
El gigante asiático era el único miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU que no contaba con este tipo de navío, y Pekín lo consideraba indispensable para su Ejército .
EFE – Pekín
El primer portaaviones de China ha iniciado hoy su viaje inaugural desde el puerto nororiental de Dalian, un hecho que culmina el esfuerzo del país para reafirmar su poderío militar. Tras un largo proceso de reparación y actualización, y poniendo fin a años de especulaciones en los medios de comunicación, la embarcación militar ha partido de este puerto en la provincia de Liaoning (noreste) e ha hecho un breve recorrido antes de volver al muelle.
En un principio se especuló con que el buque tendría su bautismo en aguas abiertas el 1 de julio pasado, durante la conmemoración del 90 aniversario de la fundación del Partido Comunista de China, pero al parecer una serie de inconvenientes técnicos retrasaron las maniobras. También se barajó el 1 de agosto, día de las Fuerzas Armadas chinas, pero volvió a haber retrasos probablemente relacionados con la llegada a las costas de Dalian del tifón Muifa.
El portaaviones, que fue comprado por China a Ucrania en 1998, comenzó a ser construido en 1985 por la Unión Soviética, que bautizó el buque como Varyag. El nombre será cambiado por Pekín, aunque aún no se ha hecho oficial su nueva denominación. Tras la caída de la URSS, el navío pasó a propiedad ucrania y China lo adquirió como ya hizo antes con otros viejos portaaviones soviéticos, aunque los anteriores fueron usados como museos o atracciones turísticas.
El Gobierno chino anhelaba desde los años 40 armar un buque de este tipo, considerado el culmen tecnológico de una armada moderna. Los expertos militares de todo el mundo, principalmente de EE UU, consideran que con este paso dado hoy el ejército de China, el más grande del mundo en número de efectivos, quiere mostrar su ascenso y su creciente poderío militar, en un momento de crecientes conflictos en los límites de las aguas territoriales chinas.
En las aguas próximas a la costa norte del país, China ha mantenido tensiones con Corea del Sur por realizar maniobras navales junto a EE UU el pasado año; más al sur, en el Mar de China Oriental, hay crecientes roces con Japón por la soberanía de las islas Senkaku/Diaoyu. En el Mar de China Meridional hay similares reclamaciones por la soberanía de las islas Spratly y Paracel, que enfrentan de forma creciente a China, Filipinas y Vietnam en los últimos meses.
Para «garantizar la paz con un carácter defensivo»
El gigante asiático era el único miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU que no contaba con este estratégico tipo de navío, y el tema inquietaba a Pekín, ya que lo consideraba inadmisible teniendo en cuenta el gran tamaño de su Ejército (dos millones de soldados). Hasta ahora los únicos países de Asia que contaban con este tipo de navío eran la India (el Viraat, con más de medio siglo de historia y adquirido al Reino Unido) y Tailandia, cuyo portaaviones, el Chakri Naruebet, que fue armado en los astilleros españoles de El Ferrol.
Al anunciar oficialmente el mes pasado que la embarcación estaba siendo puesta a punto, el Ministerio de Defensa se apresuró a aclarar que el portaaviones será utilizado principalmente para fines «científicos, de experimentación y entrenamiento». Sin embargo, las autoridades también señalaron que pondría a disposición el portaaviones para custodiar las costas nacionales y «garantizar la paz», siempre con un carácter defensivo, no ofensivo. Fuentes del Ministerio de Defensa estimaron que el equipamiento militar y la formación de la tripulación del navío estarán completos y listos para entrar en operación a principios del año que viene.
El País