
La web de estudios y análisis Eurasian Hub ha dedicado una serie de cuatro artículos a poner de relieve que realmente existen indicios ciertos de inducción estratégica en el desencadenamiento de la “Primavera Árabe”
La ‘inducción estratégica’ podría ser definida como aquella acción o conjunto de acciones por los cuales un gobierno pretende instigar a otro u otros gobiernos o países extranjeros, a fin de servir a sus conveniencias estratégicas en un momento dado. Pero va más allá de las acciones encubiertas de desestabilización e influencia, operativos BIAC o PSYOP, “propaganda negra” o intoxicación informativa, generalmente de corto recorrido. En realidad, la inducción estratégica puede formar parte de la política de un equipo de gobierno, es consustancial a la acción de los lobbies y think tanks, y en general, se entiende que moviliza a un complejo entramado de medios e instituciones, a fin de lograr los objetivos propuestos.
La inducción estratégica es habitual desde la noche de los tiempos, por lo que se podrían destacar decenas de ejemplos. Muchas políticas de inducción estratégica suelen quedar en la penumbra, dados los escasos beneficios que se obtienen de su publicitación. Tanto si los resultados son los esperados como si la inducción concluye en un fracaso, ni los autores ni los objetos de la misma tienen interés en explicar lo sucedido, por razones comprensibles. Una vez publicados los indicios de lo sucedido, es normal que periodistas, políticos e historiadores tiren del hilo para sacar a la luz todos los detalles.
Aún así, hubo numerosas excepciones a esa tendencia. Las políticas de inducción estratégica llevadas a cabo por los soviéticos, solían presentarse domésticamente como incitaciones a la revolución, y por ello como algo muy progresista y positivo. Desde el final de la Guerra Fría, los Estados Unidos han tendido a desvelar sus políticas de inducción estratégica con total liberalidad, presentándolas bajo un prisma idealista altamente positivo. Es evidente que se sienten fuertes y confiados, como vencedores absolutos de la Guerra Fría, y eso es ya una explicación de tal conducta. Pero es que, además, los objetivos de muchas sus políticas de inducción estratégica, deben ser forzosamente públicas y transparentes, a fin de poner de relieve la presunta superioridad moral de sus motivaciones y objetivos. Desde ese punto de vista, se ha hecho un gran esfuerzo para diferenciar entre políticas de inducción estratégica al nuevo uso, y operativos de inteligencia al viejo estilo, aunque es evidente que aquellas se derivan de éstas. Cuanto menos, las tácticas puntuales son, en muchas ocasiones, una combinación de métodos de protesta contraculturales de los años 60 y operativos de agitación clásica propios de la inteligencia de todos los tiempos, lo que incluye compra de voluntades, presiones políticas o diplomaticas de alto nivel, sobornos e incluso intimidación.
¿Se trata, al fin y al cabo, de conspiraciones clásicas, más o menos aderezadas con ingredientes de aroma progresista? De nuevo, es más que todo eso. Afirmar, sin más, que las políticas de inducción estratégica son meras conspiraciones, vendría a suponer que el márketing comercial también lo es. Porque, de hecho, las políticas de inducción estratégica muchas veces son presentadas como la introducción y promoción de un producto en el mercado político. Y eso es válido tanto para la ciudadanía del país objetivo, como para los observadores externos del proceso, aliados, adversarios o neutrales, que son obligados, a su vez, a colaborar con la campaña de inducción estratégica, sea de forma directa o indirecta.
De ahí que tengan tanta importancia en el desarrollo de tales políticas la colaboración de los medios de comunicación (voluntaria o inconsciente), potentes difusores de consignas convertidas en información, con el apoyo de una amplia bastería de argumentaciones falaces destinada a desconcertar y ganarse la aquiescencia del gran público, dentro y fuera de casa. Ese discurso está muy bien adaptado al lenguaje fragmentado de los medios de comunicación de masas y redes sociales, y cubre la inexistencia de cuerpos ideológicos razonados y articulados sistemáticamente.
En la introducción a su libro: Egipto: las claves de una revolución inevitable (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 2011), el periodista Alaa Al Aswany busca demostrar que la contestación contra el régimen no surgió de la nada, y que existían causas sociales objetivas para lo que sucedió a partir del 25 de enero de 2011. Nadie puede negar eso; pero tampoco que el gran éxito de la revuelta egipcia se debió a dos detonantes muy concretos: a) El precedente exitoso de Túnez, que generó un efecto emulación en Egipto, cosa que no menciona Al Aswany; b) La labor de los internautas, que sí específica, concediéndoles el mérito que tuvieron.
Pues bien, en la organización y formación de una parte importante de esos “movilizadores” jugó un papel destacado (por no decir trascendental) la red de instructores y coordinadores orquestada desde los Estados Unidos y heredada del tinglado que se piso en pie para generar las “revoluciones de colores” entre 2003 y 2005. Es evidente que los admiradores de Gene Sharp, o aquellos que tratan de convertirlo en una especie Gandhi 2.0, o Clausewitz de la Guerra No Violenta, insisten en que él es el genuino “hacedor de revoluciones”, merecedor del Premio Nobel. Pero no es necesario escarbar mucho para constatar que las modernas políticas de inducción estratégica no son obra de un solo hombre; y no pueden serlo, porque son el resultado de esfuerzos colectivos, firmados por un complejo entramado de instituciones, think tanks, analistas, lobbies, ONGs, y hasta partidos políticos y todopoderosos senadores, allá en Washington. Todo ese tinglado, no lo olvidemos, arranca de una iniciativa política concreta que tiene ya más de treinta años de experiencia: el National Endowment for Democracy (NED) lanzado por Ronald Reagan en 1983 “to promote US-friendly democracy”. NED, Freedom House, Albert Einstein Foundation, Open Society, y no digamos el Instituto Nacional Demócrata, el Instituto Internacional Republicano o la mismísima USAID, no se ponen a promocionar la libertad y la democracia en un país determinado, ayudando a crear grupos de oposición o formado y coordinando a activistas en la red sin la luz verde del Departamento de Estado.
