
El documental «Diario de la Plaza Tahrir», de Marc Amodóvar, se presentó el domingo 29 en el centro social madrileño Patio Maravillas. Ésta es la entrevista que las lectoras y lectores de Diagonal hicieron al autor la semana anterior a la proyección.
Redacción web
Foto: Sergi Cardona
Pedro: ¿Estarías de acuerdo en que tu documental fuese distribuido libremente por internet?
Marc Almodóvar.: No sé si esto es una pregunta o una propuesta, pero evidentemente estoy a favor de que mis trabajos consigan su máxima difusión por todos los medios posibles para así extender el debate y la reflexión a todos los rincones. De hecho es algo que está planeado hacer a corto-medio plazo y que estamos trabajando en ello. Espero que en breve podamos anunciar su libre difusión por la red de internet.
Daniel Bravo: Mi pregunta es ¿Qué posición mayoritaria se da en el pueblo egipcio sobre la revuelta en Libia, Gadafi y la intervención de la OTAN? A nivel de la izquierda internacional parece que mucha gente apoya a Gadafi contra una supuesta operacion de la CIA.
M.A.: Aunque hablar de mayorías es algo siempre complicado de hacer, y más en Egipto, sí que es claro que la mayoría del corazón revolucionario egipcio mostró su apoyo, desde el primer momento, al alzamiento popular contra Gaddafi. El festejo por la caída de Mubarak empezó siendo un acto de reafirmación egipcia para, rápidamente, convertirse en un acto de reafirmación, casi podríamos decir, panarabista. De los festejos del Tahrir se montaron marchas populares hacía las embajadas de los países por aquel entonces alzados contra sus regímenes, y la de Líbia fue una de ellas. Pero el desarrollo de los acontecimientos en el país vecino, especialmente con la impopular intervención de la OTAN, hizo analizar un poco más críticamente el proceso. La mayoría siguió dando apoyo al pueblo libio para acabar con su dictador, sin entrar en los esquizofrenicos debates de la izquierda occidental. Los egipcios, incluyendo la izquierda, tenían claro que la caída de Gaddafi era un paso positivo para el pueblo libio pero sin que eso no impidiese criticar duramente la intervención internacional que, a la práctica, secuestró parte del espíritu popular del mismo alzamiento. Algo que también fue denunciado desde Libia, aunque aquí prácticamente se nos niegue. Por eso el pueblo egipcio, de la misma forma que lucha por acabar con el régimen militar en su tierra, pide acabar con la influencia extranjera en líbia (y de los restos gadafistas aún presentes en el CNT).
Luis: Es conocido el influyente papel del ejercito egipcio en la dictadura de Mubarak así como la ocupación del poder político tras la caída de éste. ¿Cuál será el papel de ejército en el sistema político que está por venir? ¿puede haber cualquier mínimo cambio mientras sigan interviniendo en la vida política?
M.A.: El ejército aúna, en Egipto, un gran poder. En sus manos está el poder económico (se calcula que cerca del 30% del PIB está en manos de los militares), el poder político (desde el alzamiento de los generales libres en 1952) y evidentemente también el poder militar. Incluso desde la caída de Mubarak ha habido un aumento de la actuación de la justicia militar, aplicada a más de 12 mil civiles mayoritariamente por delitos de opinión. Unas cifras que son superiores a los juicios militares realizados en los 20 años anteriores.
La transferencia de todo este poder no será sencilla; hay muchos intereses que se han expresado en la llamada contra-revolución. El ejército, que en todo el proceso no hizo más que jugar sus cartas, quiere tener bajo su control la dirección del proceso. Hay rumores de pactos ocultos con los partidos islamistas y también con los liberales seculares para hacer de esta una revolución de mínimos, especialmente en el plano económico y social, que es lo que más preocupa al poder militar y a los aliados del país. Esta es una lectura mayoritariamente aceptada por los jóvenes revolucionarios que están centrando sus campañas en denunciar este poder militar. La popularidad del ejército, que marcó y mucho la salida de los tanques a las calles en enero, se esta desvaneciendo poco a poco y cada vez son más unánimes los gritos por la caída del poder militar.
Germán: ¿Qué distancia va de «La Batalla de Chile», el documental de Patricio Guzmán,a t Erhal -Vés-te’n- Diari de la Plaça Tahrir o dicho de otro modo, en qué sentido los nuevos modos de hacer política insurgente hacen necesario un nuevo modo de hacer cine documental?
