietos, difíciles, que precisan más disciplina o una educación más estricta que, muchas veces, los padres, cargados de trabajos y obligaciones, no pueden proporcionar. Un constructo como el TDAH es una fabulosa oportunidad de desrresponsabilización para estos padres, que ellos no buscan pero que se les otorga junto al tratamiento farmacológico que se le da al niño. Sin embargo, ser responsable, por medio de la educación que uno puede dar, del comportamiento de nuestros hijos no es sólo arriesgarse a sentirse culpable por lo que no vaya bien, sino que supone la oportunidad de poder actuar para que las cosas vayan mejor. Y esa responsabilidad puede ser una herramienta muy poderosa.

    Enlace: Déficit de atención (y sesgo de información) en el diario ‘El mundo’

    Cada vez más, los niños inquietos, traviesos, menos listos, con más problemas, etc., reciben una etiqueta diagnóstica de enfermedad mental crónica, con su estigma, con su desrresponsabilización completamente iatrogénica acompañante (tanto para el niño como para sus padres), con su medicación no exenta de efectos secundarios. Los que tenemos ya algunos años en la profesión (tampoco demasiados) todavía recordamos el «boom» de incidencia que presentó este trastorno hace aproximadamente una década (en cierta coincidencia temporal con la aparición de diversas medicaciones para el trastorno de precio mucho más elevado que el metilfenidato tradicional; qué curioso que al aparecer medicaciones mucho más eficaces en vez de disminuir el trastorno, aumenta). Y no hace falta decir que sabemos que existen niños hiperactivos que se pueden beneficiar mucho del tratamiento farmacológico y psicoterapéutico adecuado, pero creemos que son un pequeño porcentaje de todos los que traemos y llevamos por nuestras consultas de salud mental infanto-juvenil.

  4. Los niños a los que les cuestan las “mates” y acaban medicados
    Enlace: La banalidad del sufrimiento.

    Cuando yo era médico de cabecera o generalista apenas veía casos psiquiátricos, sin embargo hoy es la norma, se supone que el 20% de todas las consultas ambulatorias huelen a salud mental y hacia allí son dirigidas. La epidemia se ha consumado y yo lo que creo es que ha sido por razones bien distintas a lo que la mayor parte de la gente , incluyendo especialistas, creen.

    Lo que yo creo es que en los ochenta comenzó en nuestro pais un proceso de diseminación de los malestares psíquicos, un proceso de banalización que ha tenido consecuencias epidemiológicas importantes en la situación actual. De repente la gente comprendió que deprimirse era una enfermedad, y que tenia prebendas, comprensión, asistencia y sobre todo una derivación, una externalización de la responsabilidad desde lo íntimo hacia lo publico. La gente comenzó a comprender que deprimirse era algo útil para lidiar con los problemas o adversidades de la cotidianeidad. La gente comprendió que deprimirse era una enfermedad lo que la liberaba de la responsabilidad de deprimirse.

  5. Los niños a los que les cuestan las “mates” y acaban medicados
    En una entrevista sobre su última película, El niño de la bicicleta, los hermanos Dardenne comparten una anécdota que tiene que ver con este asunto.

    – … ¿Qué relación creen que se puede establecer entre lo social y lo moral?

    No sé si se pueden distinguir ambas cosas, pero lo cierto es que no buscábamos describir, sino lo estrictamente necesario, para narrar la historia. Describir los afectos, complejos por otro lado, del abandono, de la adopción de un niño… son cosas sobre las que no reparamos. Lo que nos interesaba de verdad era definir un personaje que sufre porque está solo y que busca a su padre. Y, ¿cómo se hace cuando se está sólo, se tienen doce años, no se tiene madre y tu padre no quiere que vivas con él? ¿Es posible en estas condiciones amar a alguien que no tiene relación biológica alguna, pero que está dispuesto a acogerte? ¿Podrá aceptar convertirse en su hijo, entre comillas, y que ella se convierta en su madre, entre comillas? ¿Es eso posible? ¿Se pueden establecer nuevas relaciones que nos salven del desastre de las anteriores relaciones biológicas? ¿O hay que administrarle fármacos a este niño?

    Acabamos de volver de Toronto, donde hemos estado presentando la película, y alguien lanzó esa pregunta en la sala. La persona pensaba que el niño se hubiera tranquilizado así y que no habría sentido esa necesidad continua de escaparse. Pero eso no tiene nada que ver con nuestros intereses. Con este film buscábamos responder preguntas del tipo: ¿pueden los seres humanos arreglárselas para intentar salvar a un semejante?

    Cahiers España – Octubre 2011.

  6. Los niños a los que les cuestan las “mates” y acaban medicados
    Un punto de vista psicoanalítico sobre el llamado “Trastorno por déficit de atención e hiperactividad”: ¿la medicación de este trastorno será echar leña al fuego?

    … respondemos ante el riesgo de fallo o fracaso del deseo del mismo modo que la etología ha descrito que sucede ante el peligro en el reino animal: o con una tempestad de movimientos o con la inmovilidad. Frente al hundimiento melancólico del deseo y la consiguiente alerta de la angustia depresiva, sólo cabe una de dos, o bien inhibirse, es decir, paralizarse y renunciar a todo salvo a la queja y al propio desprecio, o buscar el refugio de la actividad.

    … visto desde el ángulo del deseo, lo contrario a la tristeza no es la alegría, que tan sólo es el contrapunto que entona su ausencia, ni lo es la felicidad, que se limita a describir un estado donde la tristeza y la alegría conservan una armonía satisfactoria. Lo opuesto a la tristeza, su más certera negación, es algo más superficial y menos interior, es la excitación, el entusiasmo de la acción, la turbulencia desesperada de la actividad. La respuesta defensiva más inmediata ante el desamparo y la tristeza morbosa es eso que se ha llamado manía, pensando en su connotación eufórica, pero que en realidad sólo indica un estado de excitación e hiperactividad inútiles, sin fin alguno, una situación más próxima al furor y el movimiento continuo que al jubilo y el contento… Este paso a la acción, que lucha contra la tristeza como si se tratase del último recurso a nuestro alcance,… sojuzga al Yo más que lo libera, lo que se pone en marcha es una acción ininterrumpida y alocada que tiene más de disipación que de autocontrol…

    En resumidas cuentas, siempre que el deseo está comprometido, la acción se inhibe o se intensifica… De hecho, el tan incorporado al lenguaje actual “Trastorno por déficit de atención e hiperactividad” (TDAH) debe verse como la reacción infantil a un conflicto que retiene el deseo, y algo similar cabe decir de muchos comportamientos de los llamados trastornos límites de la personalidad en la adolescencia y en la edad adulta… encuentran en la hiperactividad un recurso ante el estancamiento del deseo. El trastorno límite… puede entenderse legítimamente como un problema para gestionar el deseo y engarzarlo con alguien. En este caso, el obstáculo adquiere tal carácter e intensidad para estos individuos que sólo encuentran ante sí tres soluciones extremas: una, fabricar el deseo de modo artificial con el combustible que proviene del consumo de sustancias, que con su juego de goce y placer suplen en falso la dialéctica natural del deseo; otro, abandonarse en la depresión, experiencia que está siempre presente en todos estos desordenes bajo cualquiera de sus manifestaciones y grados. Y, por último, suplir ese déficit de deseo por la liberación de cualquier gesto pulsional. En ausencia del freno del deseo, la pulsión se adueña de la conducta dando pie a la actividad desordenada, a la pérdida de control o a la destructividad. En este triángulo de consumo de tóxicos, tristeza e impulsividad que define las respuestas psicológicas de los trastornos límites, es evidente que los episodios de actividad acelerada son el denominador común de todos ellos.

    ( Melancolía y paranoia / Fernando Colina. – Madrid, Síntesis, 2011).

  7. Los niños a los que les cuestan las “mates” y acaban medicados
    Enlace a un minucioso artículo en «La otra psiquiatría»: http://postpsiquiatria.blogspot.com/2011/11/no-nos-salen-las-cuentas.html

    Como aperitivo, algunos fragmentos de la introducción, la conclusión, y un caso relacionado con el TDAH.