¿Quiere esto decir que las revueltas de Túnez y Egipto fueron una mera puesta en escena, una enorme conspiración que utilizó a miles de figurantes? En modo alguno: en Túnez, en Egipto, y también en Libia, existían desde hace tiempo causas de malestar social capaces de sacar a mucha gente a las calles (no necesariamente a toda la ciudadanía o al “pueblo”) , mantenerla allí presionando y conseguir un impacto apreciable en las estructuras de poder. Pero nada de eso está reñido con las políticas de inducción estratégica, ni ahora ni en el pasado. Hay unas causas, legítimas. Pero también hay unos tiempos, unos momentos apropiados. Y eso es lo importante en las políticas de inducción: el cuándo.
Es significativo que las revueltas se concatenaran mecánicamente en el Norte de África republicano: hasta que no se obtenían resultados en las unas, no comenzaban las otras, y eso en un corto periodo de tiempo. Recordemos el ajustado timing: Túnez, 17 de diciembre de 2011-14 de enero de 2011 (caída de Ben Ali) ; Egipto: 25 de enero -11 de febrero (caída de Mubarak); Libia: a partir del 17 de febrero. Recordemos también cómo desaparecieron prontamente de los medios de comunicación occidentales las que descarrilaron o fueron a parar a vía muerta: Yemen y, muy especialmente, la tragedia sangrienta de Bahrein.
En ese contexto, ningunear o negar el protagonismo de las políticas de inducción estratégicas, sobre todo en el Magreb-Mashrek, sólo contribuye a devaluar, a medio y largo plazo, las causas autóctonas de los levantamientos. Ocurre como en las “revoluciones de colores” de 2003-2005, hoy juguetes rotos de la era Bush: por entonces, casi nadie osaba comentar que andaba por allí la mano de de la inducción estratégica estadounidense. Hubo que esperar no pocos años, para que, tras el fiasco militar de Saakashvili, la huida de Bakiyev, el hundimiento político de Yushenko y el encarcelamiento de Yulia Timoshenko, por abuso de poder, las pomposas “revoluciones de colores”, con el número de los manifestantes en las calles y el entusiasmo de los jóvenes implicados en ellas, quedaron condenadas a pena de incómodo recuerdo.
Resulta incoherente exaltar el protagonismo de las redes sociales en el desencadenamiento de la “Primavera Árabe”, hasta extremos fantasiosos, y a continuación, ningunear las inversiones de millones de dólares, anunciadas públicamente por Hillary Clinton ya a mediados de febrero (en vísperas de las revueltas en Libia) a fin de ayudar a “activistas digitales” a sortear la censura de los regímenes dictatoriales, advirtiendo, de paso, que los gobiernos se arriesgan a rebeliones si ponen restricciones en una red cuyas principales herramientas han sido diseñadas en los Estados Unidos. Pues bien, tan sólo un mes más tarde, el mundo se enteraba, a través de “The Guardian”, de que el Pentágono estaba creando un software para manipular cuentas falsas de usuarios en redes sociales, a fin de crear perfiles ficticios con los cuales “luchar contra ideología extremista y propaganda antiestadounidense”.
Hay demasiado dinero invertido ahí, son muchos esfuerzos, es mucho tiempo el que se ha invertido en las políticas de inducción estratégico a lo largo de los últimos treinta años. Fueron eficaces en la resonante victoria de los Estados Unidos en la Guerra Fría, derrotando a la Unión Soviética sin disparar un solo tiro, en medio de sonados bluffs, como lo fue, de principio a fin, la “Guerra de las Galaxias”, que engañó a Gorbachev. Las políticas de inducción estratégica funcionaron igualmente bien durante las enrevesadas crisis balcánicos de los noventa. Luego, sirvieron fielmente a los designios agresivos de George W. Bush, desde las invasiones de Afganistán e Irak hasta las “revoluciones de colores”. Y ahora, según todos los indicios, trabajan a pleno rendimiento en el área MENA (Oriente Medio y Norte de África).
Vamos a explicar qué intereses pueden haber movido a Washington a propiciar los sucesos en el Magreb y Machrek que empezaron en enero de 2011. Dado que el asunto posee ramificaciones variadas, optamos por una presentación sintética, que en el futuro podría ser completada por otra pequeña serie de post sobre este asunto.
a) Se había manejado la opción explicativa de que los Estados Unidos en realidad sólo han intentado ”encabalgar” a posteriori el proceso de las primeras revueltas, en Túnez y Egipto. De esa forma, los ejemplos de inducción estratégica que hemos señalado en post anteriores, serían inventos a posteriori, para dar a entender que los americanos habrían apoyado las revueltas desde el principio, cuando de hecho, le sabría pillado desprevenidos. Una línea argumental retorcida, de matices conspirativos y que queda totalmente desmontada por el material que cualquiera puede encontrar en la red, anterior a enero de 2011, e incluso a ese años. Por lo tanto, lo que sucedió en Túnez y Egipto puede que hubiera sido una sorpresa en Madrid –cosa que también dudamos-, pero no en Washington.
b) Por lo tanto, y como mínimo, los americanos no estaban, a priori, en contra de las protestas que se produjeron y que llevaron a la caída de los presidentes Ben Alí en Túnez y Mubarak en Egipto. En realidad, Washington no tardó en dejar claro de qué lado estaba: ya a mediados de febrero, el presidente Obama declaró que al apoyar a las revueltas en Egipto, Estados Unidos habían estado en “el lado correcto de la historia”, expresión que, expresada en relación a la reciente “Primavera Árabe”, volvería ser utilizada en diversas ocasiones por policy makers americanos. También por entonces, Hillary Clinton comparó los cambios en Túnez y Egipto con las revoluciones de 1989, que habían echado abajo al comunismo en Europa del Este. Recientemente, el senador MacCain no dudó en enlazar directamente las revueltas de la “Primavera Árabe” con las “revoluciones de colores”.
c) En un intento por remarcar la espontaneidad de las revueltas, hay quien critica la “lentitud” de la administración Obama en ponerse francamente del lado de los contestatarios egipcios. Son discusiones bizantinas. Hubiera sido muy irresponsable por parte americana hacer eso desde el mismo 25 de enero; pero pasó muy poco tiempo hasta que las revueltas cobraron consistencia y se pudo disimular que Mubarak había sido vendido desde el principio. Paralelamente, se iban dejando claras las reglas del juego: sólo las repúblicas árabes se verían realmente afectadas en mayor o menor medida por las revueltas de la primavera. No así las monarquías, y mucho menos las del Golfo. El 26 de febrero, el rey Juan Carlos asistió en Kuwait al quincuagésimo aniversario de la independencia del país. Paralelamente, las revuelta iba siendo aplastadas en Bahrein. Con posterioridad, Washington, Londres y Paris recibirían el firme apoyo de las monarquías de Qatar y Jordania en la campaña de Libia.