M.A.: El trabajo de Guzmán en La batalla de Chile es una gran inspiración, querida o involuntaria, para narrar unos hechos históricos como los narrados en Erhal, partiendo del principio de dar voz a la calle. Evidentemente, como comentas, hay nuevas formas de actuación política, pero también existen nuevas formas de comunicación, especialmente en el plano cinematográfico, que he intentado que se reflejaran en mi trabajo. Los hechos del 25 de enero, y las sucesivos movilizaciones políticas que están marcando la actualidad, nos deben obligar a replantearnos como darles voz y retratarlas porque son distintas en esencia a lo que había anteriormente.
Germán: ¿Cómo ha influido en tu trabajo la socialización de los medios de reproducción mecánica -cualquiera tiene una cámara de video, cualquiera puede colgar vídeos e imágenes, ya no hay un punto de vista autorizado, hay una nube de puntos de vista,etc-?
M.A.: La infinidad de puntos de vista y de voces existente hoy en día por lo que denominas la “socialización de los medios de reproducción mecánica” podría ser una gran oportunidad para explotar los límites de la libertad de expresión aunque, a menudo, eso no suele suceder y nos vemos inmersos en un océano inalcanzable de información. Es la máxima esa que habla de que nunca habíamos tenido tanta información y, sin embargo, habíamos estado tan mal informados.
Leonardo Vadillo: Hola Marc, ¿podrías comentar cuáles crees que son las similitudes entre el movimiento popular egipcio y el que se ha creado en España desde el 15 de mayo? Gracias.
M.A.: Hay muchas mas similitudes de las que nos quieren hacer creer. Más allá del tema del simbolismo de las plazas, por un lado está que todos 2 movimientos pillaron desprevenidos a los movimientos politizados clásicos. La espontaneidad de las reclamaciones (con esos carteles hechos a mano, con juegos de palabras), parecidos en las estructuras organizativas, en la manifiesta voluntad de no tener líderes visibles ni esconderse detrás de banderas…
Aunque, a nivel personal, lo más impresionante es ver las similitudes en las reacciones de los stablishments políticos en uno y otro caso. Es espeluznante ver cómo en los medios de comunicación de una supuesta democracia se dicen tonterías muy similares a las que se oían en los medios abiertamente controlados por el régimen Mubarak. El 15-J, en el intento de frenar la votación de los recortes del parlament de Catalunya, Artur Mas dijo que la elección era entre él y el caos. Lo mismo que Mubarak decía en Egipto y que hoy Bashar Al Asad dice en Síria.
Aunque tengo que dejar claro que si algo diferencia una y otra movilización, a día de hoy, no es ni la masividad ni la organización ni nada de eso. Lo que las diferencia es la determinación. Y eso es lo que hizo que en 18 días el pueblo egipcio hiciese posible lo que el 90% del mundo creía casi imposible de ver nunca realizado. Y esperemos que esa determinación no desfallezca, consiga hacer caer el régimen por completo y su ejemplo marque el camino de otros pueblos del mundo.
Teresa: Me gustaría saber cómo viviste a nivel personal esos días de entusiasmo, esa euforia colectiva de saber que juntos y juntas podemos cambiar la realidad.
M.A.: Con un enorme orgullo y emoción. Ver como un pueblo deja a un lado las pequeñas diferencias y se alza decidido a acabar con la opresión es algo difícil de describir. Los egipcios, contra todo pronóstico, mostraron al mundo la enorme equivocación de aquellos liberales que aún defendían el fin de la historia tras la caída del muro de Berlín. Vivir ese pedazo de historia es algo difícil de poder olvidar y que, seguro, marcará mi vida, o al menos mi pensamiento, de ahora en adelante.
@maria_t__ : Aquí muchos decimos que la llamada «primavera árabe» nos enseñó cómo organizarnos y cómo usar internet para difundir nuestro mensaje antes y después del 15 de mayo. Me gustaría saber si está de acuerdo con esta afirmación y si cree que existen similitudes o algún punto en común entre los movimientos de uno y otro lado del Mediterráneo.
M.A.: Como he dicho hay muchos puntos en común. De todas formas yo soy más escéptico a la hora de resaltar el papel de las redes sociales y internet en todo ello. No niego el papel clave que han jugado, pero creo que hay otros muchos factores dignos de mención, mucho más interesantes y explicativos, que son silenciados por la abrumadora presencia del componente del ciberactivismo. En Egipto muy pocos hablan del papel de Al Jazeera (en defender la revolución en un momento y la contra-revolución en otro), del papel de las luchas obreras o de la organización de los barrios populares o incluso, si queremos coger un tema más populista, el rol de las hinchadas de los principales equipos de fútbol del país. Sin embargo todos hemos visto decenas de reportajes de activistas de clase alta twitteando desde Macbooks en cafés cercanos a la plaza Tahrir. En algunas revueltas recientes hemos sabido antes que plataforma social usaban que no el contenido de sus reivindicaciones. Aunque reivindico que su papel fue importante creo que se ha sobredimensionado (no sé si intencionadamente o no) el papel de las redes sociales en estos procesos.