    Hace aproximadamente un año, publicamos una entrada titulada Hagamos cuentas…, en la que recogíamos, no sin alguna reflexión personal, los precios de los principales psicofármacos de uso habitual, con datos en su mayor parte de 2008. Creemos que ya es hora de actualizar dicha información, basándonos en tres razones que nos parecen importantes:

    1) Recientemente ha entrado en vigor el Real Decreto de prescripción por principio activo que, lejos de ser perfecto por descuidar por ejemplo la cuestión de la isoapariencia, nos parece un paso importante en la racionalización del gasto farmacéutico (y uno de los no escasos mecanismos de ahorro en el sistema que no perjudica al paciente). Una prueba clara, en nuestra opinión, del efecto beneficioso que para el sistema público de salud (que pagamos todos con nuestro dinero y que, además, nos paga nuestros sueldos) se obtiene comparando los precios de muchos fármacos en 2011 respecto a 2008. Dicha reducción obedece a la necesidad de la industria de igualar precios a la baja para mantener cuota de mercado y se ha logrado gracias al Real Decreto.

    2) La segunda razón es de índole mucho más general y preocupante. Empezamos a escribir esta entrada el 17 de noviembre, mientras la prensa habla … de la posibilidad de que la economía española requiera un «rescate» como el que han tenido Grecia, Irlanda y Portugal. Ello implicaría directamente unas medidas de ajuste mucho más duras que las que ya hemos sufrido, a nivel de sueldos, prestaciones sociales, precariedad laboral y otras que, nos tememos, hubieran sido inimaginables hace sólo unos meses. En este estado de cosas, se suceden las protestas… se le pide al Gobierno de turno que gestione adecuadamente, en la pretensión de que se puede recortar de otro sitio y no de lo mío, cuando la triste realidad es que aquí, por culpa de mercaderes de la especulación sin escrúpulos y de gobiernos ineptos que han hecho dejadez de sus funciones de control… se va a recortar de todas partes. En este contexto, aparte de criticar a las administraciones públicas por mala gestión (crítica que, sin duda, merecen) pensamos que no estaría de más que cada uno revisara, como empleado público, su quehacer cotidiano y se preocupara por la calidad de la gestión que lleva a cabo con el dinero público que se le permite gastar para tratar a sus pacientes.

    3) La tercera razón que nos lleva hasta esta entrada es mucho más local. Tenemos recién llegado a nuestras farmacias el palmitato de paliperidona, es decir, el novísimo xeplion. En una magistral jugada de marketing, se nos vende la paliperidona (invega), un fármaco ya conocido y no especialmente apreciado en nuestro entorno, o ésa es nuestra impresión, como si fuera nuevo y maravilloso. Cuando oigan hablar de él (o lo vayan a prescribir), imaginen que se llama invega depot, y ya verán cómo pierde gran parte de su encanto… La cuestión es que, según dicen nuestros compañeros, los comerciales de Janssen afirman que el invega depot, perdón, el xeplion, es más barato que el risperdal consta, lo que facilita a nuestra conciencia, preocupada por el gasto sanitario pero ignorante del precio de los fármacos que receta, aliviarse. Pues bien, como demostraremos en la entrada, tal aseveración es, sencillamente, mentira.

    Creemos que es imprescindible, para cualquier prescriptor, conocer el precio de los fármacos que receta para poder evaluar adecuadamente beneficios y costos. Por supuesto el aspecto económico no debe primar en ningún caso sobre el beneficio del paciente pero, en muchas ocasiones, resulta que las diferencias de coste entre medicaciones de similar eficacia y tolerancia son simplemente escandalosas. Y, en el actual y lamentable estado de cosas, cada euro gastado en una molécula más nueva pero no más eficaz (y, además, menos segura por ser menos conocida) es un euro que ya no podrá usarse en pagar personal, o recursos sociosanitarios, o programación de quirófanos de tarde, o… Bueno, creemos que la idea está clara, para quien quiera entenderla.