Por lo tanto, si los Estados Unidos desarrollaron una política de inducción estratégica en los países del MENA, ¿qué objetivos de fondo perseguían?
1) Obama no hizo sino continuar con el rediseño de las zonas críticas que pretendió aplicar su predecesor George W. Bush en Oriente Medio y las repúblicas de la ex URSS. En el primer ámbito, por medio de la invasión de Irak (2003) y la “revolución del cedro” en Líbano (2005); en el segundo, a través de las “revoluciones de colores” entre 2003 y 2005. En el año 2009, a muy poco de llegar al poder, Obama viaja a Estambul (abril) y El Cairo (junio), capitales que van a tener un destacado protagonismo en el “Primavera Árabe”. Sobre todo en la capital egipcia, el presidente americano da un discurso más que elocuente: declara que los EEUU no están en guerra con el islam; y añade, de forma más que inusual: “La situación de los palestinos es intolerable. Sufren las humillaciones diarias que acompañan a la ocupación. Nunca daremos la espalda a su derecho legítimo a vivir con dignidad y un estado propio”.
2) En efecto, algo está cambiando en las relaciones con Israel. El nuevo plan de paz fracasa definitivamente en el otoño de 2010 por las triquiñuelas habituales de Bibi Netanyahu, y Washington decide que no puede seguir atendiendo eternamente a un juego que se prolonga sin solución de continuidad desde el final de la Guerra Fría, es decir, prácticamente a lo largo de veinte años. Pura y simplemente, el coste político es demasiado elevado para los americanos y los beneficios que le supone tener a Israel como aliado en la zona ya no son lo que eran. De hecho, la posibilidad de que ese país lance un ataque unilateral contra Irán supondría una catástrofe estratégica y sobre todo económica, que nadie puede asumir. En consecuencia, impulsando la “Primavera Árabe”, Washington va a actuar indirectamente, remodelando todo el conjunto de Oriente Medio, lo que incluye el conflicto entre Israel y los palestinos. Es una forma de desmarcarse del Estado judío sin hacerlo frontalmente. De hecho, la situación le permite a Obama apoyar de puertas afuera a Tel Aviv cuando la situación lo requiera. Por otra parte, pase lo que pase en Oriente Medio, Israel no está realmente en peligro; y menos si Siria queda paralizada por la insurgencia intestina durante meses. También vale la pena considerar que en medio de las tensiones turco-israelíes del otoño de 2011, los americanos siguen vendiendo material militar a los turcos, y cuentan con ellos para acoger el escudo antimisiles.
3) Paralelamente, Washington continúa con su política de erradicar aquellos regímenes que en su día fueron aliados de los soviéticos o pueden ser definidos como “post-socialistas”: la Yugoslavia post-titoísta, la Venezuela de Chávez (golpe fracasado de 2002), el Irak de Saddam Hussein, las repúblicas ex soviéticas de Georgia, Ucrania, Kirguistán (más otros intentos fallidos, como Bielorrusia), la Libia de Gadafi o la Siria de Bashar al Assad. En principio, Irán es la estación final de ese recorrido, aunque la opción del ataque directo está descartada, los ciberataques no han funcionado y las políticas de inducción estratégica no parecen ser eficaces tampoco. En consecuencia, no es de extrañar que se abra paso la hipótesis de un pacto de no agresión entre los Estados Unidos e Irán, que no dejaría de tener importantes ventajas para ambos. Si eso funcionara, al menos durante unos años Washington podría dar por concluida la primera fase del Nuevo Orden Mundial.
4) Pero para entonces, le deberá quedar claro a las monarquías de la península arábiga que su seguridad y estabilidad interna depende, más que nunca, de los Estados Unidos, y que no deberán cuestionar la alianza con Irán. Por otra parte, éste colaborará en anular el régimen de Bashar al Assad, en Siria, con lo que impedirá que triunfe allí la política de inducción estratégica que Riyad ha contribuido a organizar.
5) No debe dejarse de lado que otro de los objetivos de las políticas de inducción estratégica de los Estados Unidos van encaminado a la neutralización de la izquierda europea. Ésta, desde 1991 ha debido aplaudir e identificarse reiteradamente con “revoluciones” más relacionadas con el triunfo de nacionalismos o clases medias neoliberales que con causas de naturaleza realmente izquierdista. Eso ha generado mucha confusión y división, aparte de desmoralización. Todo ello ha contribuido, y en no escasa medida, a la parálisis o ineficacia movilizadora de la izquierda ante el desmantelamiento del estado el bienestar en Europa.
En conjunto, la “Primavera Árabe” es un fenómeno aún en curso, que se ha complicado mucho desde su arranque en enero de 2011, pero que todavía se interpreta sobre unos presupuestos marcadamente políticos. Eso incluye poner en primer plano el “arranque” del proceso en Túnez y Egipto, fenómenos supuestamente concluidos –un planteamiento entusiasta, más que realista- interpretando todo lo sucedido a continuación por ese orden. En realidad, no hay razones para afirmar que las cosas deban verse así: bien pudiera ocurrir que el plato fuerte de la “Primavera Árabe”, haya sido lo sucedido en Libia, que algunos ya han tildado como “verdadera revolución” por lo que ha supuesto de erradicación completa del antiguo régimen, a diferencia de la situación en Túnez y Egipto. Si eso fuera así, las revueltas en esos países podrían haber funcionado como “teloneros” de un concierto cuyas actuaciones principales se sitúan en Libia y Siria. Donde, por cierto, también se detectaron rastros de inducción estratégica con anterioridad a 2011, y la implicación directa de algunas grandes potencias occidentales no deja lugar a duda.