José Ramón: Señor Almodovar ¿Hosni Mubarat era un presidente o la cabeza visible de un sistema? ¿Las revoluciones no triunfarán completamente hasta que se deje de oponer personas a otras personas y se empiece a pensar en cambiar cuanto antes a todo el sistema por otro sistema mejor? Gracias por su respuesta y espero ver el documental muy pronto.
M.A.: Mubarak era, evidentemente, la cabeza visible de un sistema que, de hecho, aún sigue gobernando Egipto. Su caída fue importante como símbolo, pero lo realmente significativo, como destacas, sería hacer caer el sistema en su conjunto. Y eso es por lo que siguen luchando los jóvenes egipcios, porqué saben y recuerdan cuales eran sus peticiones y que la caída de Mubarak, pese a ser simbólicamente la primera, era solo una de ellas. Por eso, entre otras cosas, los trabajadores están luchando por renacionalizar las empresas, están ocupando fábricas y los campesinos están batallando para recuperar sus tierras. Existe una revolución social que sigue poniendo en jaque el poder militar y sólo el tiempo dirá si es la revolución la que vence o si quién sale adelante es la llamada contra-revolución.
Juan: ¿A qué se ha derrocado realmente en Egipto: a Hosni Mubarak o al régimen cuyo rostro visible era Hosni Mubarak? ¿En manos de quiénes está realmente el poder ahora en Egipto? Mushakirin giddan, giddan
M.A.: Juan, como comentaba anteriormente, de momento sólo se ha hecho caer a Mubarak y algunos símbolos de su régimen. La estructura básica del mismo sigue en pie, aunque la lucha constante del pueblo egipcio está permitiendo pasos para deshacerse de él. Pero éste va a ser, sin duda, un proceso largo y complejo que deberemos seguir de cerca. Y sobretodo en aquellos aspectos, como la revolución social, que nuestros medios no parecen interesados en resaltar. Al3afo ya Juan…
Rubén Carrasco Cano: Nos podrías explicar los recientes hechos vividos en Egipto, aquellos relacionados con los coptos? Des de los medios de comunicación occidentales se refiere a ellos única y exclusivamente por el motivo religioso, qué hay de verdad en esto?
M.A.: Creo que si algo nos demostró el alzamiento popular del 25 de enero fue, precisamente, que los análisis hechos sobre el mundo árabe en las últimas décadas estaban equivocados. Por eso me parece triste que se sigan cometiendo, a mi entender, los mismos errores de interpretación.
Tenemos que tener clara la completa instrumentalización política que el régimen tradicionalmente hacia de los enfrentamientos sectarios, detrás de los cuales muchas veces se encontraba directamente o indirecta la mano del ministerio de interior. Ese fue el caso, por ejemplo, de los atentados del pasado fin de año en una iglesia copta de Alejandria detrás de los cuales se demostró que habia un plan del ministerio del interior. Otros incidentes parecidos tuvieron el mismo sello, así como la instrumentalización constante que hacía, y hace, el régimen de la “amenaza salafista ( integrista islámica, vaya)”. Todo indica que los incidentes del otro día van en esta línea y más si tenemos en cuenta la proximidad del ciclo electoral. Se quiere hacer llegar el mensaje paternalista de siempre. “veis como nos necesitáis?”
@milyunapintadas: ¿Es referente de Tahrir el campamento Saharaui Gdeim Izik? ¿Qué conexiones hay?¿Cómo pudo darse el contagio?
M.A.: La verdad es que, lamentándolo mucho, el caso saharaui es en general bastante desconocido en Egipto. Si bien se hacían constantes referencias a lo sucedido en Túnez (las estrategias de defensa ante la policía, por ejemplo) yo no vi ninguna que lo hiciera sobre el Sahara Occidental. Debemos tener en cuenta que la primera ocupación política del Tahrir fue con motivo de la segunda intifada, que marcó el inicio de un ciclo de movilizaciones y agrupaciones políticas de oposición que con el paso de los años cristalizaron este mes de enero. En lo que refiere a las acampadas, esta forma de manifestación relativamente habitual en el mundo árabe se había extendido mucho en los últimos meses entre las movilizaciones obreras. Muchas de ellas se manifestaban frente al parlamento o el consejo de ministros de esta forma: plantando un campamento en la acera misma.
http://www.diagonalperiodico.net/La-popularidad-del-Ejercito-en.html