    … Aunque no tratamos niños, saben que seguimos interesados en la epidemia mundial de TDAH que nos asola… Unas palabras acerca de uno de los tratamientos habituales para esta pandemia: si prescribimos metilfenidato normal (rubifen) con la incomodidad de varias tomas al día, nos cuesta (ya sabe, al sistema nacional de salud que pagamos y -de momento- disfrutamos todos) 17 euros al mes. Pero si el psiquiatra infantil o pediatra decide aliviar al niño y su familia de la terrible incomodidad de las varias tomas para que sólo haga una toma al día, entonces el coste sube a 99 euros al mes. Nada más lejos de nuestra intención que incomodar a nadie pero, la verdad, en la situación económica actual del país, creemos que 82 euros extra por mes y niño por esta cuestión es, sencillamente, una vergüenza.

    … En fin, como el tema del coste o, mejor dicho, del despilfarro farmacéutico sin beneficio alguno para el paciente y sí riesgos para su seguridad, nos cabrea bastante, vamos a acabar con una nota positiva. Adjuntamos un enlace a un documento de propuestas de la plataforma No Gracias acerca del buen uso de medicamentos y tecnologías sanitarias en el sistema público de salud. Les aseguramos que merece la pena.

    Y respecto a los precios y esas cosas, no olviden que al final entre todos tendremos que pagar la cuenta…

    1. Los niños a los que les cuestan las “mates” y acaban medicados
      Enlace: Fuentes de información farmacoterapéutica y conflictos de intereses

      … Como leímos en el blog Primum non nocere, el 20 de diciembre de 2011 el señor Juan José Bestard, Director General del Ib-Salut, manda una carta a los médicos de atención primaria donde afirma que las indicaciones hechas previamente por los técnicos del propio Servicio de Salud (es decir, Cecilia Calvo) sobre los fármacos llamados condroprotectores han sido contradichas por estudios posteriores (curiosamente, se olvida incluir referencia a esos estudios, tan contradictores de la evidencia previa), por lo que rechaza las recomendaciones farmacoterapéuticas que afecten al prestigio de dichos fármacos. Termina la carta señalando que la prescripción de estos fármacos debe ser una decisión libre de cada médico, en base a la ficha técnica de los mismos… Posteriormente se supo que el laboratorio que fabrica los tristemente famosos condroprotectores había demandado al Instituto Balear de la Salud por el artículo de evaluación de Cecilia Calvo, que luego veremos.

      Y a todo esto, porque apenas sabemos de psiquiatría como para saber de otras cosas, ¿valen los dichosos condroprotectores para algo? Enlazamos a continuación el artículo de Cecilia Calvo, fuente al parecer de tanta polémica. Se titula Fármacos sintomáticos de acción lenta y administración oral para la artrosis: dudosa eficacia en el control sintomático y nula actividad condroprotectora. La autora cita 18 referencias bibliográficas y señala estar libre de conflictos de intereses (ésa sí es una libertad importante, y no sólo la de prescripción). No entraremos a analizar el trabajo porque carecemos de formación para ello, pero no parece una opinión aislada en relación con este tema. En el blog Hemos leído vimos una entrada acerca de este feo asunto, donde aprendimos que los famosos condroprotectores (es curioso esto de los nombres de algunos fármacos: condroprotectores que no protegen el cartílago, antidepresivos que no actúan contra la depresión…). Al parecer, en Estados Unidos, Australia y Países Bajos, estas sustancias son consideradas suplementos nutricionales y no medicamentos, dada su ausencia de eficacia en comparación a placebo. En Suecia y Dinamarca fueron financiados por el sistema sanitario en un primer momento, para ser posteriormente eliminados de dicha financiación pública por su falta de eficacia (un buen ejemplo a seguir, dados los datos disponibles).

      Como apunte final, señalar que toda esta historia de los (llamados) condroprotectores nos cuestan a todos unos 100 millones de euros anuales. No está mal en la época que vivimos de recortes de sueldos y de deterioro de la atención sanitaria y las condiciones laborales de los profesionales. 100 millones de euros anuales en unos fármacos que, según diversos estudios a nivel internacional, no son más eficaces que un placebo. No sabemos si tanto prestigio (de los fármacos) y libertad (de los prescriptores) merecen semejante coste.

  8. Los niños a los que les cuestan las “mates” y acaban medicados
    Enlace: Expertos califican como «peligroso» nuevo manual internacional sobre salud mental

    El DSM es publicado por la Asociación Psiquiátrica Estadounidense (APA), y reúne síntomas y otros criterios para diagnosticar trastornos mentales. El manual es usado a nivel internacional y es considerado una «biblia» para el diagnóstico en el área de la medicina de la salud mental. Nadie de la APA estaba inmediatamente disponible para realizar comentarios.

    Más de 11.000 profesionales de la salud ya firmaron una petición para que se detenga la quinta edición del manual y se revisen ciertas cuestiones.

    Algunos diagnósticos -como el «trastorno oposicional desafiante» y el «síndrome de apatía»- se arriesgan a una devaluación de la seriedad de la enfermedad mental y a medicalizar conductas que la mayoría de las personas considerarían normales o simplemente algo excéntricas, dijeron los expertos en su crítica.

    Al otro lado del espectro, el nuevo DSM (cuyo lanzamiento está previsto para el próximo año) podría otorgar diagnósticos médicos a abusadores y violadores -bajo etiquetas como «trastorno coercitivo parafílico»-, lo que les brindaría la posibilidad de evitar la prisión probando lo que podría ser visto como una excusa para su conducta, agregaron.

  9. Psicoterapia con casos «imposibles»
    Enlace: Psicoterapia con casos «imposibles»

    … vamos a resumir un libro de psicoterapia que nos ha impresionado recientemente, dentro de la orientación de la llamada terapia centrada en soluciones. Se trata del texto Psicoterapia con casos «imposibles» de Duncan, Hubble y Miller, que nos ha parecido del mayor interés…

    … Con más frecuencia de lo que quisiéramos nos encontramos con individuos instalados en nuestra compasión, atrapados en sus quejas e inmunes a los procedimientos y técnicas más sofisticadas de nuestra profesión. Esta mezcla de compasión, exasperación ante el fracaso del tratamiento y responsabilidad profesional puede a veces agotarnos y hacernos llegar a conclusiones de que el paciente es “imposible”. Históricamente la imposibilidad ha sido siempre atribuida al cliente. Un buen ejemplo de ello es el diagnóstico actual de trastorno de personalidad límite. En él, los clínicos encuentran un problema estereotipado: predecible impredecibilidad, impulsividad, peligrosidad, irracionalidad, carencias afectivas, labilidad emocional no modulada,…Frente a tal despliegue de síntomas y características tan desalentadoras, ¿quién no sentiría desasosiego?

    … La lealtad de un clínico en relación con las tradiciones teóricas y su impacto en la manera de entender los hechos y actuar en la terapia recibe el nombre de “contratransferencia de la teoría” (CT)… La lealtad teórica puede conducir a una simplificación excesiva con relación al paciente, a cerrarse a nuevas posibilidades de cambio y a promover la inflexibilidad técnica. “Toda persona es un individuo. Por lo tanto, la psicoterapia debería ser formulada de manera que responda a la particularidad de las necesidades de la persona, en vez de obligarla a ajustarse a una teoría hipotética de la condición humana”. La proverbial historia del hombre que un buen día se compró un martillo y a partir de ahí empezó a darse cuenta de que por todas partes había clavos para clavar, ilustra el efecto que tiene la CT.

    … No hay duda que los clientes mantienen sus propias teorías acerca de su psicología, las dificultades que experimentan y su situación vital. Cuando sus puntos de vista son ignorados, se dejan de lado o se ven atropellados, es de esperar que aparezca la resistencia o el incumplimiento de lo acordado en la terapia. Para el terapeuta, el cliente empieza a volverse un caso imposible. Para el cliente, el terapeuta se muestra indiferente, poco interesado o patentemente equivocado. Llegados a este punto, la terapia ha pasado de ser una relación de ayuda a un choque.