Francisco Veiga (UAB) y Carlos González Villa (Universidad Complutense)
Artículos originales:
http://eurasianhub.com/2011/09/12/%e2%80%9cprimavera-arabe%e2%80%9d-vestigios-de-induccion-estrategica-1/
http://eurasianhub.com/2011/09/14/primavera-arabe-vestigios-de-induccion-estrategica-2/
http://eurasianhub.com/2011/09/19/%e2%80%9cprimavera-arabe%e2%80%9d-vestigios-de-induccion-estrategica-3/
http://eurasianhub.com/2011/10/11/%e2%80%9cprimavera-arabe%e2%80%9d-vestigios-de-induccion-estrategica-y-4/
1) Un reportaje con datos y nombres concretos sobre las políticas de inducción estratégica y sus protagonistas en el área MENA.
2) Un extenso reportaje, con todo tipo de detalles y entrevistas, realizado por Journeyman.tv y subido a la red en junio de 2011: The Revolution Bussines. Inserción desactivada: http://youtu.be/lpXbA6yZY-8
3) Gene Sharp: presentado desde hace pocos años como el padre de las modernas tácticas de inducción estratégica. Trailer de un documental hagiográfico sobre su figura como “organizador de revoluciones”
4) “The Great Deception” es un interesante clip de argumento marcadamente conspirativo, editado por AnarchitexT, que se define como: ”an Egyptian political research group, dedicated to questioning the current events occurring rapidly in the global political scene, and uncovering the truth about events taking place in today’s modern world”. En la dirección señalada podrás encontrar todos sus clips e infografías, así como en su canal de You Tube
Primavera Árabe: vestigios de inducción estratégica
Muy buen artículo. Muy interesante la información que ofrece.
Primavera Árabe: vestigios de inducción estratégica
Como complemento a lo anterior, puede ser interesante este resumen de un ‘quién es quién’ -a nivel de clases sociales- en las revueltas egipcias (resumido de una entrevista publicada en ‘New Left Review en español’ de verano de 2011): http://www.scribd.com/doc/68967933/Sociologia-de-la-revuelta-egipcia
Primavera Árabe: vestigios de inducción estratégica
Otro aspecto interesante, del que se ha dado en cuenta en Insumissia: http://www.antimilitaristas.org/spip.php?article4891
Primavera Árabe: vestigios de inducción estratégica
Un artículo sobre los resultados electorales en Tunez. Atención al partido de una cadena de TV por satelite: http://www.kaosenlared.net/noticia/tunez-victoria-nahda-supone-gran-cambio-paisaje-politico
Extractos:
Una gran campaña mediática – en televisión, radio, periódicos y en las calles – para exhortar al pueblo tunecino a acudir a las urnas tuvo lugar en las semanas anteriores a las elecciones del 23 de octubre para la Asamblea Constituyente. A esta recién electa asamblea le corresponde reescribir la constitución, elegir a un gobierno interino, y establecer las fechas para las elecciones parlamentarias y presidenciales.
… La retórica de la izquierda – radical en su forma pero muy pobre en su contenido programático – no ha sido capaz de apelar a las masas. Esto la ha privado de una base real entre los pobres, que los islamistas han sido capaces de ganar. Basándose en una red de organizaciones caritativas y con grandes recursos financieros presuntamente provenientes de las monarquías del Golfo, Al-Nahḍa ha hecho campaña en todo el país, explotando la frustración de la gente y jugando con sus sentimientos religiosos y una retórica populista, por ejemplo, prometiendo la creación de “590.000 puestos de trabajo en cinco años” y el final de décadas de desigualdades regionales. “He votado a Al-Nahḍa porque los otros partidos quieren que el 10% de la población viva lujosamente mientras el resto de la población permanece en la pobreza”, explicó un anciano.
… Ellos también tienen una imagen de mártires, debido a su persecución durante el régimen de Ben Ali, cuando Al-Nahḍa fue prohibido, y muchos de sus miembros encarcelados, torturados u obligados a exiliarse. Se estimó que hasta 40 de los más de 100 partidos que se presentaron en las elecciones nacieron del anterior partido en el gobierno, el RCD, y en esta situación Al-Nahḍa apareció para muchos como una papeleta fiable a la que votar, como una “verdadera ruptura” con el pasado. Los servicios de seguridad de Ben Ali perseguían e intimidaban a los que practicaban su religión o que mostraban “demasiada” religiosidad… Por ejemplo, alguien podía parecer sospechoso, incluso enfrentarse a una detención y a la violencia policial, simplemente por rezar en una mezquita. A las mujeres se les prohibía llevar el velo en las universidades y oficinas de la administración pública, etc. El pueblo recuerda muy bien que Ben Ali, después de llegar al poder, explotó la amenaza del islamismo para justificar su permanencia en él, antes de reprimir cada espacio de libertad e imponer gradualmente su horrenda dictadura.
También se dio un avance inesperado de la lista El Aridha (Partido de la Petición del Pueblo). Está liderado por un millonario, Hechmi Haamdi, anteriormente islamista, que después se convirtió abiertamente en un aliado de Ben Ali, antes de volverse contra él, y que es el dueño de una cadena de televisión que emite por satélite desde Londres. Con las promesas de baguetes a 100 millimes, un subsidio de 200 dinares para cada desempleado, transporte público gratuito para los mayores, la construcción de viviendas sociales y un sistema de salud gratuito, ha sido capaz de cosechar muchos votos a través de la explotación de la miseria de los habitantes de las regiones más pobres del país, además del apoyo que tenía de las redes de los antiguos miembros del RCD en estas zonas. También explotó el hecho de que es de Sidi Bouzid, jugando con el resentimiento regionalista contra los niveles de vida relativamente más altos de las ciudades costeras. Todo esto sin ni siquiera poner un pie en Túnez durante toda la campaña electoral.
Sin embargo, debido a un número de irregularidades obvias en su campaña, las listas de Haamdi han sido canceladas en 6 regiones, lo que le ha empujado a cancelar todas sus otras listas y a denunciar el carácter “corrupto” de la asamblea. Como este partido obtuvo 30 escaños, esto podría ahora reconfigurar el número de escaños atribuidos a todos los demás partidos. Toda esta historia alrededor de Haamdi fue el elemento clave que desencadenó protestas explosivas y disturbios en Sidi Bouzid el pasado jueves, que incluyeron el incendio de las oficinas centrales de Al-Nahḍa.
