Se acercan otras elecciones en las que el gremio de encuestadores asegura que va a triunfar la derecha cavernícola. Es curioso, con la que hay liada, y la gente va a votar a la banda de señoritos. Pregunta: ¿por qué vota la gente pobre a la derecha? Pues podría ser porque el pobre sabe que si gana la derecha, al obrero le ponen la soga al cuello, y a los ricos, felices, lo mismo les da por contratar gente. En cambio si gana la izquierda, al pobre le ponen la soga al cuello, pero los ricos no invierten porque manda la izquierda… Tch. Qué cosas.

Así que ¿A quién votar? Ya está más que dicho que votar a partidos pequeños extraparlamentarios o votar en blanco, beneficia indirectamente a los partidos parlamentarios[1]. Así que por más vueltas que le deis, ir a votar en blanco, o a alguien que no va a ganar, es absurdo. Ya que vas a votar, vota a quien gane, so capullo.

Entonces… ¿Votar al PP o al PSOE o a algún partido con escaño, qué sé yo, a Rosa Díez? ¿O Álvarez Cascos?, que son partidos pequeños, ¿no? Bueno, no creo necesario extenderme mucho en explicar que todos esos tipos son maestros en la añagaza y capitanes araña de la traición acreditada. Alguno, muy de cuando en cuando, es de los que la lían en el Parlamento diciendo cosas a favor de los proletas… Ése o ésa radikal, amigos y amigas, ya sea en el Parlamento Autonómico o en el Nacional, es el payaso del Circo. No cabe duda de que un buen payaso le viene bien a un bodrio de película. Pero el payaso no tiene acceso al Gobierno, que es el que hace y deshace. El payaso solo tiene acceso a su buen sueldo, a su despacho y a sus dietas, a cambio de un trabajo de oficina que le das tú. Ahora que el PSOE ve las orejas al lobo, están saliendo muchos payasos a relucir, de esos que se rasgan la camiseta.

Bueno, todo esto lo sabe la gente, ese cien por cien de electores que en alguna ocasión de sus perras vidas, han optado por quedarse en casa, en lugar de echar la papeleta en la urna. Saben que cuando uno va y vota, al salir por la puerta del Colegio Electoral, se te queda una sensación y una cara de gilipollas que te hacen una foto, y sale el aura de imbécil… Por eso, siempre que alguien se abstiene de ser gilipollas, realiza un acto de reflexión consciente y activo.

Si a ellos les conviene, es porque a nosotros nos perjudica. Lo que es de uno es de todos, lo que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno.

[1] Podéis leer la explicación de para qué vale el voto blanco, nulo o el voto a pequeños partidos en http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/17673 (ver a continuación).


En tiempo de elecciones

Preguntan varios sujetos, que si puedo aclarar un poco en qué consiste eso del voto en blanco, el nulo, la abstención, y si es verdad que el voto en blanco se añade al partido que gana y una serie de historias muy raras… A ver:

El voto en blanco no va ni al partido que gana, ni al que pierde, ni a ninguno. Es solo un voto en blanco, que es contabilizado. Por aclararnos: si hay mil electores, quinientos votan a candidatos y quinientos votan en blanco, hay una participación del 100%. Pero si hay mil electores y quinientos se abstienen, la participación es del 50%. El voto nulo tampoco se contabiliza. Votar nulo es como no votar.

Se sigue de ello, que si Juana del Partido Mínimo necesita un 10% de votos para ser concejala, no es lo mismo una participación del 50% que del 100%. Si hay mil electores y votan quinientos, Juana, con cincuenta votos, que pueden ser los de su familia y amigos, saca su acta y a vivir. Pero si a los abstencionistas les da por votar en blanco, Juana necesitará cien votos, ya que el voto en blanco se contabiliza. Y, por lo tanto, si Juana no dispone de aparato de propaganda, grandes carteles, promesas de empleo y amenazas de despido, Juana se quedará rumiando su despecho por los rincones (no alcanzará los cien votos), mientras los miembros del Gran Partido Despótico Cabronario (que disponen de muchos clientes) garantizan su permanencia en el poder.

Así que, en resumen, una alta participación, suele beneficiar indirectamente a los partidos poderosos, mientras que una elevada abstención, permite meter cabeza a pequeños partidos. A Rosa Díez, por ejemplo, le conviene una abstención elevada, ya que así le resulta menos costoso obtener concejales. Al PSOE le conviene una alta participación.

A todos los candidatos, en general, lo que más les conviene, no es que la gente vote, sino que les voten a ellos. De nada le vale a un candidato mucho voto en blanco, mucha abstención, mucha participación y mucha hostia, si a los votantes les da por echarle la flor al de la competencia.

Votar útil, por último, es votar a uno que puede o va a ganar. Por ejemplo, los nazis y fascistas suelen votar al PP, porque la Falange no ganará unas elecciones ni aunque sacrifiquen una cabra a Satanás sobre la tumba de Franco. Así de triste es la ley electoral. Y aún así, el efecto del voto minoritario suele ser el mismo que el del voto en blanco: beneficia indirectamente a los grandes candidatos. Cosas de la democracia.

En cualquier caso, hay que ser realista: votes en blanco, te abstengas, votes nulo, votes al ganador, al perdedor, votes útil o inútilmente, alguno de los que mandan o van a mandar, se va a beneficiar de ello. Lo que es de uno es de todos, lo que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno.