Es pintoresco que el progresismo español, que ha destinado más de un siglo a gimotear por “el atraso” del país, nunca haya admitido la evidencia más palmaria: que fue él mismo quien más contribuyó a crearlo, con su intolerancia fanática, su ceguera doctrinaria, su preferencia por las soluciones tajantes, su servilismo respecto a lo foráneo, su nulidad intelectual, su amoralidad a tambor batiente, su risible mesianismo y, sobre todo, su ansia ilimitada de dominio sobre el pueblo.

En el presente, ese progresismo (representado por los diversos gobiernos del PSOE), en el gobierno los más de los años desde el fin del régimen de Franco, disfruta de las mieles de una situación que él mismo no ha creado ni era capaz de crear, pues la ha heredado del franquismo. En las nuevas condiciones continúa, especialmente cuando se manifiesta como ideología de izquierda, con las taras históricas que le caracterizan, que no adquieren la temible expresión del
pasado simplemente porque ante si ya no tiene pueblo sino una gran masa
neoservil, posiblemente ya no humana del todo, que ama con fruición sus
cadenas 65, tremenda obra del par franquismo-liberalismo.


65. Para que el lector o lectora no considere tal aserción como un exabrupto, traeré aquí el
siguiente juicio de Norberto Bobbio, contenido en su libro “Igualdad y libertad”. Asevera que en
las actuales sociedades de la modernidad la falta de libertad «se sentiría no como una privación
sino como la satisfacción de una necesidad, la necesidad precisamente de no ser libres: lo que en
otros tiempos era la huida de la esclavitud se convertiría en su contrario, en la huida de la libertad».
Así es, pero Bobbio, intelectual crítico que, como todos, juega a amagar y no dar, debería explicar
cómo, por qué y por quién se ha creado esa aberrante situación, así como establecer las vías para
salir de ella. Si la libertad (y no la riqueza, ni la prosperidad, ni la felicidad) es el supremo bien,
pues sin ella no es posible realizar la esencia concreta humana ni realizarse como ser humano, la
sociedad liberal, parlamentaria y constitucional que ha amaestrado y catequizado a los individuos
para preferir la esclavitud a la libertad es la peor de todas las posibles y demanda su derrocamiento
por medio de una gran mutación civilizante.


Texto tomado del libro de Félix Rodrigo Mora “La Democracia y el Triunfo del Estado: Esbozo de una revolución democrática, axiológica y civilizadora” (Ed. Manuscritos).

One thought on “La aniquilación del deseo de libertad en el estado español”
  1. La aniquilación del deseo de libertad en el estado español
    Pues sí, amigos, son los gobiernos «progres» quienes más destruyen la libertad a lo largo de nuestra Historia. Líbrenos Dios de progres, socialdemócratas y eurocomunistas y denos en su lugar luces para entender que la democracia la hemos de construir de cero y con nuestro propio esfuerzo.

    Y mientras tanto que nos dé gobiernos de la derechona, que -siendo en esencia lo mismo- se lleva más cuidado a la hora de recortar libertades y que nos muestra un rostro más descarnado de aquello que hemos de superar. Lo digo en broma pero también en serio.

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