… entre los jóvenes con formación, las clases medias urbanas, pero también entre muchos trabajadores, especialmente mujeres, actualmente hay temores de que la victoria de Al-Nahḍa puede traducirse en intentos de recortar algunos de sus derechos, imponiendo una islamización de la sociedad y restricciones reaccionarias en valores sociales (como leyes regresivas de matrimonio, divorcio y herencia, poligamia, alcohol, el uso del pañuelo, etc.). Estos miedos no son infundados, especialmente por el ala más dura que existe dentro del partido, que podría sentirse con más confianza debido a la victoria electoral de Al-Nahḍa, y tratar de imponer una agenda aún más dura. Los temores a una agenda ‘oculta’ de Al-Nahḍa fueron reforzados por el hecho de que algunos grupos de salafistas se han hecho notar en los últimos meses, atacando cines y cadenas de televisión por material que ellos consideran blasfemo, haciendo manifestaciones para demandar una ‘revolución islámica’, y atacando físicamente a activistas de izquierdas y mujeres. La conexión entre Al-Nahḍa y estos instigadores fundamentalistas sigue siendo nebulosa, y existen grandes sospechas de que algunos de estos grupos estén además manipulados e infiltrados por los servicios de seguridad, que han intentado atizar el miedo al ‘peligro integrista’ con el objetivo de crear el caos y justificar una potencial represión si se sigue desarrollando la oposición al régimen.
Egipto. Concesiones y amenazas.
Enlace ‘Guerra eterna’: Egipto, concesiones y amenazas.
La calle le ha ganado por la mano al Ejército egipcio… de momento. El mariscal Tantawi ha aceptado acelerar el traspaso de poderes a las futuras autoridades civiles. No está claro cuándo se producirá exactamente, pero ha dicho que las elecciones presidenciales se celebrarán antes de julio de 2012. Antes se decía de forma ambigua que la transición concluiría a principios de 2013. En principio, la fecha de las elecciones legislativas se mantiene para dentro de unos días, pero se realizarán a lo largo de un periodo de tres meses.
El Ejército ha hecho todo lo posible por extender los plazos para asentar su poder, condicionar la transición y asegurarse de que la nueva Constitución conserve sus privilegios. Algunas de sus decisiones, como permitir los juicios militares de civiles, han aumentado el malestar popular y han desembocado en los últimos días en una movilización general en la calle.
La protesta ya se ha cobrado la pieza del Gobierno, sometido a las órdenes de la Junta militar, en el poder desde que en febrero Mubarak fue derrocado. El Ejército negocia ahora con los partidos un Gobierno de unidad nacional, pero se desconoce cuántos se unirán a él.
El problema es que en el discurso Tantawi ha deslizado una idea peligrosa. Está dispuesto a aceptar un referéndum que decida si la Junta militar debe entregar inmediatamente el poder. El aspecto de Tahrir vuelve a ser impresionante, casi como en los días del fin de Mubarak. La gente no se echa atrás a pesar de que en cuatro días han muerto 29 personas, según el Ministerio de Sanidad, y ha habido 1.800 heridos.
Sin embargo, no olvidemos que Egipto no es sólo Tahrir. Décadas de dictadura han creado una mayoría silenciosa conservadora que teme los cambios radicales y que cree que el mantenimiento del orden es tan importante como la recuperación de las libertades. Ocurre en todas las transiciones a la democracia. Además, el Ejército puede utilizar las estructuras políticas y de seguridad del régimen de Mubarak que no han desaparecido por completo.
En Tahrir se exige ahora mismo la dimisión inmediata de Tantawi y el fin del régimen militar, tan predispuesto a las detenciones arbitrarias, los juicios sumarísimos y el maltrato de prisioneros como en los tiempos del dictador depuesto.
La partida aún no ha terminado.
20.10
The Arabist: «One of the interesting things about the gigantic turnout on Tahrir Square is that it is happening even as the Muslim Brotherhood has officially opposed the protests».
Primavera Árabe: vestigios de inducción estratégica
Enlace: Las conquistas de Qatar en el norte de África
Si a través de la cadena Al-Yazira Catar desempeñó un papel nada desdeñable en el derrocamiento del régimen libio, los cataríes llegaron mucho antes de la caída del coronel Gadafi con maletas llenas de dinero, numerosos convoyes de armas para los combatientes islamistas y 5.000 miembros de sus fuerzas especiales.
El 26 de octubre, durante una reunión de países amigos de Libia, el Jefe del Estado Mayor catarí anunció «la formación de una nueva alianza internacional de 13 países, entre ellos Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, bajo la dirección de Catar, para el período posterior al final de la misión de la OTAN. Su papel será especialmente el de coordinar, entrenar y refundar el ejército». Pero el compromiso catarí, un poco más marcado al lado de los islamistas, acabó suscitando críticas un poco más marcado del lado de los islamistas, acabó suscitando críticas entre ciertos dirigentes del CNT libio. Mahmud Jebril, expresidente del Buró Ejecutivo del CNT, y Mohamed Abdel Rahman Shalgham, representante de Libia en las Naciones Unidas, se pusieron de acuerdo para reconocer que «actualmente los petrodólares de Catar, a través del apoyo de ciertos países relacionados con el movimiento islámico, alimentan las rivalidades entre los rebeldes y las diversas corrientes que gestionan el período post Gadafi esparciendo la sedición entre los hermanos libios. Al pactar con las facciones, Catar, que continúa albergando a Moussa Koussa, el exjefe de inteligencia de Gadafi, desempeña un papel que sobrepasa sus capacidades».
Igual que Libia, Argelia es un país rico en petróleo y gas cuyas rentas están mal distribuidas. En este caso no es difícil utilizar al pueblo como palanca de cambio del régimen establecido, y el creciente papel de Catar junto a algunos opositores argelinos en el exilio, especialmente las redes del antiguo FIS, suscita mucha inquietud.