    … Cuando los clientes se sienten agobiados y estancados, pueden experimentar que sus problemas no tienen solución. El hecho de buscar ayuda en ese momento les ofrece una perspectiva de mejora. Pero al mismo tiempo acudir a un terapeuta puede significar que no pueden resolver sus problemas por sí mismos. De hecho, sus sentimientos de fracaso pueden ser tan agudos que rechacen cualquier autoevaluación favorable. En esas circunstancias, acudir a una terapia puede representar un desagradable recuerdo de lo mal que manejan sus dificultades. Al insulto se le añade la humillación. Lo que llamamos resistencia puede reflejar a veces los intentos del cliente por conservar un poco de respeto personal. Esto es probablemente lo que Milton Erickson tenía en mente cuando sugirió que el arte de la terapia consiste en ayudar a los clientes a retirar sus síntomas de manera sutil. Reconocía que los clientes tienen simultáneamente un deseo de cambiar y una tendencia natural a protegerse si el cambio (para peor o para mejor) compromete su dignidad personal.

    … preferimos referirnos a estos sujetos que han seguido una terapia y por cualquier razón no han tenido éxito como veteranos. Son veteranos en la lucha por una vida mejor. Nos muestran las cicatrices de esa batalla por el cambio de diferentes maneras, desde la desesperanza a la hostilidad con relación al tratamiento. Desafortunadamente, esos veteranos de la tristeza han sido frecuentemente maltratados por el sistema sanitario y perciben a los terapeutas como personas que no tienen en cuenta sus deseos, no dan crédito a su malestar e incluso no se creen sus desgraciadas historias.

    … Curiosamente, aunque la disciplina de la psiquiatría, la psicología y el trabajo social dicen promover la salud y la competencia, tradicionalmente han rendido culto a la incompetencia de sus clientes. Las teorías sobre la terapia son principalmente teorías sobre la psicopatología. … No importa lo decidido que esté el terapeuta a observar al cliente con objetividad, en un momento dado aplicará las características y cualidades que define la teoría con la que trabaja. Así, las teorías pueden inhibir el trabajo de la terapia. Las teorías no son sustitutas de la realidad. Son abreviaturas. Ciertamente, constituyen abstracciones que se usan para que la confusa información que nos proporciona el cliente tenga algún sentido. Las teorías son como mapas de carreteras, direcciones por donde marchar hacia un resultado satisfactorio. Debido a que las teorías son abstracciones, su utilidad no está garantizada. Cuando la teoría va bien, hay una tendencia natural a decir que ésta se confirma. No obstante, cuando la teoría se tambalea, frecuentemente el terapeuta la mantiene a expensas del cliente. Y ahí es cuando se convierte en terreno abonado para el despliegue de atribuciones.

    … Con los veteranos de la imposibilidad, es especialmente importante explorar los recursos e ideas del cliente, porque se tiende a creer que carecen de ellos. Sólo tenemos que leer con detenimiento cómo habla el DSM-IV o cualquier informe sobre un caso fracasado. Es muy difícil encontrar algo respetuoso o amable. No hay ninguna mención a algún aspecto positivo del cliente, o algo que haga bien. En nuestro trabajo, siempre abrazamos la idea de que el cliente no sólo dispone de todo lo necesario para resolver sus problemas, sino que puede que haya empezado a hacerlo o tenga una buena idea de cómo conseguirlo. Las preguntas que destacan sus éxitos pasados y sus competencias y que indagan sobre cuáles son sus hipótesis favorecen la participación, enfatizan lo que aporta el cliente y proporcionan acceso directo a la teoría del cambio que posee el sujeto. Tales cuestiones devuelven al paciente a la posición de principal agente del cambio.

