
La cárcel de Nanclares de Oka se ha cobrado una nueva víctima mortal.
El domingo, 7 de agosto, murió el Sr. D. J.L.P.G., de 40 años de edad, natural de Santurtzi y preso en la cárcel alavesa de Nanclares de Oka. La causa de su fallecimiento se debió a una hemorragia extensa cerebral traumática, con fractura de vértebra cervical, según informe provisional de autopsia. La causa de dicha muerte –según información recibida – se debió a que otro compañero preso y en la hora de la comida del día anterior, le dio un puñetazo en la región cervical, lo que le produjo la caída al suelo, con posible golpe en la nuca. Trasladado al Hospital de Txagorritxu el día seis de agosto se le interviene, falleciendo al día siguiente. Al parecer el preso agresor se encuentra en un estado de salud física y mental muy deteriorados. No es cierto que el motivo de la agresión recibida se haya producido por una discusión relacionada con drogas, como se informó en un medio de comunicación.
Desde Salhaketa queremos llamar la atención sobre las circunstancias de esta muerte.
Primero, creemos que tratar la noticia como una reyerta entre dos presos por
cuestiones de drogas, busca tratar de quitarse el muerto de encima y eludir las
posibles responsabilidades que la institución carcelaria pudiera tener. La discusión
no fue por drogas y en todo caso lo que hay que aclarar son cuestiones tales como
que hace una persona tan deteriorada conviviendo en un modulo cuando tendría que
tener un tratamiento especializado posiblemente fuera de una cárcel. Además, lo que
habría que esclarecer es si se actuó con la celeridad y procedimiento adecuado en
estos casos para evitar la posterior muerte de esta persona presa.
Este hecho luctuoso representa una nueva crónica de muertes anunciadas en las
cárceles tal y como hemos venido denunciado. No podemos olvidar que tenemos
constancia de la existencia de más de 30 personas muertas durante los cuatro últimos
años en los centros penitenciarios ubicados en la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra
o con residencia administrativa en la CAPV muertas en otras prisiones del sistema
penitenciario español.
Nos preocupa la política de ocultamiento, distorsión de la información y retraso en
la información pública sobre estas muertes, pero además, la nula iniciativa de
actuación por parte de las autoridades judiciales competentes para esclarecer las
circunstancias de estas muertes por causas no naturales, en su gran mayoría de
personas jóvenes que no lo olvidemos mantienen una relación de sujeción especial con
la administración del estado y, éste, tiene la obligación de garantizar entre otros,
su derecho a la vida. Esta situación es inaceptable, sobre todo cuando la mayoría de
esas muertes podrían evitarse, simplemente, con la aplicación estricta de la actual
legalidad vigente.
Una vez más preguntamos a la Dirección General de Prisiones, al Ministerio de
Interior y al Gobierno cómo va a terminar con esta terrible situación. Le
preguntamos cuántas muertes han ocurrido realmente, quiénes eran los muertos, cuales
fueron las causas, qué medidas preventivas se establecieron, por qué no se excarceló
a personas en avanzado estado de enfermedad, por qué las condiciones de vida en
general y sanitarias en particular empeoran, que está haciendo con respecto a el
hacinamiento, cómo es posible que haya tantas personas presas con enfermedades
mentales graves y la gran mayorías de ellas sin diagnóstico ni tratamiento, por qué
no cumple su propia legalidad cuando esta lo es en beneficio de la persona presa y
se excede en su cumplimiento cuando lo es en su perjuicio… son demasiadas las
preguntas sin responder.
Para acabar con estas muertes reclamamos medidas concretas tales como:
– Que el Ministerio Fiscal no se inhiba e investigue de oficio estas muertes la
mayoría de ellas en extrañas circunstancias, tal y como le corresponde, para el
esclarecimiento de las circunstancias y motivos las mismas, con el fin de depurar
las responsabilidades políticas, administrativas y penales que se desprendan de
estos hechos.
– La inmediata reforma de la legislación penal y penitenciaria que alarga
innecesariamente las condenas y restringe el acceso a permisos de salida, tercer
grado y libertad condicional que son las formas de cumplimiento más acordes con el
objetivo final que la ley otorga a las penas privativas de libertad y que
contribuyen a disminuir la presión y mal trato psicológico que sufren las personas
presas.
– La reducción del número de reos hasta la capacidad óptima de cada prisión para
evitar la actual masificación, que aunque no es el único, si es uno de los motivos
que influye en estas muertes, así como el cumplimiento de las condenas en la el
centro más cercano al lugar habitual de residencia.
– La excarcelación de las personas presas gravemente enfermas, en especial
aquellas en fase terminal, así como las que padezcan enfermedades mentales que en
muchos casos suponen la inducción al suicidio. Estas personas necesitan unos
cuidados y un seguimiento médico incompatibles con la cárcel que en muchas ocasiones
genera problemas de desequilibrio y enfermedad mental.
– El final de los regímenes de incomunicación y aislamiento. Estos espacios de
impunidad para torturas y/o malos tratos, son a la vez son espacios de riesgo para
la aparición y/o agravamiento de determinadas enfermedades mentales, lo que
significa que, de por sí, el aislamiento es una tortura psicológica a erradicar.
Salhaketa Araba
PRENSA:
110809 EL CORREO Fallece un preso de Nanclares de un golpe en una riña por droga
http://www.elcorreo.com/alava/v/20110809/pvasco-espana/fallece-preso-nanclares-golpe-20110809.html