Una información interesante, aunque leyendo este artículo se diría que los países occidentales sólo están de paso por ahí, o engañados en su buena voluntad.
Primavera Árabe: vestigios de inducción estratégica
Enlace: Juegos de manos, juegos de villanos
… Por lo tanto, el reportaje del “New York Times” desvelaba que, de hecho, se estaba produciendo una intervención de la OTAN, encubierta, en Siria. En efecto, Turquía es miembro de la Alianza Atlántica desde 1955, y un aliado estratégico de confianza de los Estados Unidos en la región. Resulta casi de todo punto imposible suponer que el apoyo de Ankara a los desertores sirios reconvertidos en combatientes armados, fuera un hecho desconocido –por no decir permitido o apoyado activamente- en Washington y Bruselas. De hecho, existen fundadas sospechas de que la imponente base de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos , situada cerca de la frontera siria, en İncirlik –y del acantonamientos de los desertores sirios- ha estado implicada de forma directa en el abastecimiento, coordinación e incluso formación del ELS.
Las consecuencias derivadas de la información revelada a finales de octubre eran, por lo tanto, muy serias[1]. Pero a partir de ese momento, suceden tres cosas, casi simultáneamente. Por un lado, el gobierno turco clama que detrás de los últimos ataques del PKK kurdo está Siria. Con eso se consigue la coartada moral que “justificaría” la intervención turca en los asuntos sirios.
… El jaleo de noviembre con las amenazas de ataque a Irán, también ha hecho que nos olvidemos ya de Libia y lo que allí sucedió. Por ejemplo, ha pasado absolutamente desapercibido en la prensa occidental el chamarileo que organizaron las milicias bereberes de Zintan con Trípoli, a partir de la captura de Saif al-Islam, un asunto que adelantó la polémica publicación israelí DEBKAfile, y con el que dio de lleno en el blanco. El resultado ha sido dejar en evidencia al Tribunal Penal Internacional: un prisionero reclamado por la justicia internacional es dejado en manos de la justicia local, y aquí no ha pasado nada. ¿Se imaginan que el gobierno de Djindjić se hubiera atrevido a hacer lo mismo con Milošević en junio de 2001?
Y por cierto: ¿por qué una publicación íntimamente relacionada con los halcones del aparato militar y de inteligencia israelí deja en evidencia los manejos de los aliados occidentales en Libia? Lo cual no es un ejemplo aislado: lo ha venido haciendo desde marzo, cuando comenzó la guerra civil en ese país. La razón es sencilla: DEBKAfile filtra lo que interesa a los sectores que representa, y lo cierto es que para Tel Aviv la campaña de Libia estuvo mal llevada, con consecuencias potencialmente nefastas para Israel. “Mercenarios libios llegan a gaza con lanzacohetes múltiples Grad”, clamaba ese medio el pasado 11 de noviembre, sin ir más lejos. Eso, por cierto, lo hacen extensivo los sectores duros del gobierno y el aparato militar israelí, encabezados por Netanyahu, y sin disimulo alguno, a todo el conjunto de la Primavera Árabe.
En definitiva, tanto jaleo bronco, tantos juegos de manos, no contribuyen sino a que nos preguntemos en qué ha derivado la “Primavera Árabe”, donde los cambios sociales y políticos parecen estar dejando paso a maniobras estratégicas de las grandes potencias. ¿Es la actual revuelta en El Cairo parte de ese intricado juego? Esperemos a ver: lo ocurrido todos estos meses nos enseña que, debido a la acumulación de actores en la zona de MENA, unos pocos días de paciencia y observación aportan excelentes dividendos a la hora de obtener pistas e indicios significativos.
Primavera Árabe: vestigios de inducción estratégica
Escriben en Eurasian Hub, como entradilla al artículo «El modelo libio en Siria»:
Si el intento de convertir la ciudad de Homs en una especie de “Bengasi a la siria” , así como los rumores de la presencia de combatientes qataríes, repitiendo el marcado protagonismo que ya tuvieron en Libia, son ejemplos que harían sospechar un intento por repetir la estrategia intervencionista sobre unos patrones muy parecidos, la descarada actividad de agentes y hasta combatientes libios en Siria, algunos claramente conectados con la inteligencia estadounidense, dejan muy en evidencia que también aquí hay un gigantesco gato encerrado. Ahora bien, en el conflicto sirio queda una pregunta en el aire que tiene mucha miga: ¿cuál es el verdadero papel de Israel, teniendo en cuanta que en Tel Aviv se contempla con mucho recelo la deriva de la “Primavera Árabe”, y más precisamente lo que sucede en Siria?
Si no lo saben ellos, menos lo va a saber el que suscribe. Pero hay dos textos que me parecen interesantes:
1) «Lo ideal para Israel, una Siria con un régimen de los Hermanos Musulmanes»
La cuarta hipótesis contemplada por el profesor israelí es la caída del régimen baasista, que llevaría a la aparición de un régimen islámico sunní débil, en sustitución del régimen fuerte de Assad, según sus palabras. El profesor dijo que Israel debería hacer frente probablemente a episodios de violencia terrorista en algunas zonas fronterizas. Sin embargo, según él, de la caída del régimen de Assad es la mejor opción para Israel, ya que llevaría a la sustitución de un Damasco fuerte por uno débil.
2) ¿Los Hermanos Musulmanes de Siria, responsables de los atentados en Damasco?
En nuestra humilde opinión sería, a priori, ilógico que los HH.MM. habiendo condenado los atentados en un comunicado oficial luego se autoinculpen, como sería ilógico que los servicios secretos sirios, sabiendo que habían condenado el atentado, monten un clon en la red para responsabilizarles de esto. Resulta todo muy curioso y acaso no sería nada descabellado pensar en una tercera parte en este conflicto que realizó esto mismo con la finalidad de que luego se acuse al gobierno sirio de montar todo esto y ser el verdadero responsable de los atentados.
Recordemos que el gobierno sirio jamás dijo que fueran los HH.MM. sino una facción de Al Qaeda. Mientras que el CNS sirio desde Ankara sí acusa al gobierno sirio de estar detrás de este doble atentado.