    1. Psicoterapia con casos «imposibles»
      Enlace (equipo CESCA): Atención primaria. – Servicios personales muy variados

      Los servicios sanitarios son servicios personales… En concreto, la relación con el médico clínico es siempre una relación personal, en la que el paciente llega a desnudarse física y psíquicamente. Es, pues, una relación personal intensa, necesaria para poder ofrecer al enfermo lo mejor dado su problema y situación personal, familiar, laboral y social. Frente a este modelo biopsicosocial se está desarrollando una “medicina personalizada” basada en los medicamentos y la genética, la genomancia. Conviene por ello la reflexión acerca del compromiso del médico con su paciente, y el análisis del dilema entre la lealtad a la institución en que se trabaja y la lealtad al paciente al que se atiende.

      … El trabajar por cuenta ajena somete al profesional a un continuo dilema entre la irracionalidad romántica (todo para el paciente) y la irracionalidad técnica (todo para la organización). Conviene el justo punto que hace sentir al paciente la dedicación desinteresada del médico, al tiempo que no se resiente la organización. Los médicos lo logran en general, y de ahí el aprecio social. Pero algunos incentivos excesivos y potentes, centrados en el proceso y en el cumplimiento de protocolos, pueden llevar a escorar la decisión en favor de la organización, minusvalorando los mejores intereses y los valores del enfermo.

      Cada vez son más frecuentes las iniciativas centradas en la enfermedad y/o factor de riesgo, como la «gestión de enfermedades», los protocolos, las guías clínicas y los indicadores de rendimiento. Todas estas iniciativas ignoran la distinta distribución de la enfermedad y del sufrimiento (la carga del enfermar) según clase social y por ello afectan profundamente a la equidad. Al poner el énfasis en entidades concretas desenfocan el problema de fondo, la mayor carga del enfermar en los pacientes de clase baja, que tienen más problemas y más diversos, que persisten por más tiempo, son más graves y se complican más. En ellos se mezclan los problemas mal diferenciados con los problemas sociales, que se suman a las condiciones de vida («condiciones de vida», no «estilos de
      vida», pues no se pueden «elegir») y a los problemas biológicos y psicológicos… Por todo ello, al centrar la atención en enfermedades concretas (como las «cinco crónicas», asma, diabetes, EPOC, hipertensión e insuficiencia cardiaca), o en factores de riesgo específicos, como los cardiovasculares, la organización puede desequilibrar el delicado balance entre la irracionalidad romántica y la irracionalidad técnica, decrecer la equidad y llevar al médico a la aplicación de normas y regulaciones que ignoran el profundo conocimiento, los datos blandos y las percepciones de profesionales experimentados.

      Estas iniciativas focalizan la evaluación en el profesional y en el proceso de atención y alejan el interés por la perspectiva del paciente y por la carga del enfermar… Esta orientación centrada en el diagnóstico conlleva, irónicamente, menor salud e incluso mayor mortalidad. Así, la mayor densidad de especialistas se asocia a mejor proceso de atención (medido por enfermedad – factor de riesgo), a mayor gasto y a peor resultado en salud. Lo mismo sucede con la satisfacción del paciente, también asociada a más gasto y peor resultado (más ingresos y mayor mortalidad).

  10. Niños y niñas con TDAH: atrapados en la controversia
    «Cuando Juan (nombre ficticio de un caso real), a quien iban expulsar del colegio por diversos incidentes, fue a la orientadora para comunicarle que le habían diagnosticado TDAH, ésta le contestó: “Uff, pues es que eso para mí es un marrón”. Su colegio no acepta la existencia del TDAH, lo considera mal comportamiento. Los esfuerzos de su madre, que sospechaba que “le pasaba algo”, la condujeron a una psiquiatra que, tras un estudio neurológico, le diagnosticó TDAH y le expidió el certificado de la enfermedad, primero en consulta privada y después en el sistema público de salud, dado que compatibiliza trabajos en ambos. Le recetó metilfenidato de anfetamina, la misma psiquiatra que, ante un desengaño amoroso, también le propuso al joven que tomase antidepresivos. Juan está ahora atrapado entre los dos extremos: quien lo niega y quien medica por sistema». – Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/cuerpo/24742-ninos-y-ninas-con-tdah-atrapados-la-controversia.html

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