Desde el surgimiento del movimiento de reivindicación 15M ha habido sitio para análisis y propuestas de signo antimilitarista.

En el comunicado final de la manifestación que dió origen a todas las movilizaciones posteriores, Carlos Taibo acusó del papel que los ejércitos y el millitarismo juegan en el mantenimiento de este orden impuesto por el capital y reclamo, como una de las palancas que hay que derribar para conseguir una democracia real, la lucha contra las alianzas militares (la OTAN como cabeza de ellas) y contra el gasto militar que impide logros e inversiones sociales.

Más adelante han sido varias las ocasiones en que el tema del gasto militar ha salido a colación en las asambleas, si bien, all ser un problema tan inabarcable, no ha formado parte de las propuestas concretas e inmediatas de acción la lucha por su abolición.

En el pasado 17 de agosto de 2011 se consensuó una propuesta sobre gasto militar por parte del grupo de trabajo de Economía en la que denunciaban el gasto militar encubierto del Estado Español y lo abultado de éste, así como lo insolidario de sus destinos, con principal énfasis en la I+D militar, que absorve la mayoría de la inversión española en i+d, y el destino de partidas a misiones “humanitarias” que encubren intereses inmorales.

El grupo de trabajo referido propone, ante este escenario:

1) Financiación exclusiva del ejército por el Ministerio de Defensa, sin ocultación de partidas en otros ministerios. En este sentido, se exige la reducción del gasto de I+D militar para destinarlo a actividades sostenibles (energías renovables y ahorro energético, medicina, etc).

2) Creemos en una economía al servicio de las personas. Por lo tanto, nos negamos a intervenir en operaciones militares que bajo el paraguas de un supuesto humanitarismo tienen como única intención el control de intereses energéticos o geoestratégicos.

Aunque las reclamaciones son modestas, confiamos que se seguirá profundizando en el verdadero sentido del gasto militar y del militarismo, como dos palancas necesarias para el mantenimiento de los intereses del sistema económico y político vigente, así como su vinculación con el gasto social en el sentido de que el gasto militar, destinado a fines socialmente inútiles e inmorales, siempre se produce en detrimento del gasto social y de los derechos.

Tal vez sea necesario reivindicar no sólo la reducción de las partidas destinadas a i+d, sino la reducción global de todo el gasto militar, la redefinición de las políticas de defensa, la prohibición de venta de armas y tecnología militar a países a los que, junto con las armas, exportamos conflictos, y la conversión de la industria militar a fines socialmente útiles y al desarrollo humano.

Igualmente debe pensarse en el papel de las alianzas militares en el sostenimiento injusto del sistema capitalista y en la necesidad de profundizar en una defensa social alternativa frente a las verdaderas agresiones a las que nos enfrentamos (recorte de derechos, privación de libertades, paro, agresiones al medio ambiente, deterioro del estado de bienestar, orden mundial que empobrece a pueblos enteros, etc).
Confiamos que el movimiento 15M vaya debatiendo toda esta perspectiva que afecta a una de las cuestiones nucleares de nuestro modelo de malestar, como es el militarismo.

El 15M y las propuestas antimilitaristas


Ver debate en Tortuga: El 15-M de Madrid no logra consensuar su oposición a la existencia del ejército

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