Lo que resulta incuestionable es responder a la pregunta ¿A quién beneficia este doble atentado en Damasco justo en el momento en que se encuentran los observadores de la Liga Árabe para controlar cómo el gobierno gestiona esta crisis? Indudablemente, al gobierno no… pero a la oposición sí. Lo mismo que este desmentido y posible hackeado en su página. No perdamos de vista esto. Ya hemos visto de lo que han sido capaces en Libia.
Primavera Árabe: vestigios de inducción estratégica
¿Carambola?: What’s really going on in Iraq?
The recent tension in Baghdad between Nouri Al-Maliki’s Shiite Iraqi prime minister with both Iraqi president’s deputy Tariq Al-Hashimi, and his deputy for service affairs, Salih Mutlaq, which both are Sunnis is highly connected with the regional tension between Iran and Turkey on Syria, also the timing is connected. That’s despite Al-Maliki’s desire for power, and his autocratic approaches to wipe out his rivals one another.
As its obvious there are strong ties between Iran and Iraq’s ruling, Shiites, especially with the Prime Minister Nouri Al-Maliki which remained in power by a secret deal between Iran and United States. However, Al-Maliki is highly connected with the leaders in Iran regarding whatever he could do on Syrian case, as we have seen a delegation from Iraqi government arrived in Damascus to show Iraq’s support to Al-Asad’s Syria, even though Iraqi government announced they are trying to mediate that’s in one hand. On the other hand, Iraqi Sunnis have a strong tie with Turkey; Tariq Al-Hashimi, in particular, has a special relation with the leaders of Turkey’s AKP government, only this year he met with Turkish authorities many times. The recent tension between Iran and Turkey on Syria and NATO missile defense has certainly affected on the Iraqi leaders, especially Iran wants to move the center of attention from Syria to other friendly countries like Iraq.
Las revoluciones de colores
Las “revoluciones de colores” fueron aquellos procesos de cambio político que culminaron con el derrocamiento de los gobiernos de las repúblicas ex soviéticas de Georgia, Ucrania y Kirguistán, entre 2003 y 2005, a partir operativos de movilización social organizada. El éxito de los levantamientos estuvo condicionado al apoyo e impulso de los Estados Unidos, animados por la idea de contener la reaparición de Rusia como gran potencia en el espacio eurasiático. La dinámica de las “revoluciones de colores”, cuyo prototipo fue el coreografiado derrocamientos de Slobodan Milosevic en Serbia, en octubre del año 2000, constituyen ejemplos de manual de las actuales operaciones de inducción estratégica.
Esta obra fue originariamente presentada como trabajo de final de máster en la Facultad de Ciencia Política y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, en septiembre de 2010. En la presente edición colaboraron Eurasian Hub y el Grup de Recerca de Història Actual (GReHA) de la Universitat Autònoma de Barcelona.
Enlace (.pdf): Las revoluciones de colores.
Reunión trilateral en Islamabad
Enlace: Reunión trilateral en Islamabad
… Los pasados días 16 y 17 se reunieron en Islamabad, los presidentes de Irán, Afganistán y Pakistán, tres países claves en el Gran Juego por el dominio imperialista occidental de Asia Central. Como es habitual, no sabemos qué asuntos se han tratado realmente en esta reunión, pero hay indicios que nos invitan a considerarla como mucho más importante de lo que la prensa ha pretendido…
… Hay que ubicar esta reunión en el contexto del fracaso de la campaña de EEUU y la UE contra Siria, tras el claro alineamiento de Rusia e Irán en defensa de la soberanía de este país. También parece que, dados los acontecimientos, cobra credibilidad la teoría de que EEUU prefiera tener como aliados de sus intereses en Oriente Medio a los emires wahabbíes y a los Talibán en detrimento de Israel.
Si todo esto resulta ser lo que parece, nos encontramos ante un alineamiento geopolítico bastante distinto al de hace solo diez años. Por primera vez desde la caída de la URSS, una amplia franja de estados asiáticos, desde el Líbano hasta Pakistán, apoyados por Rusia y con, al menos, el visto bueno de China pueden hacer frente de modo eficaz a las interminables agresiones de la OTAN a la soberanía y a la prosperidad de los países de la zona…
Primavera Árabe: vestigios de inducción estratégica
Enlace: La lucha por el poder en Hamas
… En ello tiene mucho que ver el proceso de revueltas en el mundo árabe y cómo Arabia Saudita y su satélite qatarí están cooptando dirigentes y comprando voluntades. También en Palestina. Del impulso inicial en Túnez y en Egipto ya no queda casi nada en el primer país y se continúa luchando con mucha dificultad en el segundo en una cada vez más clara lucha de clases en donde los islamistas –ganadores en las elecciones- se han aliado con la Junta Militar y la élite económica que apoyaba a Mubarak. Por lo que respecta a Palestina, ¿alguien se acuerda de la fanfarria organizada el año pasado al calor de la pretensión de la Autoridad de Ramala de solicitar el reconocimiento como Estado tanto en el Consejo de Seguridad como en la Asamblea General de la ONU? A esta pregunta, un simple recordatorio, hay que añadir otra de mayor calado: ¿cómo es posible que la Liga Árabe esté tan dispuesta a utilizar la herramienta de la ONU en su doble vertiente, jurídica y moral, para lograr un cambio de gobierno en Siria y no haya dado un paso similar en lo que respecta al reconocimiento de Palestina?
… En el año transcurrido desde el comienzo de las revueltas en Túnez, Hamás ha ido evolucionando cada vez más hasta transformarse casi en una sucursal palestina de los Hermanos Musulmanes de Egipto. La evolución comenzó en el exilio y se aceleró en el mes de noviembre de 2011. Jaled Meshal, el principal dirigente, fue el impulsor del acuerdo de unidad con Abbas –lo que conlleva el desmantelamiento progresivo del gobierno de Gaza, algo que no ha gustado mucho en la Franja- y el primero en hablar de un cambio de estrategia de la lucha ramada a la resistencia no violenta contra Israel bajo una serie de condiciones. Casi de inmediato inició una gira por los diferentes países árabes con la esperanza de forjar nuevas alianzas para el movimiento islamista, hasta entonces rechazado y estigmatizado como una rama pro-iraní.
… El auge de las fuerzas islamistas en Túnez y Egipto –junto a Marruecos, aunque aquí en menor medida- y el precario equilibrio político de la zona, con Siria inexistente en el plano externo dado que se tiene que centrar en la revuelta interna, está haciendo que la balanza de la organización se esté inclinando hacia el sector del exilio. Se comenzó a hablar de un cambio de sede de la organización, de Damasco a un lugar no definido aún (aunque Qatar ha ofrecido Doha como nueva sede), al tiempo que muchos de esos dirigentes del exilio se reacomodaban en otros países fuera de Siria (Egipto y Jordania, principalmente). Este cambio parece que ya está decidido, lo que otorga un serio golpe al gobierno de Siria en unos momentos claves.
… el hecho de que Haniye, en su discurso de El Cairo, no se desmarcase expresamente de la oposición siria respaldada por Occidente pone de manifiesto que Hamás está dispuesta a corto-medio plazo a soltar amarras con sus anteriores valedores y aliados y volverse hacia los regímenes reaccionarios del Golfo y los nuevos gobiernos islamistas de Egipto y Túnez, que se han convertido ya en sendos satélites del Golfo… Es muy probable que a Hamás se le haya ofrecido un reconocimiento político, así como financiación, si rompe con sus valedores tradicionales –Siria e Irán-, en el reciente periplo que sus dos principales dirigentes, Meshal y Haniye, han realizado por países como Túnez, Turquía, Egipto, Jordania, Bahrein, Kuwait y Qatar.
… Todo ello hace que sean numerosos los analistas árabes que se preguntan si Hamás no estará recorriendo el mismo camino que Arafat hace 20 años. La reputación de Hamás entre los palestinos se ha mantenido gracias a un cuidadoso equilibrio entre la habilidad política –con una cierta intransigencia- y los principios ideológicos asentados en la religión. Ahora está predominando lo segundo sobre lo primero alineándose con los islamistas triunfantes. Estos movimientos, que llegan hasta el reconocimiento de haber mantenido contactos “informales” con EEUU ya en el año 2011, indican que Hamás está cambiando. O si no se es tan mal pensado, que está capeando el temporal geopolítico. En cualquier caso hay un hecho incuestionable: para bien o para mal, Hamás ya ha roto su aislamiento dentro del mundo árabe y de ello dependerá el futuro de Palestina. Veremos si estos movimientos para colocarse en la cresta de la ola islamista le sirven para volver a ganar las elecciones, como ya ocurrió en las de 2006, y si se conforma con el mini Estado que patrocinan tanto las monarquías del Golfo como Occidente.
Primavera Árabe: EEUU aprueba 1.300 millones de dólares en ayuda militar para Egipto
Enlace: EEUU aprueba 1.300 millones de dólares en ayuda militar para Egipto
Primavera islamista: año cero
Enlace: Primavera islamista, año cero
De hecho, la idea central de las últimas administraciones estadounidenses va por el camino de alumbrar un neoliberalismo islamista, que cuenta con su modelo en el actual gobierno turco y el partido mayoritario que le da apoyo, el AKP. Reconvertir a los islamistas árabes en demócrata-islamistas, a la manera de los demócrata-cristianos europeos: esa viene a ser la idea, guardando las distancias. Y lo cierto es que, hasta ahora, los nuevos regímenes islamistas de MENA se han afanado por transmitir un mensaje de continuidad en los económico y social, comenzando con el mismo Mursi. “¿Quieres ser un buen musulmán? Monta un negocio, crea empleo y da de comer a la gente”. Ese era el mensaje del célebre telepredicador egipcio Amir Jalid, pero también lo podemos leer analizado con detenimiento académico en el libro de Vali Nasr: The Rise of Islamic Capitalism (2009).
¿Quién comenzó a disparar en Gaza?
Enlace: ¿Quién comenzó a disparar en Gaza?
En los últimos cuatro años, el Gobierno de Hamás en Gaza ha intentado impedir que milicias de grupos salafistas o de Yihad Islámica lancen cohetes sobre territorio israelí y provoquen represalias masivas del enemigo. Ha sido más efectivo cuando lo ha hecho a través de negociaciones que cuando ha utilizado la fuerza. A su vez, los servicios de inteligencia egipcios han sido un mediador indispensable entre el Gobierno israelí y Hamás, tanto en la negociación sobre la liberación del soldado Gilad Shalit como en ese alto el fuego que, salvo estallidos de violencia esporádicos, se había mantenido desde el ataque a Gaza en enero de 2009 que Israel llamó Operación Plomo Fundido.
… A Hamás no le interesa continuar por mucho más tiempo con la apuesta de la violencia permanente. El 23 de octubre, ha concedido un recibimiento con los máximos honores al emir de Qatar, que ha llegado a Gaza desde Egipto con 90 toneladas de ayuda humanitaria. En otra demostración de la mayor presencia internacional de Qatar y de su apoyo a fuerzas islamistas, el emir promete una inversión de 400 millones de dólares en infraestructura y vivienda. Para Hamás, el futuro inmediato pasa por reforzar su legitimidad en el mundo árabe con la ayuda de Qatar, frente al Gobierno de la Autoridad Palestina en Cisjordania. La prioridad no es ahora embarcarse en otra guerra con Israel.
… El Gobierno de Netanyahu es perfectamente consciente de que la eliminación de Yafari provocará una lluvia de cohetes sobre el sur del país. La operación militar ya tiene nombre: «Pilar (o columna) de Nubes», en referencia a las nubes con las que Dios dirige a los judíos que huyen de Egipto, y más específicamente a Éxodo 13.21 en el Antiguo Testamento: «Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche».
Análisis geopolítico de las revueltas e intervenciones en el mundo árabe
Vídeo: http://www.cntvalladolid.es/spip.php?article1217
Vestigios de inducción estratégica: una entrevista con OPTOR!
Enlace: http://eurasianhub.com/2013/09/24/revoluciones-de-diseno/#more-7490
Un blog citado muy interesante: http://colorrevolutionsandgeopolitics.blogspot.com.es/
Primavera Árabe – Siria: estudio de ‘Amor y rabia’ en Scribd
Enlace: http://es.scribd.com/doc/152299837/SIRIA-1-04-07-2013a